A nivel nacional durante los últimos años ha habido un crecimiento significativo en el uso de la motocicleta como medio de transporte, en especial en las áreas urbanas. Recordemos que México es un país altamente urbanizado, según datos de INEGI, ya en 2010, 8 de cada 10 mexicanos vivía en una zona urbana, y el fenómeno va en aumento. En todo el país en 2005 INEGI contabilizaba 588,543 motocicletas registradas, mientras que para 2015 existían ya 2,375,625, lo que significó un incremento del parque de motocicletas del 303%; una tasa de crecimiento del 14.9% anual en tan solo un lapso de 10 años, la cual es tres veces mayor que la tasa de crecimiento  de automóviles para el mismo periodo de tiempo, que es de 4.5%, y 10 veces mayor que la tasa de crecimiento poblacional que acorde INEGI es del 1.4%

Nettie Harris July 22, 2010

Crecimiento de las motocicletas en el país, 2004-2015 (unidades)

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Para el caso de la Ciudad de México, en 2004 había registradas 82,237 motocicletas las cuales representaban el 3.2% total del parque vehicular. Diez años después, en el 2014, la ciudad de México contaba ya con 210,020 motocicletas registradas que ahora representan el 4.4% del parque vehicular. El parque de motocicletas en la Ciudad de México, al igual que como se observa en todo el país, crece más rápido que el de los automóviles, las motocicletas crecen a un ritmo del 9.8% anual, mientras que los automóviles crecen al 6.3%.

Este fenómeno tiene tanto sus causas como sus problemáticas, las cuales se requieren discutir con urgencia, pues las implicaciones son enormes para la ciudad.

¿Por qué se ha dado en México el auge de la motocicleta como vehículo de transporte?

Dentro de la Ciudad de México hay tres razones al parecer claras asociadas a este fenómeno; en primer lugar tenemos el alto costo que significa comprar, mantener y utilizar a diario un automóvil comparado con el costo de una motocicleta; en segundo lugar, las ventajas en tiempo que simbolizan una motocicleta dentro de la ciudad con el peor tráfico del planeta y, por último, la falta de un transporte público de calidad en especial en la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México, la cual los sistemas de transporte masivo no abarcan.

Según el presidente de la Asociación Mexicana del Comercio y la Industria de motocicletas, para el caso de la Ciudad de México una motocicleta “consume 30 veces menos gasolina que un carro…y permite llegar a un destino hasta en la mitad de tiempo que en un auto.” Acorde a datos del periódico El Economista, una moto promedio recomendada para la ciudad cuesta entre 20 y 25 mil pesos, en cambio, un auto mediano se vende desde 150 mil pesos, aproximadamente una motocicleta vale seis veces menos que un auto. Sumado a las ventajas de refacciones más baratas, servicios mecánicos más baratos y el hecho de no pagar tenencia, podemos ver las razones económicas que impulsan a la gente a optar por movilizarse en motocicleta.

En cuestión de tiempo, diversas organizaciones civiles en la Ciudad de México apoyadas por el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo, han organizado varios desafíos multimodales; dichos desafíos son eventos donde se mide el tiempo de recorrido de diversos modos de transporte dentro de la Ciudad de México, en el que se comparan automóviles, motocicletas, bicicletas, patines y peatones. En todos los desafíos, el automóvil se ve ampliamente superado por la motocicleta y la bicicleta al tardarse más del doble de tiempo en hacer un mismo recorrido.

Por último, hay que hacer énfasis en que gran parte de lo que empuja a la gente a adquirir una motocicleta, es la falta de cantidad y calidad de transporte público en la ciudad, tema que ha generado infinidad de artículos que se pueden encontrar en este medio.

La problemática asociada al uso de la motocicleta en México

Hay ciertos aspectos del uso de la motocicleta que no tienen un buen panorama. En 2015 INEGI registró 5,693 accidentes fatales de vehículos automotores en el país, en el 15% de los casos una motocicleta estuvo involucrada, cifra que llama bastante la atención debido a que ese porcentaje es más que el doble de lo que las motos representan del total de vehículos en el país, que es el 6.7%. De acuerdo a datos del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, en México, la motocicleta es 18 veces más propensa a sufrir un accidente que un automóvil.

