La Ciudad de México tiene una demanda de agua de 77m3/s para uso primario (preparación de alimentos, consumo directo, aseo personal y ceremonias culturales, religiosas y rituales). Si tenemos en cuenta que el 27% de esa agua se importa de otros sistemas (6% Lerma y 21% Cutzamala) y que el 2% proviene de manantiales y agua superficial, encontramos que el 71% de la demanda de agua de la ciudad se cubre con pozos de extracción directa del acuífero intermedio.
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El cubrir dicho porcentaje de la demanda provoca una sobreexplotación del acuífero, ya que según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) se extraen de él 228.338 Mm3/año más de los que se infiltran.2 

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Foto de la Delegación Xochimilco.

El subsuelo de la Ciudad de México es un sistema complejo, y dependiendo de la zona, existen diferentes capas y acuíferos. Por ejemplo, en algunas zonas existe un sistema de acuíferos interconectados, que consta de por lo menos un acuífero somero, a una profundidad menor a los 100 metros, uno intermedio, que se encuentra entre 180 y 500 metros de profundidad y uno profundo, a unos 2,000 metros de profundidad.3  En otras zonas, como Xochimilco, no existe la diferenciación entre el acuífero intermedio y el somero, sino que es un mismo sistema con dos secciones (una intermedia y una somera).

Cuando existe la diferenciación entre acuíferos, al sobreexplotar el acuífero intermedio se drena el acuífero somero, pues el agua de éste corre con más velocidad hacia abajo. Esto genera los hundimientos registrados en algunas zonas de la ciudad. Por ejemplo, en la Catedral Metropolitana y en el Ángel de la Independencia se pueden ver los efectos de estos hundimientos. También en Xochimilco existen zonas con cuatro metros de diferencia, lo que ha obligado a tener represas que evitan que el agua de la zona turística se vacíe para llegar a las zonas más bajas.

El evento que está ocurriendo en este momento en Xochimilco se debe a esta dinámica en la que se está sobreexplotando el acuífero. Como se mencionó anteriormente, en esta zona no hay una diferenciación entre el acuífero intermedio y el somero, sino que son un solo sistema. Igualmente la dinámica es la misma, ya que cuando se sobreexplota la sección intermedia del acuífero para el consumo humano, la sección somera es la que sufre el drenado por dicha explotación. Ese drenado provoca asentamientos diferenciales en la superficie causando así fracturas. Cuando el agua comienza a pasar por las fracturas va erosionando los bordes generando la grieta que hoy se puede observar en Xochimilco.

Este proceso en donde el agua es succionada hacia el acuífero intermedio, debido a su sobreexplotación, no es ninguna novedad. Viene sucediendo hace varios años, y es una de las razones por la cual, con el fin de mantener con agua el sistema de canales de Xochimilco, éstos son llenados con aguas residuales tratadas de la Ciudad de México.

El problema de “La grieta” en Xochimilco tiene dos grandes impactos. El primero, es el mismo impacto ocurrido hace un año cuando la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dañó una de las principales tuberías de agua tratada que alimenta los canales de Xochimilco, provocando la sequía total o la baja en el nivel de algunos canales durante dos semanas (véase el texto “Xochimilco seco y en peligro”). Esto afecta directamente las actividades económicas predominantes en la zona, que son el turismo, a través del paseo en trajineras, y la producción agrícola. También afecta la biodiversidad del lugar, debido a que los organismos que viven allí no se encuentran adaptados a pasar temporadas sin agua. Es importante destacar que la pequeña población de axolotes que aún habita en los canales de Xochimilco, es una de las que se ve más afectada por dicha escasez de agua debido a sus características fisiológicas.

El otro impacto importante es que la sobreexplotación está haciendo que las aguas tratadas con las que se alimentan algunos canales se infiltren hasta donde se extrae el agua para el consumo humano. En otras palabras, es posible que esté llegando agua contaminada al acuífero que utilizamos en nuestras casas.

Una posible solución sería realizar una obra de ingeniería para inyectar agua tratada a la parte somera del acuífero en Xochimilco para de esta manera evita la formación de fracturas y grietas y la pérdida de agua de los canales. Lo que hay que tener claro, es que el agua a inyectar debe cumplir la norma “NOM-014-CONAGUA-2007”,4  para garantizar que no se está contaminando el acuífero de donde se extrae el agua para consumo humano con agua tratada.

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Foto de la delegación Xochimilco.

Hay que tener claro que este no es un caso aislado de problemas con aguas subterráneas. Si recordamos el caso de desperdicio de agua en la Av. Aztecas 215 (véase el texto “El caso de Avenida Aztecas 215: desperdicio de agua a gran escala”) donde se tiraron al drenaje millones de litros de agua de un acuífero somero, podemos evidenciar una relación directa entre ambos eventos. Como se mencionó anteriormente, la grieta en el canal se genera como consecuencia de que la parte somera del acuífero está bajando su nivel. Por lo tanto, queda en evidencia que la falta de estudios y conocimiento de los acuíferos someros urbanos genera un mal manejo de éstos, ocasionando eventos como los sucedidos en los dos casos mencionados. A su vez, hay que tener claro que lo que hoy está pasando en Xochimilco o el desperdicio de agua por parte de una empresa constructora van a seguir ocurriendo mientras no se entienda la dinámica de los acuíferos someros y las posibles consecuencias negativas de una mala gestión.

Marcelo Canteiro es estudiante de doctorado en el Posgrado de Ciencias Biológicas de la UNAM y colabora en el Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.


1 Mazari-Hiriart, M. et al. Final opportunity to rehabilitate an urban river as a water source for Mexico City. PLoS One 9, (2014).

2 CONAGUA. Actualizacion de la Disponibilidad Media Anual del Agua en el Acuífero Zona Metropolitana de la Ciudad de México (0901). (2015).

3 Morales-Casique, E., Escolero, O. A. & Arce, J. L. Resultados del pozo San Lorenzo Tezonco y sus implicaciones en el entendimiento de la hidrogeología regional de la cuenca de México. Rev. Mex. Ciencias Geol. 31, 64–75 (2014).

4 CONAGUA. Norma Oficial Mexicana NOM-014-CONAGUA-2007, Requisitos para la recarga artificial de acuíferos con agua residual tratada. (2007).