noviembre 23, 2017

La distopía de Uber

El homicidio de dos estudiantes universitarias en la ciudad de Puebla ha puesto en el ojo del huracán a empresas que brindan servicios de “taxis ejecutivos”. Mara Castilla, estudiante de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla fue asesinada después de abordar un vehículo que contactó vía Cabify. Mariana Fuentes, estudiante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, fue asesinada por cuatro sujetos a bordo de una unidad registrada en la plataforma Uber. El socio y también conductor de la unidad, está acusado de participar en el asalto y homicidio de Mariana.

A raíz de lo anterior, el gobernador del estado envió una iniciativa con 14 medidas al congreso local con el fin de aumentar la seguridad y regular las empresas de redes de transporte como Uber y Cabify. La empresa calificó varias de estas medidas como un atropello a los derechos de privacidad de los usuarios. Una de las propuestas era que el gobierno tuviera acceso a la información de los viajes, usuarios y choferes en tiempo real.

Diversos especialistas y organizaciones civiles calificaron la propuesta como un atentado contra el derecho humano a la privacidad. Al final, la propuesta del gobernador fue modificada por el Congreso estatal, aunque el resultado sigue siendo una ley muy ambigua.

Pero, ¿quién cuida que Uber no mal utilice la información en tiempo real con la que cuenta?

El poderoso software de la compañía conocido como God view le permite vigilar en tiempo real la ubicación de choferes, usuarios o incluso personas que han abierto la aplicación, pero aún no piden ningún tipo de servicio. Empleados de Uber han sido acusados en varias ocasiones de espiar a ex parejas, políticos o celebridades.

Recientemente ha salido a la luz el hecho de que hace un año la empresa fue hackeada, y los datos de 57 millones de usuarios fueron robados, por lo que Uber pagó 100 mil dólares a los piratas informáticos para que los datos fueran destruidos y esta información no se hiciera pública.

Puebla no es la única ciudad en conflicto actual con la transnacional californiana, actualmente el Tribunal de Justicia Europeo debate la clasificación de empresa de Uber, a raíz de una demanda interpuesta por una asociación de taxistas de Barcelona. 

Todo parece indicar que al final de año Uber será declarada una empresa de transporte. El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea Maciej Szpunar, concluyó que Uber “no puede ser considerado un servicio de sociedad de información…¨[por lo que] debe ser clasificado como un servicio en el campo del transporte”. Si bien la opinión del abogado general no es vinculante, los magistrados suelen seguir su recomendación en el 80% de los casos. De clasificarse Uber como una empresa de transporte, la regulación de este cambiaría drásticamente en todo el continente.

No será el primer revés que sufra la empresa en tierras europeas. En 2016, un juzgado francés multó a Uber con 800 mil euros por brindar el servicio UberPop. La legislatura francesa requiere que cualquier chofer cuente una licencia de conducir que lo acredite como un profesional en la materia, independientemente de si maneja un taxi o un Uber. Sin embargo, el servicio UberPop reclutaba choferes sin dicha licencia. Tal comportamiento fue declarado como competencia desleal, Uber fue multado y el servicio Pop retirado de Francia.

Mismo fenómeno ocurrió en Alemania, donde un tribunal en Frankfurt rechazó la apelación de Uber de preservar UberPop en el país, por las mismas razones que en Francia: competencia desleal, al no apegarse a las leyes nacionales de transporte.

Para el caso mexicano, cualquier persona con licencia de conducir particular puede registrarse como chofer de Uber.

Aunque el nuevo reglamento de movilidad de la Ciudad de México contempla exámenes de manejo para choferes del transporte público, para un ciudadano común basta con pagar lo requerido, tomarse una fotografía y obtener una licencia de manejo.

No existe un filtro real en México por parte de Uber, ni por parte del gobierno, que asegure que el chofer está capacitado para manejar un vehículo automotor.

Este año, Uber ha sufrido dos reveses importantes. No podrá prestar servicio en Londres al no ser considerado un operador “adecuado y correcto”. Transport for London (TfL), organismo que regula el transporte público en la capital británica negó la solicitud de renovación de licencia de Uber para seguir operando en la ciudad.

TfL explicó a través de un comunicado que la decisión se tomó por la falta de responsabilidad corporativa de la empresa; al no informar de delitos graves ocurridos en sus unidades, sus métodos para obtener certificados médicos y la manera en que usan el software Greyball, herramienta que permite bloquear a los organismos reguladores de tener acceso completo a la aplicación.

Sumado a eso, Uber perdió una apelación en Reino Unido contra una ley que declara que sus conductores deben ser tratados como trabajadores con derechos del salario mínimo, lo que obligaría a la empresa norteamericana a pagar prestaciones a sus choferes. Al respecto, el miembro del parlamento Jack Dromey dice “Uber es una empresa del siglo XXI que se comporta como el dueño de un granero del siglo XIX, cuando los trabajadores no tenían derechos”.

