¿Qué tan comparable puede ser el escenario madrileño con el de las ciudades mexicanas en la actualidad? ¿Qué podemos especular sobre el futuro de las implementaciones de políticas públicas como Madrid Central en la Ciudad de México, por ejemplo?

España

Ilustración: David Peón

El primer antecedente de un Madrid Central es de 1787, que fue la restricción efectiva de vehículos con la señalización correspondiente en las entradas de la ciudad. Su objetivo fue prevenir los atropellos. Previamente, según una nota de Madridiario, “entre 1650 y 1750 se repitió varias veces la orden de no entrar en la ciudad con coches tirados por más de cuatro mulas, con el objetivo de limitar la velocidad, y se establecieron normas de cesión del paso en cruces. Sin embargo, el no cumplimiento de esas órdenes sumaba accidentes y víctimas a diario”.

Entre 1959 y 1973, siendo Francisco Franco el Jefe del Estado, ocurrió el llamado “milagro español”, que fue un periodo de crecimiento acelerado y auge económico. En esta época de desarrollismo autoritario, se realizó la construcción de obras de cerca de 200 kilómetros de carreteras para reestructurar los accesos a Madrid, con el fin de disminuir el tráfico. Esto también trajo consigo la transformación de bulevares y paseos en autopistas urbanas que aún hoy conforman el esqueleto de la almendra central de Madrid.

Tras la muerte de Franco y la caída de la dictadura, Madrid se confirmó como la capital de España. Los primeros dos alcaldes democráticos fueron de partidos de izquierda. Sin embargo, los siguientes tres alcaldes tuvieron posiciones más conservadoras. En cualquier caso, el cambio hacia la democracia trajo algunos beneficios para los habitantes ya que se inició la construcción de bibliotecas, centros de salud y deportivos, así como la limpieza del río Manzanares. También se construyeron nuevas vías de circunvalación, que son la M-40, M-45 y M-50, además de las modificaciones a la ya existente M-30. En estos días, la congestión de vehículos iba en aumento y habían regulaciones al estacionamiento en el interior de la ciudad.

Desde 1991 y hasta 2015, el Partido Popular (PP), un partido de derechas, gobernó la alcaldía de Madrid. Bajo este periodo, exactamente en 2005 y 2006, en los barrios de Las Letras, Cortes y Embajadores, dentro del distrito Centro de Madrid, se implementaron las primeras Áreas de Prioridad Residencial (APR) que, de acuerdo al blog es por madrid, éstas “constituyeron los primeros espacios de la Ciudad de Madrid en los que sólo se permitía el acceso [en automóviles privados] a residentes […] Entre los beneficios aportados con la implantación de estas áreas cabe destacar la disminución de la contaminación, la reducción de ruidos, la mejora de las condiciones de residentes y comerciantes (aumento de las plazas en superficie) y la racionalización de las labores de carga y descarga. Además se incentiva la utilización de medios de transporte como las motocicletas, que tienen permitida la circulación en estas zonas”.

Es decir, hubo una época en que el PP, hablaba de restringir la circulación de los vehículos privados por el centro de Madrid. Incluso en más de una ocasión.

En 2015, Manuela Carmena ganó las elecciones a la alcaldía de Madrid con el partido Ahora Madrid (AM), un partido de izquierdas autodefinido como “candidatura ciudadana de unidad popular”. En esta administración, varios de los servidores públicos habían sido activistas del 15-M, el también llamado “movimiento de los indignados” de 2011.

Para 2017, se presentó el Plan A: Plan de Calidad del Aire y Cambio Climático. “Es el Plan A porque afecta el ‘aire’ que respiramos y porque no hay plan B: son las medidas necesarias para conseguir una ciudad sostenible que garantice la salud de los madrileños frente al reto de la contaminación y fortalezca la ciudad frente a los impactos del cambio climático,” anunció el Ayuntamiento.

Después de una serie de retrasos a lo largo de 2017, el proyecto estrella de este plan, Madrid Central, entró en vigor hasta finales de noviembre del 2018. “En la capital ya existían cuatro zonas donde el acceso de los coches está limitado (las APR de Cortes, Letras, Embajadores y Ópera), que ahora quedan englobadas en Madrid Central,” informó una nota de El País.

Fuente: Ayuntamiento de Madrid.

Pero entonces, ¿Se puede ir al centro de Madrid en coche? La página del Ayuntamiento responde ésta y otras preguntas frecuentes:

Sí, se puede llegar al centro de la capital en vehículo privado. Los residentes tienen permiso para entrar y aparcar en su barrio. Los coches de los no residentes, siempre y cuando cuente con etiqueta ambiental, pueden entrar a Madrid Central. La clave es dónde aparca el vehículo: la medida prohíbe aparcar en superficie excepto a residentes o coches Eco o 0 emisiones. Los vehículos B y C podrán aparcar en cualquier parking de acceso público. Según datos del Gobierno municipal, en esta parte de la capital existen 5.946 plazas disponibles en estacionamientos subterráneos, tanto de titularidad pública como privada. 

