“El espectáculo se muestra a la vez como la sociedad misma,

como una parte de la sociedad y como instrumento de unificación.

En tanto que parte de la sociedad, es expresamente el sector

que concentra todas las miradas y toda la conciencia.”

Guy Debord

La plaza del Zócalo es un punto de referencia a nivel local y nacional, no por nada es conocida entre los capitalinos y visitantes como el corazón de la ciudad de México. En su papel de espacio público central, el Zócalo integra diversos usos manteniendo una fuerte carga simbólica e identitaria para los habitantes y visitantes del país. Desde la entrada del primer gobierno electo de la ciudad, en el año de 1997, han aumentado los eventos artísticos, culturales y de entretenimiento en la plaza.1 Su actual constitución física, una plancha al desnudo, ocupada en su parte central por el asta bandera, posibilitó la concentración masiva del público que asiste a conciertos, exposiciones, festivales temáticos, actividades de temporada o performances artísticos organizados por instituciones de gobierno, empresas privadas y organizaciones civiles.

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Foto de Antoatl Aguirre bajo licencia de Creative Commons.

Como escenario monumental, el Zócalo fue fotografiado y publicitado en la prensa nacional e internacional mostrando un lleno total. En los mega-conciertos, como el que diera Paul McCartney en 2012, la multitud se desbordó fuera de la plancha ocupando las calles aledañas. En cifras de asistencia, el Zócalo ha albergado a por lo menos 170,000 mil personas en conciertos de artistas como Manu Chao, Café Tacuba, Los Tigres del Norte, Belinda, Chayanne, Shakira y Justin Bieber, por mencionar a los más populares. A estos eventos se suman los museos itinerantes como la exposición Cenizas y Nieve de Gregory Colbert (2008), la fotografía masiva de desnudo de Spencer Tunick (2007) y los eventos que cubren la plaza año con año como la Feria del Libro en el Zócalo y la pista de hielo “más grande del mundo”.

Desde las gestiones de gobierno de la ciudad de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard el despliegue de logística y seguridad de los eventos ha sido cada vez más acompañado por el patrocinio de empresas privadas como la refresquera Coca-Cola y la empresa de espectáculos OCESA. En algunos artículos de opinión se ha sugerido la concesión de la plaza al sector privado, criticando a la vez el carácter espectacular que adquirieron eventos. Por ejemplo, el historiador Miguel León-Portilla afirmó que “el Zócalo es el corazón de la ciudad. Por eso digo que no deberían de permitir  poner ni carpas ni nada; ni pistas de hielo, nada de eso, es el corazón de la ciudad no un circo”.

Pese a las críticas y opiniones los eventos de entretenimiento han continuado. En el año 2015 el Zócalo fue ocupado para ser escenario de la última película James Bond, titulada Spectre. En una escena de tres o cuatro minutos de duración se muestran los edificios que rodean el Zócalo y una especie de festival de día de muertos. La grabación de estas imágenes requirió el cierre de la circulación de las calles aledañas y un despliegue de logística y seguridad que pueden también llevarse el adjetivo de “espectacular”. La plaza se mostró al mundo con tomas estilo Hollywood permitiendo el uso de cámaras de cine en Palacio Nacional. Estas imágenes pudieron verse por miles de personas a nivel global siendo un elemento para el marketing de la ciudad, ahora identificada con la marca CDMX. A partir de la gestión de Miguel Ángel Mancera se instalaron en la plaza las siglas que componen la “marca de la ciudad” en los colores negro y rosa.

El espectáculo en la plaza o la plaza como espectáculo

La representación de la plaza del Zócalo como escenario espectacular y masivo  nos hace recordar el trabajo que realizó Guy Debord sobre la Sociedad del Espectáculo con la reinterpretación de las tesis de Ludwig Feuerbach. De acuerdo con Debord, en la vida de las sociedades modernas predomina una inmensa acumulación de espectáculos, “lo que antes era vivido directamente se aparta en una representación”. El espectáculo no es el simple abuso de técnicas de difusión de las imágenes, es una relación social mediatizada por éstas, una visión de mundo que se ha objetivado e implementado con una maquinaria de consumo masivo. Es parte del proyecto de modo de producción existente que circula en la configuración de las ciudades.

La maquinaria espectacular ha modificado la imagen de la plaza e interviene en la actividad cotidiana del Centro Histórico. En el marketing urbano se muestra a un Zócalo inundado de espectadores, luces y escenarios que intervienen la mitad de la plaza. Se busca con ello reforzar las dimensiones monstruosas de las ciudades, la “gran” ciudad, donde los espectáculos se viven por su monumentalidad. Bajo estos términos, la plancha del Zócalo es “llenada” con los records de asistencia a los conciertos, las experiencias ahí vividas quedan entremezcladas con la composición de la masa espectadora. Las grandes producciones e instalaciones como los museos itinerantes han recibido también a una multitud de asistentes con estimaciones de entre dos y cinco millones durante su tiempo de instalación.2

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Foto de Fido bajo licencia de Creative Commons.