Es importante hablar del aspecto medio ambiental, donde se asume que las motocicletas al consumir menos gasolina que los automóviles contaminan menos, lógica que encontramos reflejada en la legislación actual: el exdiputado local del D.F exmiembro de la Comisión del Medio Ambiente y Protección Ecológica, Razú Aznar, declaró en años recientes que “un automóvil contamina más y ocupa más espacio (que una moto)” por lo que hay que impulsar y cuidar su uso. Si bien las declaraciones del legislador son bien intencionadas, ¿en verdad las motocicletas contaminan menos que los automóviles?

Hace un par de años se realizó en Los Ángeles, California, un experimento en el que se compararon las emisiones contaminantes de diversas motocicletas y automóviles de distintos años. En dicho experimento, tanto motocicletas como automóviles fueron equipados con un sistema de medición de emisiones que registraba por medio de una sonda en el tubo de escape, todos los gases emitidos por el vehículo, así como recababa información de la unidad de control del motor. Los resultados fueron innovadores, aunque las motocicletas sean más eficientes con el combustible y emitan menos dióxido de carbono (gas efecto invernadero), se encontró que las motocicletas emiten muchos más hidrocarburos y óxidos de nitrógeno (que forman parte del smog). Así como también emiten mucho más monóxido de carbono, una sustancia altamente tóxica.

Para los modelos más recientes se encontró que: las motocicletas utilizan un 28% menos combustible que un automóvil y emiten un 30% menos dióxido de carbono. No obstante, emiten 416% más hidrocarburos, 3220% más óxido de nitrógeno y 8065% más monóxido de carbono. Las cifras son respaldadas por un estudio de la universidad de Berkeley, en el cual se llegaron a similares conclusiones tras comparar las emisiones producidas por motocicletas, autos y camionetas.

Aunado a las emisiones contaminantes hay que hablar del poco mencionado fenómeno de la contaminación auditiva, del cual las motocicletas también son en parte responsables; es común que los motociclistas deciden modificar el escape  de su vehículo con la única intención de generar más ruido; el ruido generado por un escape de motocicleta modificado oscila entre los 90 y 106 decibeles.

La Organización Mundial de la Salud considera los 55 decibeles  como el límite superior deseable al aire libre; en la Ciudad de México, acorde a datos recabados por  El Financiero los niveles  de ruido oscilan entre los 70 y 99 decibeles. El nuevo reglamento de tránsito de la Ciudad de México prohíbe en su artículo 43 fracción quinta, la modificación al sistema de escapes de gases del vehículo con objeto de provocar ruido excesivo (un accesorio común para las motocicletas). Sin embargo, en ninguna parte de la ley se define al ruido excesivo, ni la manera en que este se mide, por lo cual es poco probable que las autoridades hayan infraccionado a una motocicleta con dichas características.

Ante el panorama anterior, ¿en verdad utilizar una motocicleta es mejor para el medio ambiente?

Gracias al mito que ser más eficientes con el combustible equivale a dañar menos el medio ambiente, las motocicletas a nivel mundial no han sido objeto de programas de control para salvaguardar la calidad del aire. En la Ciudad de México, a pesar que la Secretaría de Medio ambiente reconoce que una motocicleta puede llegar a ser más contaminante que un automóvil hasta el día de hoy, no hay una norma a que regule u obligue a las motocicletas a someterse a la  verificación ambiental.

De igual forma, tampoco parece haber ningún esfuerzo real para reducir los accidentes que producen o por controlar la contaminación auditiva.

Ante este panorama, uno se debe de preguntar si las normas y esfuerzos por parte del gobierno por regular y controlar el crecimiento y uso de las motocicletas en el país son suficientes. Históricamente el segmento de las motocicletas ha pasado inadvertido de los legisladores y tomadores de decisiones, por lo que son necesarios estudios especializados en las zonas urbanas en pro de encontrar las políticas necesarias para disminuir las externernalidades negativas generadas por el gran crecimiento de la motocicleta en el país. Externalidades tales como el número elevado de muertes, así como la gran cantidad de contaminantes que expulsan al ambiente. Esto sin olvidar que la causa fundamental detrás de este fenómeno, al igual que detrás del crecimiento del número de autos, es la falta de un buen sistema de transporte público.

Gerardo Velarde es politólogo por la BUAP y maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas en la UAM.