[…] 

¿A cuánto asciende la cuantía de las multas? El Consistorio ha explicado que quienes incumplan la norma serán sancionados con una infracción leve: una multa de 90 euros (45 si se pagan en el plazo de 20 días naturales). Es la misma cuantía que ya se aplica en Embajadores, Las Letras, Cortes y Ópera […]” continúa explicando el mismo artículo.

Madrid Central entró en vigor el 30 de noviembre de 2018 con una primera fase eminentemente informativa y de control manual por parte de Agentes de Movilidad y Policía Municipal. En enero, además del control manual, comenzó a funcionar el control automático el cual va a estar en pruebas hasta el día 15 de marzo de 2019. Durante este periodo de tiempo, se enviarán comunicaciones sin multa a los titulares de vehículos que accedan sin autorización.

Uno de los errores estratégicos más señalados del proyecto ha sido el poco tiempo que hubo tras su implementación para asimilar los beneficios y ventajas de Madrid Central de cara a las elecciones en mayo del 2019. Aprovechando este error, el PP anunció, como propuesta electoral, revertir Madrid Central.

Otra de las críticas más sonadas por activistas y organizaciones era la tibieza de Madrid Central. Señalaban que el programa podría funcionar como incentivo para que los no residentes de la zona centro compraran un coche que les permitiera tener una etiqueta ambiental para tener el acceso. Los colegas del sitio ecomovilidad.net comentaron que la compra de estos coches va en aumento. Además, señalaron que el tema ambiental es importante pero también lo son la seguridad, la ocupación del espacio público y la salud.

Algunos padres y madres que no son residentes, se organizaron y llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento, quien les ofreció un permiso permanente para acceder a Madrid Central y así llevar a sus hijos a la escuela. En esos mismos días y en contraste a esta acción, las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (AMPAs) y la Federación de la Comunidad de Madrid de Madres y Padres del Alumnado (FAPA) se manifestaron a favor de Madrid Central.

Existieron otros factores que no facilitaban la comprensión de lo que ocurría, como que para diciembre del 2018, a menos de un mes de haber entrado en vigor Madrid Central, habían 56 trenes menos en el metro. El metro, no es responsabilidad de la Alcaldía de Madrid, en ese momento gobernada por AM, sino que es responsabilidad de la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP. En consecuencia, el servicio se hizo más lento y tuvo mayor saturación en un momento que resultaba un tanto clave para el debate público sobre Madrid Central.

En la elección de mayo pasado, la nueva alianza entre el Partido Popular (PP), Ciudadanos (Cs) y Vox –que es un bloque de derechas que incluye a la ultraderecha– ganó la alcaldía. Unas semanas después, Pablo León escribió en El País que el nuevo “Ayuntamiento confirmó el jueves por la mañana que la moratoria de las multas por acceder a la zona de bajas emisiones Madrid Central se pondrá en marcha el 1 de julio y que durará, al menos, dos meses. Horas después del anuncio se constituía la Plataforma de Defensa de Madrid Central, avalada por más de 200.000 firmas recogidas en las últimas semanas. Además de pedir audiencia al [nuevo] alcalde José Luis Martínez-Almeida (PP), el próximo 29 de junio han convocado una manifestación para recorrer el centro de la ciudad y mostrar su apoyo a la zona de bajas emisiones.” Y ya hay también camisetas diseñadas. Además, la comunidad educativa ya salió a la calle. Aparte, a la organización Nación Rotonda, se le ha ocurrido que como tal vez van a revertir Madrid Central, podrían “documentar cómo funciona ahora para compararlo con dentro de unos meses”.

Fuente: Plataforma en Defensa de Madrid Central.

Revertir Madrid Central fue una de las propuestas de campaña del actual alcalde. Sin embargo, una cosa es usarla como estrategia –por muy cuestionable que eso sea– y otra es realmente revertirla. Los datos avalan a Madrid Central: la contaminación ha bajado. El costo político es elevado: La Unión Europea advierte con sancionar al nuevo Ayuntamiento. Y la oposición dice estar lista para reaccionar.

Fuente: Ecologistas en Acción.

A poco más de una semana de que la alianza PP-Ciudadanos-Vox haya tomado posesión de la alcaldía en Madrid, la amenaza no solo ha sido hacia revertir Madrid Central, sino que han intentado ya desmontar la oferta cultural madrileña

Aunque la pregunta más inmediata es ¿qué pasará con Madrid Central en los próximos días? Valdría especular que, en una ciudad acostumbrada a que gobierne la derecha, con una ciudadanía que sabe resistir, donde hay un modelo socio económico que tiene ya su propia inercia desde hace décadas, ¿qué administración va a asumir el costo de mejorar Madrid Central?, ¿qué va a pasar cuando se vuelva a llenar el centro de Madrid de coches con etiquetas ambientales?, ¿cuánto tiempo va a llevar asimilar sus beneficios?, ¿qué posibilidades hay de que algo similar pueda ocurrir en México en el 2024?

 

Berenice Zambrano
Miembro de Bicitekas A.C. y dirige el área de comunicación de Improvistos, oficina de urbanismo en Madrid.