Recientemente el periódico The Los Angeles Times presentó gran un reportaje de investigación sobre el boom de la vivienda social en México de 2001 a 2012, sus fallos y la crisis social que se generaron con el mismo, algo que tendría que haber sido ampliamente discutido en México, dados los 14.8 millones de financiamientos otorgados en dicho periodo (véase ilustración 1). Financiamientos que representaron, según el Sistema de Indicadores de Vivienda de CONAVI, 2.3 billones de pesos corrientes invertidos a lo largo de los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón. Este reportaje fue retomado por pocos medios, como Animal Político, Zócalo y SinEmbargo. El Diario de Juárez produjo notas paralelas, al igual que ésta de Reforma sobre el fracaso de las Ciudades Bicentenario en el Estado de México. Al mismo tiempo, no produjo reacciones oficiales ni de los organismos multilaterales, como el Banco Mundial, que los impulsaron. Sólo el Infonavit declaró en la nota de The Los Angeles Times que “los problemas en los desarrollos han sido exagerados”. A pesar de tener informes que señalaban el estado grave de al menos 36 conjuntos habitacionales.
Ilustración 1: Número de financiamientos totales a vivienda, 2002-2017*

*2017 datos preliminares
Nota: incluye créditos y subsidios para Viviendas Nuevas, Viviendas Usadas, Mejoramientos, Pago de pasivos, Lotes con servicios, así como Cofinanciamientos.
Fuente: CONAVI.
El reportaje, más allá de sólo retomar el desastre urbano de esta política caracterizado por una expansión urbana difusa y dispersa, por viviendas alejadas del trabajo, de servicios como educación y hospitales, de tamaños reducidos de la vivienda (de hasta 30 metros cuadrados), señala que además miles perdieron su patrimonio y ocurrieron fraudes a gran escala. Al mismo tiempo, el gobierno tanto lo permitió como no castigó a ninguno de los involucrados en éstos. Un fraude masivo por el que se enriquecieron pocos, que muchas veces son celebrados por su visión de negocios en los círculos empresariales y que posiblemente fueron “obviados” por el éxito de construir millones de viviendas en pocos años.

La crisis económica de 2007-2008 en Estados Unidos fue lo que develó todo esto, ya que también desató una crisis dentro de varias de las grandes empresas constructoras de vivienda. La reducción gubernamental de subsidios para las hipotecas a partir de 2012 terminó llevando a la quiebra Homex, Urbi y Casas Geo en 2014. Algo que probablemente asemeje a un esquema financiero Ponzi (un esquema financiero piramidal especulativo), es decir, requerían de flujos continuos de financiamiento para mantenerse rentables. A pesar de esta crisis, poco se habló de lo que ha implicado a miles de personas perder su vivienda, de los incumplimientos y fraudes de las vivienderas, del daño social ocasionado. Es en esto en lo que se enfoca el reportaje del LA Times, y del cual podemos enfocarnos en cinco temas que tendrían que ser parte central en la discusión del fracaso de la política de vivienda del gobierno federal.
1) Perdida de vivienda y sus damnificados. Lo más grave de la crisis económica (y no sólo de las vivienderas) es que miles de personas (se desconoce la cifra exacta) que recibieron créditos hipotecarios, perdieron por completo sus viviendas, su patrimonio y dejaron de ser sujetos de crédito en el sistema financiero formal. La dimensión de esta perdida se refleja indirectamente en las casas abandonadas. Tan solo el Infonavit tenía registradas 200 mil viviendas abandonadas en 2015 (ilustración 2), lo que podría significar que hasta 800 mil personas perdieron su vivienda (dado el tamaño promedio de familias de cuatro personas por hogar). Esta cifra podría ser mayor, dado que el Infonavit sólo registra las viviendas abandonadas que se compraron con alguno de sus créditos. No se sabe dónde terminaron viviendo estas miles de personas. Lo más probable es que hacinados con amigos o familiares, o en el mercado informal, o emigraron fuera de México e incluso algunos pudieron haber terminado viviendo en la calle. Esto es una gran tragedia de la que nadie habla. Incluso, quienes la han denunciado han sido acosados y hasta encarcelados, como Humbertus Pérez.
Ilustración 2: Cartera de viviendas vacías del Infonavit 2005-2017, primer semestre de cada año

