En la mayoría de las películas del viejo oeste siempre aparece un pozo con su círculo de piedras y una cubeta colgada de un pendón. De ella se extrae el agua que es vital para refrescar la boca seca del protagonista antes de matar unas cuantas decenas de cuatreros. Esa agua viene del acuífero y así lo sabe cualquier vaquero de película que se respete. Sin embargo, en zonas urbanizadas como la Ciudad de México no sabemos qué es un acuífero, pues los pozos son diferentes a los de las películas y están cubiertos de paredes grafiteadas.

Cuando llegamos a imaginarnos el acuífero lo pensamos como una gran esponja homogénea que está a varios metros debajo de la tierra. Eso no es así. El subsuelo de la Ciudad de México es tan complejo como lo es orografía superficial. Si arriba hay montañas, cañadas, humedales y pedregales, la parte de abajo es igual de compleja. El agua de distribuye por grietas, ríos subterráneos y estratos permeables buscando las zonas más bajas. De esta complejidad entendemos que existen al menos cuatro acuíferos en la ciudad y que es posible que estén interconectados. Existen dos muy profundos, el primero, que se detectó en Mixhuca, a unos tres mil metros y el segundo, que se detectó en Iztapalapa, está a unos 1,200 metros. Ambos acuíferos tienen agua de hace muchos años y poca circulación; se sabe poco de la cantidad de agua que albergan y de las sustancias que tienen. Así que aun cuando el gobierno de esta ciudad los anuncia como los nuevos proveedores de agua, es difícil saber si los podemos utilizar y cuánto van a durar. El tercer acuífero es del que nos abastecemos y está entre unos 180 y 500 metros de profundidad. Tampoco sabemos cuánta agua alberga, pero en una conferencia, Ramón Aguirre, director de SACMEX, indicó que el ingeniero Federico Mosser (una de las personas que más saben de agua en la ciudad) le había dicho que quizá nos quedan unos 40 años de agua en la ciudad.

Finalmente, el más superficial de los acuíferos está a uno metros de nosotros. Este tipo de acuífero es poco estudiado en ciudades. A él llegan la mayoría de las aguas de las fugas en las tuberías y se interconecta en algún lugar con el acuífero intermedio. Este acuífero está en toda la ciudad de México, y muchas constructoras se han topado con él al hacer excavaciones para sus edificios. El problema aparece al saber qué es lo que las constructoras hacen cuando aparece el acuífero somero en sus sótanos.

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Foto de los autores.

Uno de los ejemplos es lo que sucedió en Avenida Aztecas 215, en el sur de la ciudad de México. La constructora “Quiero Casa” decidió hacer en ese predio de 8,735 m2 un desplante de 3,152.34 m2 para la construcción de 377 departamentos para venta. La construcción afecta a los barrios del Pedregal en términos urbanos y eso es lo que sucede en muchas de estas mega-construcciones en la ciudad. En este caso, al excavar varios metros para construir tres niveles subterráneos de estacionamientos1 se encontraron con un manantial muy grande que les inundó en poco tiempo la construcción. En lugar de dar aviso a las autoridades, la empresa decidió verter toda esa agua al drenaje. Con varias mangueras drenaron el agua del terreno directo a la alcantarilla de la calle. Con el tiempo, los vecinos del Pedregal se dieron cuenta y comenzaron a protestar. Al ver esto la compañía ranuró la banqueta y la calle para colocar las mangueras por debajo del pavimento y volvió a pavimentar; todo esto lo hizo en sólo una noche. Es difícil imaginar una acción de este tipo sin que haya habido algún apoyo del gobierno local. De esta manera, se buscó cubrir la acción del vertido de agua, pero era tal la cantidad de litros desalojados que el agua brotaba de la otra alcantarilla metros adelante.

Los vecinos, alarmados, comenzaron a hacer fuertes protestas y el 28 de abril de 2016 establecieron un plantón frente a la obra. La reacción inicial del gobierno fue proteger a la empresa y, en una declaración apresurada, autoridades gubernamentales dijeron que el agua era de un drenaje fracturado; dicho que no se sustentó en ningún dato. Fue entonces cuando la PAOT le pidió a la UNAM hacer un estudio para evaluar el origen del agua que se estaba vertiendo al drenaje.

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Los resultados indicaron que el agua viene del acuífero somero que se formó a partir de la lava de la erupción del Xitle hace 1600 años. Esta lava cubrió unos 80 kilómetros cuadrados y formó maravillas naturales como en el Predio los Encinos (debajo de Six Flags) donde existen unos tubos lávicos tan impresionantes como los de Hawaii. También generó el Pedregal (que se conocía como “el Malpaís” en tiempos de La Colonia y ahora se conoce como Pedregal de San Ángel), que es un ecosistema único; razón por la cual la UNAM decidió decretar 237 hectáreas de su campus como Reserva Ecológica.

