Durante la administración de Consuelo Sáizar, expresidenta de Conaculta, y de Paula Astorga, exdirectora del Fideicomiso para la Cineteca Nacional, se decidió remodelar la Cineteca Nacional con una inversión inicial de 438 millones de pesos.1 El primer cuestionamiento al respecto es la necesidad de esta obra. Es probable que con lo erogado se pudiera haber construir una sucursal para diversificar la oferta de instalaciones dedicadas a aprovechar el gran acervo de la misma Cineteca. La centralización o concentración por sí misma no está justificada dada las amplias zonas urbanas y ciudades sin una oferta cultural alternativa.

El segundo cuestionamiento es respecto a los resultados de la remodelación de la Cineteca, la cual ni siquiera fue inaugurada oficialmente; en cambio, el expresidente Felipe Calderón hizo un evento de “supervisión de las obras de ampliación y remodelación” al no estar 100% finalizadas. Por lo invertido, los beneficios deberían de darse tanto a los asistentes como al barrio en donde se localiza. Algunos podrán argumentar que en este sentido es un éxito al aumentar la asistencia en 30% en 2014 (1,090,401 espectadores) y al brindar nuevos espacios públicos al interior de la misma; pero esto sería una apreciación simplista. De hecho, los resultados son cuestionables desde estos mismos aspectos y otros más.

cineteca-01

Estacionamiento y entrada principal de la Cineteca Nacional. Autor: Salvador Medina Ramírez.

 

La primera serie de aspectos criticables son tanto los desperfectos y faltantes en la obra, así como su mismo diseño. Por un lado, posterior a su apertura se presentaron inundaciones, goteos y encharcamientos que  obligaron a cerrar dos de las nuevas salas, lo cual habla muy mal del control de calidad de la obra por parte del gobierno (algo típico en México, por desgracia). La solución requirió un cambio de los sistemas pluviales,2 costos que fueron absorbidos por la empresa constructora.  No obstante, la remodelación total se estima llegará hasta 700 millones de pesos (60% más), de acuerdo a su actual director, Alejandro Pelayo, debido a los faltantes y otras adiciones como señalización en asientos, taquillas y demás.  Hoy, tres años después de iniciada la obra,  sigue sin abrirse un “Museo del Cine y Videoteca Digital”, presentado como parte del proyecto y en el que se habrían invertido una parte de 55 millones de pesos3 destinados a éste y al patio central. En cambio se inauguró una “Galería Nacional” con la cual se dan por concluida la remodelación con tres años de retraso.

Por otro lado, hay dos evidentes errores de diseño que afectan a sus asistentes, que son atribuibles tanto la firma de arquitectos encomendada del proyecto (Rojkind Arquitectos) como a los funcionarios públicos encargados de la obra. El primer error, el dimensionamiento de los nuevos baños en el nuevo edificio. Éstos son a todas luces insuficientes para la demanda máxima que generan las nuevas cuatro salas de cine para un total de 720 personas, un foro abierto para 750 personas, más las seis salas ya existentes (una capacidad total de 2,495 asistentes), a lo que hay que sumar las personas que se quedan más tiempo y en los comercios. Es común encontrar largas filas para entrar, especialmente a los de mujeres, que obviamente requieren de más lugares de sanitarios, para atender a la misma cantidad y a la misma velocidad que el de hombres. Este error básico lo admitió el mismo Michel Rojkind al mencionar que “el aforo era para 600 personas” (sic).

El segundo error de diseño también es uno de capacidad y es el de los pasillos/rampas de acceso a las nuevas salas. Nunca se consideró el momento de máxima demanda (720 personas deseando entrar en minutos previos a cuatro salas de cine, más otro tanto acudiendo al balcón o comprando en los helados), lo cual hace que los pasillos se saturen en determinados  momentos, volviendo torpe el acceso a las salas. Esto es una cuestión simple de ingeniería, si no todos caminan todos a la misma velocidad, hay quien regrese, o se quede parado, simplemente habrá filas y congestión de personas.4 Situación que pasa fácilmente si hay una o dos funciones totalmente agotadas. Esto parecerá un error menor, tal vez sea una molestia, pero si se toman en cuenta situaciones de riesgo como incendios o temblores, donde cientos de personas desean salir por ellos, éstos son cuellos de botella diseñados para generar una tragedia (ojala nunca suceda algo así). Ya no hablemos de las dificultades para una persona con capacidades diferentes por lo largo que éstos son.

La segunda serie de aspectos criticables es su integración urbana a pesar de sus nuevos espacios públicos. Al llegar por su “entrada principal” uno se topa con un estacionamiento de seis niveles con 600 cajones de estacionamiento. Una edificación que de inmediato sirve para cortar de tajo la conexión con el espacio público, dándole preferencia al automóvil particular sobre el peatón. Si no fuera por una pequeña casa con una miscelánea que quedó atrapada entre las entradas de éste, sería un lugar inhóspito. Además el estacionamiento es una gran muestra de la inequidad del gasto público, las regulaciones anacrónicas y la falta de planeación de las autoridades locales. Se sabe bien que la mayor parte de los asistentes entran a pie por Mayorazgo,5 calle considerada como secundaría, que conecta con al metro. No obstante, en mejorar las condiciones de accesibilidad peatonal en el entorno el gasto fue nulo. Por el contrario, el 25% de la inversión originalmente planeada (15% del total estimado) se dedicó a la construcción del estacionamiento. Esto es 30% más que el costo de las salas nuevas.6 Tal vez la gran razón de su construcción está en su capacidad generadora de ingresos propios, pues hoy aporta el 12.9% de los ingresos totales de la cineteca (incluyendo pensiones nocturnas). Sin embargo, los costos sociales pueden ser mayores al fomentar un modo de transporte insustentable y que perjudica a la ciudad con sus externalidades negativas. Especialmente en una zona de la ciudad con tantos problemas de tráfico como es Cuauhtémoc, Churubusco y Universidad.

cineteca-02

Estacionamiento de la Cineteca Nacional y entrada principal. Autor: Salvador Medina Ramírez.

