Lo que hemos visto estos últimos días ha sido la reapropiación de la ciudad por parte de sus habitantes. Los trompos de tacos al pastor en plena calle apoyando a los rescatistas, los ferreteros donando todo su inventario para lo que haga falta y todos los ciudadanos volcados a la calle para ayudar. De hecho, el tsunami de ayuda de los primeros días también ha generado dificultades en la organización y la “logística comunitaria”, como muchos hemos atestiguado.

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