Hace unas semanas se viralizaron en redes sociales unas imágenes que mostraban una escena sobrecogedora: un perro tipo labrador, aparentemente muerto por asfixia, aparecía amarrado a un árbol de un camellón capitalino. La respuesta no se hizo esperar, cientos de comentarios inundaron las redes condenando tal acontecimiento; lo anterior revelaba que este grado de crueldad no era algo usual para el ojo chilango. Además, el suceso volvía a poner sobre la mesa un problema que sigue preocupando a la ciudadanía: el maltrato animal.

Dado que la Ciudad de México cuenta con diversos mecanismos para enfrentarse a la crueldad en contra de los animales, el autor de estos hechos podría ser castigado. En este sentido, ¿cuáles son las principales vías para sancionar estas conductas? ¿Cuál es la frecuencia con que se denuncian estos actos? ¿Cuál es la probabilidad de que los autores sean castigados? Veamos.

El Código Penal para el Distrito Federal sanciona desde 2013 con penas de seis meses a dos años de prisión a quien cometa actos de maltrato o crueldad en contra de cualquier especie animal no humana, causándole lesiones de cualquier tipo sin que pongan en peligro la vida. Si las lesiones ponen en peligro la vida, la pena se incrementará en una mitad. Además, si derivado de estos actos de maltrato o crueldad la especie animal no humana muere, se impondrán de dos a cuatro años de prisión. Ésta se puede aumentar en una mitad en caso de que se haga uso de métodos que provoquen un grave sufrimiento al animal previo a su muerte.

Adicionalmente, en 2014 la Asamblea Legislativa reformó el Código Penal para establecer que los actos de maltrato o crueldad en contra de animales no humanos también podrían ser cometidos de manera culposa, es decir, por negligencia. Lo anterior debido a que el tipo penal “requería ajustarse para ser más efectivo”, ya que hasta ese momento sólo existían 3 consignaciones ante los jueces penales, según se desprende de la exposición de motivos respectiva.

Posteriormente, en 2017 la Constitución de la Ciudad de México reconoció a los animales como seres “sintientes” y, por lo tanto, dignos de recibir un buen trato; de la misma forma, se estableció que en la Ciudad toda persona tiene un deber ético y una obligación legal de respetar “la vida y la integridad de los animales”.

Ahora bien, la procuraduría capitalina cuenta con una Fiscalía Desconcentrada en Investigación de Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana (FEDAPUR), la cual se encarga de investigar, entre otros delitos, los relativos a los actos de maltrato o crueldad en contra de cualquier especie animal no humana. Esta fiscalía inició 160 carpetas de investigación relativas al maltrato o crueldad en contra de animales en 2016, sumadas a las 58 que abrieron otras fiscalías. En 2017, la FEDAPUR tramitó 239 carpetas en esta materia, agregando las 73 que iniciaron otras agencias de la procuraduría. Para lo que va del 2018, las investigaciones ya ascienden a 20.1 Este aumento, vale decir, podría deberse a que la tipificación del delito se dio hace pocos años, sumado a que la reforma de 2014 incrementó el número de conductas punibles.

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México muestra datos sobre los resultados de estas investigaciones, los cuales no son muy alentadores. Por ejemplo, de 2013 (año en que se penalizó la crueldad animal) a 2017, únicamente se han emitido nueve sentencias condenatorias (véase Tabla 1). Lo más preocupante es que las denuncias ni siquiera suben a los juzgados penales, lo que se podría deber a la poca capacitación que tienen las autoridades de procuración de justicia en estos casos, tal como se señaló en la exposición de motivos de la reforma de 2014. En consecuencia, si la procuraduría capitalina no judicializa los asuntos, los perpetradores del maltrato animal no podrán ser procesados y, en su caso, condenados; por más que la población denuncie los hechos.

Tabla 1: Información estadística sobre el delito de maltrato o crueldad en contra de cualquier especie animal no humana, 2013-2017

 

2013

2014

2015

2016

2017

Expedientes ingresados

3

3

5

5

0

Carpetas judicializadas

n.a.

n.a.

n.a.

4

9

Personas ingresadas

3

5

5

9

9

Delitos ingresados

3

5

5

9

9

Auto de libertad por falta de elementos para procesar

0

1

0

0

0

Auto de sujeción a proceso sin restricción de la libertad

0

0

0

0

0

Autos de formal prisión

3

3

6

1

2

Proceso especial para inimputable

0

0

0

0

0

Vínculaciones a proceso

n.a.

n.a.

n.a.