 

Si bien el espacio de estacionamiento se requiere por leyes anacrónicas, las autoridades encargadas de la planeación urbana, tanto del DF como de la delegación demostraron una nula sensibilidad y falta de idea de construcción de ciudad. Se pudo haber reducido el número de cajones de estacionamiento y/o eliminar como medida de compensación ante los efectos nocivos de mayor tráfico. Los recursos ahorrados se pudieron usar para arreglar Mayorazgo, lo cual también habría beneficiado a los vecinos. De igual modo, debido a la gran cantidad de obras y desarrollos inmobiliarios en el pueblo de  Xoco, hay un límite de lugares de estacionamiento y tráfico vehicular que puede soportar la zona sin congestionarla (más de lo que ya está en horas pico). Por ello, se debió limitar el número de cajones o eliminar todos estos y la gran mayoría de otros desarrollos (como Mitika, que contará con nueve mil cajones). Al no hacerlo, el GDF está garantizando congestión en la zona.

Habría que hacer un paréntesis sobre la administración del estacionamiento, el cual básicamente subsidia su uso al costar 25 pesos no importando las horas que se use por un día y sin requisito alguno. Un incentivo a permanecer todo el tiempo que se quiera y a que personas que visitan la zona puedan utilizarlo sin siquiera entrar a ver cine. El estacionamiento recibe en promedio a la semana 4,394 autos,7 es decir, 627 autos diarios, lo que implica es que técnicamente no hay rotación de autos y que pocas personas llegan usando este medio de transporte. Esto se traduce en  saturación del estacionamiento y hace que quienes no encuentren lugar busquen en las calles aledañas generando congestión y todo tipo de complicaciones a los vecinos.

cineteca-03

Entrada “secundaria” de la Cineteca Nacional. Autor: Salvador Medina Ramírez.

 

Ahora bien, lo más alarmante de la remodelación de la Cineteca es cómo niega mayor vida al barrio. Pudiendo escoger otro diseño que permitiera mayor permeabilidad con el espacio público y generar frentes activos, se prefirió encerrar la actividad. El acceso por Mayorazgo tiene una enorme reja, con espacios para carteles, que no se pueden considerar permeables con el espacio público. La remodelación incluyó la construcción de una gran cantidad de locales comerciales (que se usan por restaurantes, cafés y librerías) al interior, que hacen que se asemeje más a un centro comercial con cines, que a un recinto cultural abierto al barrio. Y es justamente el centro comercial como tal, la negación de la vida pública, del espacio público, de la vida de calle, de los negocios pequeños locales, para encerrar a la población en un recinto dedicado únicamente al comercio de franquicias en un espacio controlado por privados. Algo que no está nada lejos hoy de lo que sucede hoy en la Cineteca Nacional; aún con sus eventos gratuitos al interior.

Pareciera que tanto Paola Astorga, Consuelo Sáizar, Michel Rojkind, así como el GDF, consideraron un centro cultural más como un centro comercial y no como uno de difusión e integración de la población; al auto como un bien necesario para ver cine; a la seguridad y comodidad de sus asistentes como algo secundario, y al barrio y la ciudad como algo al margen.

Salvador Medina Ramírez es economista/urbanista. Actualmente labora en el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo.


1 Cantidad antes de Impuesto al Valor Agregado. Fuente: Solicitud de acceso a la información 0431000001015.

2 Fuente: Solicitud de acceso a la información 0431000001015, RDA 1690/15.

3Fuente: Solicitud de acceso a la información 0431000001015.

4 En ingeniería se estima que un metro de espacio permite circular a 75 por minuto a un nivel de “servicio E”, esto operando a su máxima capacidad y con congestión; mientras que escaleras de un metro de ancho en nivel de “servicio E” pueden circular 49 personas. Los pasillos de ascenso a las nuevas salas tienen un tamaño aproximado de 1.5 metros y  con pendiente, la cual le quita capacidad. Esto permite suponer que estarán cerca de permitir circular entre 150 a 200 personas por minuto a máxima capacidad. Si más de 200 personas desearan subir al mismo tiempo, no lo lograrían y habría congestión peatonal.

5 La ocupación promedio de autos en el DF es de 1.2 pasajeros. Esto nos da un estimado de 720 personas llegando en auto, que representarían el 29% de los asistentes totales. Esto suponiendo que todos los que utilizan el estacionamiento van al cine.

6 El estacionamiento tuvo un costo de $107,687,654.25, su fachada $887,103.43,  mientras que las salas nuevas costaron $83,127,141.98 (montos antes del Impuesto de Valor Agregado). Fuente: solicitud de acceso a la información: 0431000001015, RDA 1690/15.

7 Fuente: solicitud de acceso a la información 0431000001015.