A principios del mes de julio el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, anunció su decisión de evaluar el desempeño de cada uno de los funcionarios que integraban su gabinete. Pasadas dos semanas de este anuncio, Mancera dio a conocer los nombres de quiénes se quedaban y quiénes dejaban el cargo. Entre los cambios más esperados estuvo el del secretario de Gobierno Héctor Serrano, a quien sólo cambio de oficina; pasó de ser el “número dos” del gobierno de la ciudad, a ser el nuevo Secretario de Movilidad. Para sustituirlo, el Jefe de Gobierno designó a Patricia Mercado, quien hasta ese momento había tenido a su cargo la Secretaría de Trabajo.

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Entre las primeras acciones anunciadas por Patricia Mercado está la intención, una vez más, de reordenar el comercio informal en el “perímetro A” del Centro Histórico, comenzando por impedir la instalación de 800 “toreros”. Afirmó la nueva secretaría que estos tendrían la posibilidad de instalarse en alguna de las 45 plazas que Marcelo Ebrard inauguró a mediados de 2007, cuando decidió “reordenar” el comercio informal en las calles del centro.

Unos días antes del anuncio de la nueva secretaria, ya el jefe de Gobierno había hecho pública la “limpieza” de la calle de Izazaga, en el límite del perímetro A y B del Centro, de unos 300 ambulantes que ocupaban las aceras. Para esto desplegó a granaderos a lo largo de la avenida y así evitar que se instalaran en el tramo que va de Eje Central a 20 de Noviembre.

La pregunta obligada es: ¿por qué después de que Ebrard emprendió una reorganización al inicio de su mandato en lo que Patricia Mercado llamo el primer “gran reordenamiento”, ahora es necesaria una segunda acción de recuperación? Para esto vale la pena hacer un breve recuento de lo sucedido.

A inicios de 2007 Ebrard designó a Héctor Serrano como responsable de negociar dicha reubicación con los líderes de ambulantes. Luego, a finales de ese mismo año y después de mesas de negociación con los representantes de los comerciantes, predios expropiados y diversas manifestaciones frente al edificio de Gobierno, se inició a medias la ocupación de las plazas que el GDF destinó para la reubicación de los comerciantes.

En marzo de 2008, y trabajando para Héctor Serrano, el actual Coordinador General de Reordenamiento de la Vía Pública del Centro Histórico, Jesús Alberto Romero Cárdenas, fue acusado por algunos de los líderes con los que antes habían negociado la reubicación, de extorsionarlos a cambio de pagar por los sitios asignados para comerciar. En ese momento denunciaron que se les pedía entre siete y 120 mil pesos, según el número de agremiados que cada uno representaba. El “reordenamiento” iniciado meses antes parecía ser aprovechado por algunos al interior del propio gobierno para hacerse de patrimonio mediante cobros más allá de las primeras negociaciones.

Y no fue sino hasta mediados de 2014 que Héctor Serrano anunciaba la conclusión de “lo que restaba” por reubicar del comercio informal en la zona.

Y mientras tanto los comerciantes en las calles nunca desaparecieron. Los que dejaron las calles para ser reubicados volvieron paulatinamente a ocuparlas, dejando las plazas comerciales como bodegas, otros llegaron por primera vez bajo el apoyo de líderes viejos y otros nuevos como “toreros”.

Luego siguieron nuevos anuncios de “reordenamientos”, como los que se tuvieron que hacer para el paso del Metrobús, o la más reciente en 2014 en la zona de Mixcalco, que no hizo más que relegar a los comerciantes a los límites entre el perímetro A y B del centro.

¿Por qué la reubicación de ambulantes resulta tan compleja más allá de la imperiosa necesidad de las personas por trabajar? La respuesta si bien es simple y hasta repetida, no por eso deja de ser menos escandalosa: ha existido una incapacidad endémica por parte de quienes tienen a su cargo recuperar las calles del Centro, porque en muchos casos forman parte de las redes de complicidad con líderes y otros funcionarios.

Por ejemplo: según dicen los informados, Héctor Serrano privilegió en las primeras negociaciones para la reubicación planeada por Ebrard a Alejandra Barrios por una rara empatía hacia ella (quien compitió por el PRI en las pasadas elecciones por la delegación Cuauhtémoc y perdió). Ahora Barrios es considerada una de las lideresas más poderosas de la ciudad, que además de beneficiarse en su momento con las reubicaciones para sus agremiados, nunca ha dejado de incrementar el número de personas que llegan a las calles bajo su cobijo. En ese nivel de complicidad no importa dejar de cumplir acuerdos previos.

Entonces hay que preguntarse ¿Podrá ser exitoso ahora sí este nuevo reordenamiento? Patricia Mercado tendrá que enfrentarse a la maraña que otros enfrentaron en su momento, pero si realmente quiere ser exitosa con su intervención deberá en primer lugar depurar la secretaría a su cargo, asegurarse que las personas que estarán en las nuevas negociaciones con los líderes lo hagan de forma transparente y tengan como fin acabar de una vez por todas con las redes de corrupción que están en un lado y otro de la disputa: extorsiones de los funcionarios a los líderes y de estos a los ambulantes.

La mala noticia es que para esta nueva recuperación planteó la construcción de otras nueve plazas comerciales, las 45 que ya existen no son suficientes, pues como ya se dijo ha continuado aumentando el número de ambulantes. Mientras el patrimonio físico de la zona vive una decadencia, que además complica las posibles acciones de recuperación del tejido social de esta parte del centro cuando no se posibilita la mezcla de usos que es esencial para toda rehabilitación urbana, y sólo persiste el comercio como vocación de la zona sobre cualquier otra, y los edificios con posibilidades para destinarse a vivienda, infraestructura cultural o social serán según el escenario previsto plazas comerciales, y en el peor, sólo bodegas.

Mientras observamos el desarrollo del reordenamiento, hay que recordar que buena parte del problema es el negocio que implica para unos cuantos el regentear las calles para el comercio en las banquetas. Si no se combate esto de raíz, todo quedará otra vez en anuncio espectacular y el ambulantaje seguirá creciendo.

Omar Yesahel es arquitecto, actualmente trabaja en el Laboratorio: Hábitat, Participación y Género (LAHAS).