Desde su modesto inicio en las montañas de Santa Susana hasta su final al oeste del Valle de San Fernando, el río de Los Ángeles (L.A.) abarca 77 kilómetros.1 Los 51 kilómetros2 que atraviesan el corazón de Los Ángeles y sus ciudades circundantes —que se hicieron famosas gracias a películas como Grease y Terminator 2— se asemejan a una enorme trinchera de guerra hecha de hormigón. En 2007, después de décadas de cabildeo de grupos comunitarios, ecologistas y artistas, la ciudad de Los Ángeles en colaboración con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército (Army Corps of Engineers) aprobó un plan maestro de 1.3 mil millones de dólares [aprox. 25.7 mil millones de pesos] que reimaginará un tramo de 17 kilómetros3 del río, para transformarlo de una herida en el paisaje urbano a un santuario urbano embellecido.

El río de Los Ángeles, California

Fuente: Wikimedia Commons.

Mientras la ciudad celebra el inicio del proyecto, algunos de los activistas que originalmente defendieron la revitalización del río temen que se haya convertido en un caballo de Troya para la gentrificación. Sissy Trinh, la fundadora vietnamita-estadounidense de la Alianza de la Comunidad del Sudeste Asiático (Southeast Asian Community Alliance – SEACA), dijo que ella “reconoce la necesidad de proyectos de infraestructura ecológica como la restauración del río de L.A., pero la realidad práctica es que este tipo de proyectos son oportunidades lucrativas para los mega-desarrolladores que están creando una economía especulativa en nuestras comunidades impactadas”.

Como organización de base, el enfoque de SEACA se centra en la organización centrada en la juventud y en la promoción de políticas en barrios marginales de Los Ángeles como Chinatown, Lincoln Heights y Solano Canyon. La mayoría de los residentes de esa comunidad viven un poco por encima o por debajo de la línea de pobreza, la mayoría de la gente de color también comparte una relación incómoda y a menudo antagónica con el rápido cambio de las orillas del río de L.A. Debido a la creciente tasa de personas sin hogar en las comunidades a las que sirve, SEACA ahora describe su trabajo “como tratar con los problemas de la gentrificación, el desplazamiento y la prevención de las personas sin hogar”.

Hay una cierta cantidad de ironía en esta historia. En primer lugar, fue el descuido del río de Los Ángeles el que contribuyó al estancamiento económico de estos barrios; sin embargo, es el mismo río el que generará una avalancha de regeneración económica que los miembros de la comunidad temen termine por expulsarlos.

No fue un accidente que muchas personas de color, en su mayoría pobres y de clase trabajadora, se concentraran tan cerca de la orilla del río en primer lugar. Los alquileres eran relativamente baratos, porque los funcionarios de la ciudad y los promotores inmobiliarios veían al río como una mancha sombría que arruinaba, por el contrario, a una ciudad deslumbrante. En 1938, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército comenzó a pavimentar el canal con concreto para evitar las frecuentes inundaciones que asolaban la ciudad y obstaculizaban su crecimiento económico. Cuando se completó el proyecto, la mayor parte del río fue pavimentado y ya no funcionaba como tal, sino más bien como un canal gigantesco contra inundaciones.

Visión conceptual de la revitalización del río de Los Ángeles de la firma WSP

Fuente: From the Los Angeles River Downtown Design Dialogue (City of Los Ángeles, Bureau of Engineering). Used by Permission from WSP.

En el transcurso de las siguientes décadas, la ciudad no invirtió adecuadamente en la orilla del río. Los desarrolladores no tenían ningún deseo de construir cerca de lo que universalmente se consideraba como algo desagradable a la vista, por lo que los valores inmobiliarios permanecieron estancados. Con el terreno tan barato, los fabricantes encontraron un lugar asequible para establecer sus talleres. La mayoría de los barrios a lo largo del río se zonificaron en áreas exclusivas para la industria. Grandes fábricas y almacenes todavía dominan las áreas a lo largo del río. El sector manufacturero proporciona una importante fuente de ingresos, con salarios dignos para los miles de residentes de clase trabajadora e inmigrantes que viven y trabajan cerca del río. De hecho, el condado de Los Ángeles es el centro de manufactura más grande de los E.U.A., emplea a 510,900 trabajadores y una parte sustancial de esta industria se encuentra cerca del río.

