En el 2017 la Ciudad de México únicamente tuvo 21 días de buena calidad en el aire, lo que representa que 94% del año los capitalinos respiraron aire de regular o mala calidad, según reporta el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México.

De acuerdo con el doctor Horacio Riojas Rodríguez, del Instituto Nacional de Salud Pública, nueve mil 600 muertes ocurren al año en la Zona Metropolitana del Valle de México ligadas a la contaminación del aire.

Las únicas estrategias que el gobierno local tiene para mejorar la calidad del aire son el programa Hoy no circula y la verificación vehicular. El primero ha sido criticado por incentivar el uso del automóvil en lugar de disminuirlo.

En este contexto, antes de terminar el año pasado la Secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), anunció que debido a la sustitución de 74 verificentros por 55 nuevos con nueva tecnología, la verificación quedaría suspendida por medio año.

El 14 de marzo del 2017 la Sedema, a través de la Gaceta Oficial de la Ciudad de México dio a conocer la convocatoria para otorgar 55 autorizaciones para establecer y operar verificentros. En ninguna parte se establece el motivo por el cual se decidió que fueran exactamente 55 nuevos verificentros si actualmente operan 74. Al término del primer semestre del 2017 la Sedema registró un millón 916 mil 394 verificaciones vehiculares, por lo que cada verificentro tendrá que brindarle servicio semestralmente aproximadamente a 16 mil 661 autos.

Para poder concursar por una autorización los interesados debieron pagar 100 mil pesos, sin que esto les asegurase algo. De acuerdo con la convocatoria, los verificentros deberán contar con mínimo tres líneas y máximo siete líneas para realizar el proceso de verificación. La autorización tendrá una vigencia de 10 años con opción a una prórroga de otros 10 años. Cada interesado podía obtener de una a siete autorizaciones.

Los resultados del concurso de dieron a conocer el 12 de mayo del año pasado, y el nombre de las empresas quienes operarán los verificentros se encuentran disponible en la página de la Sedema. Serán 36 empresas diferentes las que operen los 55 nuevos verificentros; ninguna empresa operará siete establecimientos mientras que solo una empresa se hizo con seis verificentros.

Los nuevos verificentros empezarán a operar el primero de julio del 2018. Si los resultados de quien los operaría se dieron a conocer desde mayo del año pasado, ¿Por qué cancelar el programa de verificación durante un semestre? ¿Siete meses no fueron suficientes para actualizar los equipos que se tuvo que dar una prórroga de medio año?

La medida de retrasar la entrada de los nuevos verificentros parece ser más política que técnica, pues la verificación regresará después del primero de julio, el día posterior a las elecciones, donde también se elegirá a un nuevo jefe de gobierno.

Parece que el gobierno de la ciudad ha decidido sacrificar el ingreso que le da la verificación en este año electorero, al no representar esta una fuerte suma de dinero comparada con otros rubros ligados al uso del automóvil. La Secretaría de Finanzas reporta que la venta de hologramas en el primer semestre del 2017 le dejó a la ciudad ingresos por poco más de 182 millones de pesos, una cifra pequeña si se compara con los más de cinco mil millones de pesos que deja el pago de tenencia o los casi dos mil millones que se recaban en multas de tránsito.

Probablemente el gobierno se pueda dar este lujo pues los ingresos de las fotomultas se incrementaron en más del doble en el último año. La Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal 2017 marca ingresos para la ciudad por el concepto de multas de tránsito de 922 millones 755 mil 381 pesos, mientras que, para este año, la recién aprobada Ley de Ingresos 2018 espera ingresos por mil 968 millones 394 mil 978 pesos, un aumento del 113% de un año al otro.

De igual manera, al cancelar por un semestre la verificación se pone en riesgo la salud de los habitantes de la zona metropolitana. El diputado federal Virgilio Caballero incluso calificó esta acción como un atentado contra “los derechos humano fundamentales”, pues vulnera la calidad de vida de todos, en especial de la gente con escasos recursos y limitada asistencia médica.

¿Por qué cancelar la verificación por medio año? ¿Por qué no extender por medio año las actuales concesiones? ¿Por qué disminuir de 74 a 55 verificentros? Todas estas son preguntas que aún tiene que responder claramente el gobierno al mando de Miguel Ángel Mancera.

Este proceso ha levantado diversas sospechas, en especial en los actuales concesionarios de los verificentros quienes acusan de que existe “un negocio” detrás del método de selección y pretenden dar una lucha legal contra la decisión del gobierno.

El programa Hoy no circula, junto con la verificación, no ha logrado disminuir el número de autos en las calles; hasta la fecha, la mejor estrategia para combatir la contaminación en la ciudad causada por el uso desmedido del auto es invertir en transporte público. La inversión en el sistema Metro se ha estancado desde hace muchos años y la nueva línea de metrobús entrará en servicio bajo mucho escepticismo y acompañada de críticas. Ni el gobierno federal ni el capitalino parecen tomar en serio el problema de movilidad y contaminación en la ciudad.

Gerardo Velarde es politólogo por la BUAP y maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas por la UAM.