Por cierto, esta reserva también capta agua al acuífero, misma que posiblemente fue vertida al drenaje por la constructora.

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Foto de los autores.

Por las piedras volcánicas corre el agua que llueve desde el Ajusco. Lo somero del acuífero y su complejidad física se puede ver en “La Cantera” que es parte de la Reserva del Pedregal de Ciudad Universitaria. Ahí a unos 40 metros de la superficie brota un manantial que genera cuatro lagos y luego el agua se vuelve a meter al subsuelo para seguir su camino rumbo al noroeste donde tierras abajo es utilizada en la planta potabilizadora de Xotepingo.2

De este estudio de la UNAM se concluyó que el agua que tiró durante más de un año la constructora era de este acuífero somero que llegaba a una planta potabilizadora que distribuye agua al sur de la ciudad de México o se incorporaba al acuífero que utilizamos en el resto de la ciudad. Después de estas pruebas el gobierno tuvo que cambiar su posición y se comprometió a un diálogo con los vecinos.

No se sabe cuanta agua se desperdició, pero unos cálculos generales a partir del tamaño de la inundación del predio (2,101m2), la profundidad de la inundación (dos metros) y el tiempo en el que se llenó la zona (siete días), sugieren que se tiraron aproximadamente 25 m3 de agua por hora, durante un año.

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Hace unas semanas la constructora sometió un proyecto a la PAOT con la idea de reiniciar sus trabajos. El proyecto busca aislar la construcción con un muro alrededor de los edificios, tratando de poner una “cubeta” de concreto en medio del río subterráneo. Esta solución tiene la misma lógica de aislar con muros a las personas que viven en estas unidades habitacionales del resto del barrio donde se asienta. Así pues, no sorprende que hayan escogido este método para el agua también; sin embargo, esto tiene inconvenientes. Por ejemplo, al incluir un obstáculo como una gran cubeta de concreto en el río subterráneo, el líquido buscará la ruta más fácil y puede dirigirse a cualquier lado generando inundaciones potenciales en los vecinos cercanos. En otras palabras, la empresa soluciona su problema, mas podría generar otros a los demás vecinos.

Al momento de hacer este escrito, la PAOT todavía no indica si acepta la propuesta de la constructora, pero, aún sin dicha aprobación, el lunes 5 de diciembre, sobre las 3:30 AM, llegaron cerca de 400 granaderos a desalojar el plantón de los vecinos. No es justificable el costo de los granaderos pagados del erario para proteger los intereses de una empresa privada, que, además, violó la ley al desperdiciar el agua.

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Aun cuando ya se reconoció que el agua venía del acuífero, se desconoce si hay sanción a la empresa por desperdiciar el agua durante un año. Si los cálculos son correctos la construcción vertió mas de 219 millones de litros de agua provenientes del acuífero a la alcantarilla, equivalentes a lo que se necesitaría para llenar tinacos de 219 mil familias. Aunque estos cálculos no se pueden comprobar por falta de datos tanto de la empresa como del gobierno. La Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal establece que desperdiciar el agua o impedir su uso a quienes deban tener acceso a ella en tuberías, tanques o tinacos almacenadores, son infracciones contra el entorno urbano de la Ciudad de México las que se deberán sancionar con multas o con arresto.3

Es necesario comprender cómo está funcionando la compleja red por donde transita el agua subterránea puesto que de ella depende la Ciudad de México para sobrevivir. Esta constructora fue denunciada por los vecinos que ahora han sido maltratados por los granaderos, pero puede haber muchas que están haciendo esto mismo sin que nadie se entere. La respuesta del gobierno tiene que ser diferente a la expresada hasta ahora porque la sostenibilidad de la ciudad no depende de las ganancias de las constructoras, sino de la cantidad de agua que tenemos los capitalinos.

Luis Zambrano es investigador del Instituto de Biología y Secretario Ejecutivo Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, UNAM. Marcelo Canteiro es estudiante de doctorado en el Posgrado de Ciencias Biológicas de la UNAM y colabora en el Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.


1 Resolución administrativa PAOT-15/03/2016 – EXPEDIENTE: PAOT-2014-3282-SOT-1459 y acumulados: PAOT-2015-2744-SOT-1104 y PAOT-2015-3131-SOT-1308.

2 Oficio SACMEX: GCDMX-SEDEMA-SACMEX-DEPC-DT-SCCA-UDAIM/M-0492-2016 de fecha 2 de mayo 2016.

3 LEY DE CULTURA CÍVICA DEL DISTRITO FEDERAL. Publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 31 de mayo de 2004. Última reforma publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 18 de diciembre de 2014.