Para muchos, la orilla del río ha servido como un refugio económico para aquellos que de otra manera no podrían pagar el costo astronómico de la vida en Los Ángeles, una de las áreas metropolitanas más caras del mundo. Según un estudio de Price School of Public Policy de la Universidad del Sur de California, del millón de personas que viven a lo largo del río, el 52 por ciento son latinos, una proporción mayor que la población latina total de Los Ángeles. El ingreso familiar promedio de las comunidades fluviales es de solo 45,000 dólares al año [aprox. 890 mil pesos anuales] y el 18 por ciento vive en la línea de pobreza o por debajo de ella.

Debido a la demografía a lo largo del río, los funcionarios de la ciudad, así como los desarrolladores como Lincoln Property Company y Fifteen Group, han estado utilizando el lenguaje de la ecología, la igualdad y la habitabilidad, para presentar como una causa de justicia social el desarrollo del río. Los desarrolladores prometen construir viviendas asequibles y otras supuestas concesiones a cambio de exenciones de impuestos y otras concesiones económicas. Debido a la disparidad desigual de los parques en toda la ciudad, los defensores de la reurbanización afirman que el río unirá a la ciudad para el bien colectivo.

“Donde sea que esté el río, nos conecta a todos”, dijo el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti. “Físicamente, ambientalmente, espiritualmente”. Pero exactamente quién se conectará al desarrollo del río no está del todo claro. Para aquellos que viven en sus bordes, el río era un símbolo de división económica y marginación social. Para el alcalde y los desarrolladores que lo apoyan, el río es visto como un motor de prosperidad.

Para los pocos, no para los muchos

Con la esperanza de que el proyecto cimente su legado, Garcetti argumenta que la remodelación transformará al río en un oasis urbano accesible para todos los angelinos, además de abordar las disparidades raciales y económicas que rodean el acceso a los parques.

De acuerdo con la investigación de Price School, los residentes blancos de Los Ángeles tienen acceso a entre 12 y 15 veces más zonas verdes por residente que aquellos que viven en comunidades latinas y negras. “Barrios densamente poblados en el centro de Los Ángeles tienen menos de un acre de zonas verdes por cada 1,000 residentes”, según el estudio. Las comunidades blancas predominantemente de mayores ingresos tienen “100 acres de parques por cada 1,000 residentes”.

Los defensores revitalización del rió afirman que el proyecto traerá parques muy necesarios a la puerta de los marginados. Sin embargo, los críticos advierten que se debería esperar un crecimiento repentino de desplazamientos.

“La triste ironía de proyectos como la restauración del río Los Ángeles”, dijo Sissy Trinh, “es que fueron diseñados para abordar los impactos del cambio climático y para hacernos una ciudad más resiliente, pero las ‘consecuencias no intencionales’ de la gentrificación y el desplazamiento están de hecho socavando el objetivo declarado de estos proyectos”.

Los estudios proyectan que la revitalización del río de Los Ángeles estimulará miles de millones de dólares en desarrollos en las orillas del río. Los valores de la tierra ya han aumentado un 21 por ciento en previsión del proyecto. En el barrio de Frogtown de Los Ángeles, el valor de la tierra se ha más que duplicado. Los alquileres también han aumentado astronómicamente a lo largo de otras comunidades ribereñas, como en Chinatown, donde al menos un alquiler de edificios ha aumentado hasta en un 50 por ciento. La especulación del suelo y el aumento de la renta han llevado a activistas como Sissy Trinh a creer que cualquier beneficio ambiental obtenido como resultado del proyecto del río será inconsecuente, porque el proyecto del río sin duda exacerbará la ya crisis masiva de personas sin hogar de L.A.