El turismo urbano y el ranking de las ciudades globales son dos elementos que han configurado la producción “espectacular” de los eventos en varias ciudades. El público-espectador se une al turista-espectador que es invitado mediante estrategias de marketing urbano; las cuales buscan posicionar a los lugares locales dentro de la dinámica económica global. Un evento que se acentúo esta dinámica fue el FIFA FAN Fest organizado para ver los partidos de la Copa Mundial de Futbol en 2010, siendo parte de una serie de presentaciones que se realizaron a nivel mundial para celebrar este evento deportivo. Otros mega-eventos que han sido visibles en las postales del Zócalo son los eventos de temporada y las ferias temáticas como la controvertida mega-pista de hielo y la Feria de las Culturas Amigas que se llevará a cabo este año con una instalación que cubrirá la mayor parte de la plancha.

Año con año la inauguración de la mega-pista de hielo ha sido trasmitida por las principales televisoras mexicanas incluyendo presentaciones artísticas con la presencia de autoridades del gobierno de la ciudad. La imagen del Zócalo ocupado en casi su totalidad por la maquinaria de entretenimiento es difundida y mediatizada por los medios de comunicación en cada invierno haciendo referencia a los records de asistencia y a las marcas de las empresas patrocinadoras. El espectáculo se compone de una producción de grandes dimensiones, que está hecha para “verse” y sobresalir, en este caso, del paisaje urbano.

Espacio de espectáculo vs espacio de manifestación política

Como representación del espectáculo, los mega-eventos del Zócalo tienen implicaciones en la representación y vivencia de la plaza como espacio público movilizando la disputa por sus diversos usos; el espectáculo del entretenimiento frente al uso cívico y la manifestación política.

Habría que recordar, en este punto, que el acto de “tomar el Zócalo” antes de finales de la década de los sesenta era prácticamente impensable. El uso del Zócalo como espacio de reunión de manifestaciones, plantones y mítines políticos es resultado de la lucha de la ciudadanía. Problemas locales y nacionales son expresados en propia voz en discursos y frases o por medio de pancartas en la plaza. Los mítines del Zócalo son, en su mayoría, resultado de una marcha que toma como punto final de encuentro a este espacio. Las exigencias de las manifestaciones sociales descansan en una larga lista de derechos no cumplidos que atañen a condiciones urbanas y rurales.

El uso político de la plaza ha venido disminuyendo debido a la continua ocupación de la plaza para espectáculos de entretenimiento. En los últimos años, el control de este espacio público central a nivel nacional se ha ejercido de una forma más sutil al interponer la maquinaria espectacular y un sentido de marketing del lugar. La apropiación de la plaza por la ciudadanía quedo diluida en los espectadores de los conciertos, museos y festividades.

El ahora “Zócalo espectacular” nos hace reflexionar sobre la operación de este espacio público donde a diario se visibilizan los sentidos y líneas de gestión de la ciudad. Debord acertó en señalar que la maquinaria del espectáculo representa un engranaje más en el modo de producción actual, en este sentido, habría que cuestionar el papel que cumplen los espacios públicos centrales en ciudades globales, si pueden ser, como señalan los estudios urbanos espacios de sociabilidad, construcción de ciudadanía y debate del interés público.

Violeta Rodríguez Becerril es socióloga con Maestría en Ciencias Sociales y Humanidades. Profesora de Tiempo Completo en el Instituto Tecnológico de Sonora, Departamento Sociocultural.


1 Las reflexiones aquí presentadas son parte del trabajo de investigación titulado Oferta cultural en el espacio público del Centro histórico de la Ciudad de México. El caso del Zócalo 1997-2010 realizado en el Posgrado en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Cuajimalpa. Durante el trabajo de investigación se realizó la base de datos Eventos culturales en el Zócalo de la Ciudad de México, 1998-2010, la cual puede ser consultada aquí.
2 Al mencionado museo nómada se suman la  exposición “México en tus Sentidos” de Willy Sousa realizada en el marco de los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana y otras exposiciones de corte temático como la instalación titulada “Simón el cuerpo humano” patrocinada por la empresa francesa Danone y el museo “Huellas de la vida” con la temática de los dinosaurios que incluyó 120 piezas de los museos de historia natural del país y una colección de esqueletos paleontológicos.

Referencias:

  • Debord, Guy. (1990). Comentarios a la sociedad del espectáculo. Barcelona: Anagrama.
  • Debord, Guy. (1995). La sociedad del espectáculo. Buenos Aires: Biblioteca de la Mirada.