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En la presentación del nuevo proyecto de “Ciudad Administrativa”, enmarcado en la creación de zonas de desarrollo económico y social (ZODES), Simón Neumann, hasta ayer secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal, declaró que el objetivo de esta intervención es “tener un buen balance vertical y horizontal para impulsar una ciudad más compacta y densa en el Centro”. El proyecto, cuya zona de intervención se encuentra en la Colonia Doctores, es una muestra más de que los ejemplos extranjeros mal aplicados pueden traer consecuencias desfavorables para nuestra ciudad.

Las ZODES surgieron con el objetivo de atraer a la población a zonas de la ciudad, que a pesar de sus potencialidades como su buena ubicación, estaban siendo desaprovechadas en términos de densidad poblacional, oferta de servicios y/o espacios públicos. El Gobierno del Distrito Federal, a través de la empresa paraestatal Calidad de Vida, Progreso y Desarrollo para la Ciudad de México S.A. de C.V., ha designado varias zonas prioritarias para la intervención y renovación urbana. Los proyectos de estas zonas siguen una lógica de clusters europeos, en donde las actividades productivas del espacio están delimitadas. Prueba de ello son los mismos nombres: Ciudad de la Salud, Ciudad Administrativa, Ciudad Futura, Ciudad Verde y el Corredor Cultural-Creativo. 

La medida no es nueva, y ha sido probada en distintas ciudades en el mundo. En París, por ejemplo, a través de las ZAC (Zones d’aménagement concerté), que a su vez sustituían a las ZUP (Zones à urbaniser en priorité). El objetivo de estos proyectos era la recuperación de antiguos espacios industriales, los cuales una vez que la actividad se acabó, se convirtieron en espacios descuidados y abandonados. Es ahí cuando el gobierno decidió intervenir, y retomarlos para su renovación. Si bien la inversión pública- privada ha hecho posible estas renovaciones, muchos de los proyectos “de anclaje” han sido públicos. Es el caso de la repoblación del este parisino, en donde una de las medidas fundamentales para la recuperación de una parte de este espacio fue la decisión del gobierno nacional de reubicar el Ministerio de Finanzas en la zona. Otro de los ejemplos fue la construcción de la Biblioteca Nacional de Francia en una zona antiguamente industrial. Los edificios de esas anteriores industrias forman ahora el campus de una universidad pública. 

Cierto, el sector privado ha intervenido también en estas renovaciones, y muchos conjuntos habitacionales destinados a la clase media o alta han sido construidos en el área, lo que a su vez ha provocado la gentrificación en la zona. Pero a manera de equilibrio habría que decir que en medio de estos ‘clusters’ existen servicios abiertos al conjunto de la población, como el caso de la oferta educativa o cultural.

Por ello, las Zodes despiertan grandes sospechas hacia las autoridades del Gobierno del Distrito Federal, y a su capacidad para utilizar estas renovaciones para el bien común de la población. Sobre todo porque muchos de los proyectos parecen estar centrados en favorecer la inversión privada y no la mejoría de la calidad de vida de los ciudadanos. 

La primera de estas intervenciones, la Ciudad de la Salud, se está llevando a cabo en una zona ubicada en la Delegación Tlalpan. El proyecto se denomina así ya que está ubicado en un área donde se concentran varios hospitales públicos y privados, escuelas de medicina e institutos especializados en áreas como la nutrición, la cardiología o la diabetes. Sin embargo, algunos habitantes de la zona han denunciado las irregularidades en el proyecto, así como la falta de claridad en los proyectos de naturaleza privada, o los beneficios sociales que esta intervención tendrá. Especialmente, debido a que se contempla la ampliación del hospital privado Médica Sur. Asimismo, con la renovación de estas áreas, problemas como la escasez del agua, el incremento en el tráfico o la invasión de las calles, serán sufridos principalmente por la población de la zona (o la que logre quedarse, luego de la intervención). 

Otro de las proyectos es el de la Ciudad Administrativa. Ubicada en la Colonia Doctores, este proyecto de renovación consiste (según la información oficial) en la construcción de complejos de oficinas de gobierno, viviendas y recintos culturales. Todo esto con miras en redensificar la zona centro de la capital (acción iniciada con la renovación del Centro Histórico). Aunque es cierto que la colonia Doctores, al igual que otras colonias de la zona centro, ha estado despoblándose, existen edificios habitados, principalmente por personas con ingresos bajos. ¿Qué va a pasar con todos ellos? En el contexto de que al día de hoy ya existen viviendas destinadas a la clase media en la zona, y parece que otros proyectos están en curso. Otro de los argumentos del gobierno es que la falta de densidad poblacional aunada al deterioro de diversos edificios, ha contribuido a las tasas de delincuencia en la colonia. Sin embargo ¿es posible combatir este problema únicamente con renovaciones urbanas, sin ocuparse de las causas sociales e institucionales del mismo? 

Finalmente, uno de los ejemplos más sonados es el del Corredor Cultural –Creativo, en Avenida Chapultepec. La promesa de un parque vertical y estacionamientos subterráneos es uno de los ejes rectores de este nuevo proyecto. Una vez más, parece que las motivaciones económicas son las principales. Basta con recordar que esta Avenida une dos zonas que están en proceso de gentrificarse: el Centro Histórico y la Condesa. Y aunque los espacios verdes nunca están de más ¿realmente es prioritario la construcción de uno de ellos en esta zona, cuando existen otros lugares en la ciudad en donde son prácticamente inexistentes? 

La Ciudad es un derecho, pero también un gran negocio. Y con el urbanismo de moda, cualquier promesa de mejoría en esta caótica ciudad puede convertirse rápidamente en en una apertura a la gentrificación de las zonas. Si no se contempla a la poblaciones más vulnerables de nuestra ciudad, lo que terminará sucediendo es una expansión mayor, puesto que aquellos que no encuentran cabida en las ‘renovaciones’ gubernamentales terminarán migrando a lugares en donde el dinero les alcance. Y mucha de la oferta ‘accessible’ se encuentra en las zonas periféricas (en términos económicos, porque es altamente costosa en términos sociales).

Construir ciudades compactas es importante pues permite un mejor control en la planificación de servicios públicos y vivienda. Aún más importante que eso es la construcción de ciudades inclusivas, en donde se garantice el acceso a sus espacios a todos los ciudadanos. Pero si la ciudad es un derecho (como dijera Henri Lefebvre) ¿por qué el gobierno parece estárnoslo cobrando? 

Paulina López Gutiérrez es geógrafa. Actualmente se encuentra realizando una investigación acerca de los peatones en la Ciudad de México.