“Por ejemplo”, dijo Trich, “una cantidad de residentes de bajos ingresos a los que el incremento de las rentas los expulsó de sus vecindarios ahora se están estableciendo en campamentos o viviendo en casas rodantes y ¡descargando sus aguas residuales sin procesar en el río!”.

Protesta contra la gentrificación en Frogtown, Los Ángeles, E.U.A.

Fuente: FROG Frogtown Residents Opposing Gentrification.

Se espera que el proyecto genere un auge de la construcción, subsidiado por una suma de 500 millones de dólares [aprox. 9,900 millones de pesos] por la ciudad a través de su organización sin fines de lucro River L.A. Corporation, que supervisa las asociaciones público-privadas que rodean el río.

Al menos uno de los muchos desarrolladores en el directorio de la corporación ya ha demostrado un conflicto de intereses sustancial. En 2011, cuando Morton La Kretz colocó 4.75 millones de dólares [aprox. 94 millones de pesos] para un puente que conecta el vecindario de Atwater Village con Griffith Park en el lado opuesto del río, el alcalde Garcetti, entonces miembro del concejo municipal, lo elogió como “el tipo de asociación público-privada que necesitamos para continuar dando nueva vida al río y a los vecindarios que la rodean”. La ciudad, el condado y los funcionarios estatales acordaron afrontar los costos restantes de completar el puente, cuyo precio eventualmente aumentó a más de $ 16 millones de dólares [aprox. 316 millones de pesos]. La familia La Kretz posee un terreno cerca del puente que, con el respaldo de Garcetti, ha buscado rezonificarse en una subdivisión. Kretz también tiene tierra en Frogtown, un barrio que se localiza directamente en el lado opuesto del río.

El esfuerzo original de las bases para transformar el espacio público subutilizado para el bien público ha sido cooptado por los desarrolladores como La Kratz para obtener beneficios personales. El plan maestro del proyecto, finalizado en 2007, fue concebido con aportes de la comunidad, pero River L.A. entregó el proyecto al arquitecto Frank Gehry en 2016. Conocido por sus edificios llamativos, Gehry no tiene experiencia previa en diseño urbano. Sin embargo, Garcetti elogió su participación y afirmó que Gehry elevaría el desarrollo para que “la élite cívica de Los Ángeles se dé cuenta de que esto no es un hobby de los activistas, sino uno de los grandes proyectos de nuestro tiempo”.

En la mente de muchos activistas, la declaración del alcalde cimentó la creencia de que el proyecto del River L.A. está siendo diseñado con la intención encubierta de beneficiar a la elite adinerada de la ciudad a expensas de las comunidades de la clase trabajadora a lo largo del río. El abogado activista Robert Garcia, director ejecutivo de City Project, dijo en una entrevista reciente en L.A. Times que la ciudad históricamente “trató su río como un páramo industrial” y describió el desarrollo a lo largo de la ribera como una “apropiación de tierras”. Sissy Trinh señala que los vecindarios a lo largo de la orilla del río están “entre los más pobres de la ciudad”.

Sin embargo, el proyecto avanza sin abordar adecuadamente las preocupaciones sobre los efectos perjudiciales del desplazamiento y los observadores temen que sea una proeza no tanto de la ingeniería urbana, sino de la ingeniería social.

 

Amir Khafagy es periodista, activista político, organizador, escritor e intérprete. Su trabajo ha sido publicado en City Limits, Counterpunch, The Independent y The Hampton Institut . Actualmente está completando una maestría en asuntos urbanos en el Queens College.

*Publicado originalmente en Jacobin Mag.


1 N.T. 48 millas.

2 N.T. 32 millas.

3 N.T. 11 millas.

4 N.T. 32 millas.