¿Un avance en la movilidad?

En diversas de sus campañas, Uber se publicita como una compañía que vino a mejorar la movilidad de los habitantes de las ciudades en las que se encuentra. Si bien es una buena estrategia de marketing, la realidad es bastante alejada de eso. ¿A quién beneficia realmente Uber?

Hace tres años, Uber publicó una serie de mapas en el que se visualizaba donde ocurrían los traslados más frecuentes en sus principales ciudades. Para el caso de la ciudad de México, es claro donde se concentran la mayoría de los viajes: al poniente sobre Santa Fe, Polanco y el corredor Roma-Condesa. El oriente de la ciudad sería inexistente de no ser por el aeropuerto.

Mapa de viajes en Uber, CDMX (2014)

Fuente: Ubercities100.

Uber ha implementado el cobro en efectivo en diversas ciudades del país, sin embargo, algunas de ellas se resisten al cambio, pues entrarían en competencia directa con los taxis tradicionales. Las reformas llevadas a cabo en el estado de Puebla para mejorar el servicio de Uber, incluyeron la cancelación del cobro en efectivo, situación que deja a las personas sin tarjeta de crédito la posibilidad de utilizar este servicio.

Según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) realizada en el 2015, 71% de los adultos mexicanos no tiene ningún tipo de crédito formal, esto incluye tarjetas bancarias. 33% de las personas que no cuentan con un crédito formal no cumplen con alguno de los requisitos necesarios, generalmente, no tienen trabajo o sus ingresos son muy bajos.

La mayoría de la población en México se mueve diariamente en transporte público, tan solo en la Zona Metropolitana del Valle de México, 59% de la población se traslada al trabajo en transporte público, según datos recabados por ITDP.

Así seas parte del 71% de personas que no tiene acceso a una tarjeta de crédito o parte del 59% de que viaja en transporte público, y nunca hayas usado el servicio de Uber, ni pienses utilizarlo, sufrirás las externalidades que este genera.

La Ciudad de México es la ciudad que más utiliza el servicio de Uber en el planeta, el año pasado se dio a conocer que en la capital del país operaban más de 50 mil choferes registrados en Uber.

Según cifras de INEGI, en el 2010 la Ciudad de México tenía registrados cuatro millones, 28 mil 300 automóviles particulares. En el 2016, esta cifra subió a cinco millones 332 mil 167. Un aumento del 24% del parque vehicular a un ritmo de 4.7% anual.

A diferencia, la población de la Ciudad de México entre 2010 y 2015 creció únicamente 1.4%. Cada día hay más autos que personas en la ciudad, lo que genera tráfico, congestión, contaminación, horas laborables pérdidas en transportarse. Uber no aporta a mejorar la movilidad de la mayoría de las personas, de hecho, la empeora.

Movilidad es la capacidad que tienen una persona de trasladarse de un lugar a otro. Si bien Uber es una mejora en la calidad y seguridad que brindaría un taxi tradicional, no hay que perder de vista que Uber no es una mejora a la movilidad de las personas. El único verdadero avance en movilidad sería una fuerte inversión en mejorar y aumentar el servicio de transporte público.

Acostumbrados a un mal servicio de taxis, y abrumados por la situación de inseguridad, habrá muchas personas que defenderán el servicio de Uber a capa y espada sin mirar los defectos que este sistema tiene.

En México, el gobierno tiene mucho que hacer para mejorar el transporte público y el servicio de taxis tradicionales, pero no por eso debe de perder de vista que no todo con Uber es perfecto, y como con cualquier empresa de transporte, las reglas deben ser claras y deben hacerse cumplir.

Gerardo Velarde es politólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Leer completo

Puedo hacerme invisible, escojo mi traje por la noche. Mi mirada se agudiza en la oscuridad y mi piel me señala cuando me acerco al peligro. La mía no es una rara especie de percepción extrasensorial. Mi invisibilidad y mi precognición no son superpoderes, y yo ninguna superheroína. Es únicamente el habitus de evaluar la violabilidad1 del espacio a mí alrededor, siempre, sobre todo en la noche, por si me matan. Quizás suene dramático, pero no se preocupen: hace mucho que hemos naturalizado las mujeres esta realidad. Camino en la noche evitando ponerme una falda, por si me matan, cruzo al otro lado de la banqueta si percibo a alguien detrás de mí, por si me matan, llamo a un taxi porque sí, son solo cinco minutos andando, ya es tarde, por si me matan…Porque sí nos matan.

Leer más

Leer completo