2

6

Sentencias absolutorias

0

0

0

0

0

Sentencias condenatorias

3

0

4

2

0

n.a.: información que no aplicaba ya que en su momento no operaba el sistema acusatorio.
Fuente: TSJCDMX.2

Fuera del ámbito penal existen las denuncias hechas ante una autoridad administrativa como la PAOT. Ésta tiene entre sus funciones la aplicación de la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México, expedida en 2002. El grueso de las denuncias presentadas ante la PAOT en el rubro “animales” versan sobre el maltrato a perros. Aunque existen quejas sobre actos de crueldad en contra de otras especies, como el caso de un conejo y una tortuga que fueron abandonados a su suerte en el interior de un auto en la colonia Narvarte.

Las denuncias relativas al maltrato animal han subido año con año. A la fecha, la PAOT computa más de cuatro mil quejas recibidas desde 2002. Siendo que en los últimos años las cifras se elevaron de manera sostenida, pasando de 441 en 2014 a 1,286 en 2017 (véase Ilustración 1). Esto puede deberse en buena medida a la facilidad con que se puede denunciar el maltrato animal ante la propia autoridad, pasando desde las quejas que se presentan de manera personal hasta las recibidas mediante la app PAOT.

Ilustración 1: Número de denuncias ciudadanas recibidas por la PAOT en el rubro “animales”, 2013-2017

Fuente: elaboración propia con datos de PAOT.

Con los datos de la PAOT se pueden identificar las delegaciones con el mayor número de denuncias; la lista la encabeza la delegación Iztapalapa, con 636 desde 2002; seguida por la delegación Gustavo A. Madero, con 483. Además, en 2017, las denuncias ciudadanas e investigaciones de oficio relativas al maltrato animal acapararon el 29.95% de los asuntos de la PAOT, sólo por debajo de las referidas en materia de uso de suelo urbano, las cuales alcanzaron el 37.96%. Sin embargo, no existe información adicional que permita conocer con facilidad en qué casos se encontraron violaciones a la legislación. Las denuncias en este sentido podrían ser inútiles si no se concretan en una resolución que resuelva la queja y que establezca la existencia o no de los malos tratos en contra de los animales.

La Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México también establece que la Secretaría de Salud; las Delegaciones, a través de su Dirección General Jurídica y de Gobierno; y los Juzgados Cívicos podrán atender quejas sobre maltrato animal, sancionando a quienes violen la propia legislación con amonestaciones, multas y arrestos. Así como sucedió con un vecino de la colonia Del Valle, el cual fue remitido a un juez cívico debido a que encerró —por más de una semana— a su perra golden retriever en una camioneta, supuestamente para protegerla.

Por último, la Brigada de Vigilancia Animal, de la Secretaría de Seguridad Pública, también recibe denuncias sobre maltrato animal. Si la Brigada tiene conocimiento sobre alguna situación de este tipo, inicia un procedimiento legal con el objetivo de que los animales sean puestos en resguardo temporal, en el cual son atendidos por veterinarios para posteriormente darlos en adopción. Tal como sucedió con dos caballos que galopaban sin dueño sobre la avenida Eduardo Molina, los cuales, después de que se constató su deplorable estado de salud, fueron trasladados por la Brigada a un albergue en Xochimilco; o el caso de una cabra que fue abandonada a un costado del Parque de los Venados, la cual fue rescatada por miembros de la Brigada y trasladada a un albergue para su debida atención. Estos fueron ejemplos de los diversos asuntos que ha atendido la institución, ya que sólo de enero a mayo de 2017 recibió cerca de dos mil denuncias, en virtud de las cuales se rescataron 931 animales y se dieron en adopción a más de 200.

Como se puede apreciar, existen diversos mecanismos institucionales que se pueden accionar en aras de combatir el maltrato animal; no obstante, la materialización de estos puede mejorarse. Por lo que se refiere a la Secretaría de Salud, las Delegaciones y los Juzgados Cívicos, tendrían que visibilizar más las tareas que realizan, debido a que son poco conocidas sus funciones como autoridad en la materia. En cuanto a la Brigada de Vigilancia Animal, la misma debería pugnar por ampliar sus atribuciones, ya que en este aspecto es perfectible la regulación, toda vez que sus facultades se limitan principalmente al resguardo y adopción de animales, insuficientes en muchos casos. Por su parte, la PAOT tendría que contar con información más sistematizada, ya que es complicado conocer cómo finalizan las denuncias y saber si realmente hubo una violación a la normatividad. En el caso del perro víctima de maltrato, no basta con que el autor de los hechos sea denunciado, la procuraduría debe judicializar el asunto; lo anterior para mandar un mensaje claro y contundente a la sociedad: cero tolerancia a estas prácticas de crueldad animal.

 

Héctor Ivar Hidalgo Flores es estudiante de la maestría en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio en el INACIPE.


1 Solicitud de información con número de folio 0113000028818.

2 Solicitud de información con número de folio 6000000027018.