Fuente: El Financiero.
2) Créditos predatorios. A miles de personas con bajos salarios y con altas posibilidades de caer en impago se les dio un crédito hipotecario, muchas veces tasados en UDIS. La crisis económica hizo que muchos cayeran en impagos y abandonaran sus casas, no sin antes haber dado enormes cantidades de dinero a los prestamistas, quienes recuperaron la vivienda y la revendieron. Un crédito muy similar a los créditos predatorios subprime otorgados en EUA antes de la crisis de 2007. Esto debido a que los créditos, al estar en UDIS, se incrementaban con el tiempo al estar ligados a la inflación (en esta sección del reportaje de LA Times hay una explicación más detallada), mientras que los salarios se mantuvieron estancados; así que ante el primer imprevisto económico el resultado es el impago de las hipotecas y la perdida de vivienda.
3) Incumplimiento de calidad de la vivienda. Se vendió un número indeterminado de viviendas que carecen de los estándares de calidad mínima, con fallos que a la primera lluvia salen a relucir y que incluso han tenido que ser demolidas, como en Ciudad Juárez. Algunas presentan desgaste similar al que si tuvieran más de 60 años de uso, cuando no superan los 10 años de ser habitadas. Esto es un fraude que tendría que ser perseguido de oficio.
4) Incumplimiento de dotación de servicios. A muchos conjuntos habitacionales, al no tener la venta de viviendas programadas, e incluso teniéndolas, no se les proveyó de los servicios que por ley tendrían que haber colocado las empresas vivienderas. Sistemas de agua no funcionales, falta de redes eléctricas, sistemas de aguas residuales inservibles, pavimentación de baja resistencia, entre otros. Algunos habitantes de estos conjuntos habitacionales los caracterizan como “zonas de guerra”. Esto ha obligado a los pobladores de estos conjuntos a pagar pipas de agua, comprar combustible para generadores de energía eléctrica, vivir en calles sin mantenimiento, etc. Del mismo modo, hay casos en que los municipios se han negado a recibir en propiedad estas infraestructuras, debido a la gran inversión que requerirían para repararlas y operarlas. (Por ejemplo, véase este caso en Cuautitlán Izcalli que afecta a 36 mil personas).
Ilustración 3: Colinas de Santa Fe, Veracruz, sin pavimentación en las calles

Fuente: Captura de video de LA Times.
5) Engaño a inversionistas. Homex, la empresa viviendera que más creció en su momento, llegó a colocar instrumentos financieros en el mercado de valores de EUA. Una investigación de la Comisión de Bolsa y Valores de EUA (SEC), halló que habían inflado sus números de venta de casas y desarrollos. Homex reportó la venta de 100 mil casas nunca construidas, inflando sus ingresos 3,300 millones de dólares (64 mil millones de pesos aproximadamente al tipo de cambio actual), declarándolo un “fraude financiero masivo”. La manera de que la SEC lo descubrió fue mediante imágenes satelitales que demostraron que no se había construido lo que habían manifestado ante los inversionistas (Ilustración 4). Esto ha llevado un arreglo entre la SEC y HOMEX, y que en México no se tradujo más que una multa de 20 millones de pesos por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.1 Aunque recientemente la SEC presentó cargos civiles contra cuatro de sus ex directivos por un el fraude multimillonario.
lustración 4: Imagen satelital del conjunto Benevento que Homex reportó como ingresos entre 2009 y 2011, pero que en 2012 no estaba terminada

Fuente: SEC.
Es importante señalar que nada de esto podría haber sucedido sin la omisión y complicidad de autoridades en todos los niveles, desde las autoridades municipales, hasta los organismos federales de vivienda y de impartición de justicia. Desde la baja supervisión en la construcción de los conjuntos habitacionales, los permisos de desarrollo en zonas alejadas, peligrosas o no aptas para vivienda, el ocultamiento y bloqueo de quejas de sus habitantes, la no persecución de fraudes, el encarcelamiento de activistas, muestran una grave falla del Estado que va más allá de sólo la política de vivienda. Un falló que tal vez este ocultando uno de los fraudes a gran escala jamás vistos en México y que hoy día afecta a miles sino es que millones de personas. De ahí la importancia del reportaje del LA Times y la imperiosa necesidad de discutir cada uno de estos temas para reformular la política de vivienda y desarrollo urbano del país.
Salvador Medina es economista y maestro en urbanismo. Trabaja temas de movilidad y sustentabilidad urbana.
1 La CNVB impuso también multas a URBI, GEO, SARE y ARA por distintas irregularidades, que en conjunto suman 29 multas por 58.6 millones de pesos.
Me parece que en su escrito se intuyen en gran medida las razones que llevaron al desastre en materia de vivienda social. Recomiendo un estudio de la Universidad de Sonora, que dentro de algunas de sus conclusiones, en relación a las casas abandonadas, encontró que el mayor porcentaje se debía a que los dueños la veían como una inversión que en el mediano plazo les serviría para rentarlas y en el largo plazo para habitarlas o venderlas.
Excelente tema,la omision y ls corrupcion en temas de vivienda y desarrollo urbano son causantes de perdida de calidad de vida y tragedias. Ver los casos de Los Cabos donde muchos perdieron sus homex viviendas construidas en cauces de arroyos. En La paz, BCS el gobierno esta realizando una remodelacion millonaria del malecon, pesima calidad, proyecto, cero cumplimiento de los reglamentos y leyes y cero livotaciones.
Morelia, Michoacán es uno de los ejemplos más documentados respecto de este desastre, incluso se modificó el marco jurídico estatal para dar paso a la autorización de suelo para urbanizar sin contar con los estudios técnicos correspondientes y sin ningún criterio urbanístico correspondiente; lo cual ha generado un caos en nuestras ciudades.
Es innegable que hubo un enorme fraude y una compra masiva de voluntades en el gobierno. Corrupción a gran escala. Las casas abandonadas tienen causas diversas pero es obvio que dominan las condiciones deplorables de las viviendas y sobre todo la falta o mala calidad de los servicios básicos. El {ultimo recurso de los dueños es que algún día puedan engañar a alguien para que les compre lo que queda de la casa.
Excelente texto, Salvador. Solo comentarte que pareciera que todo es culpa del sexenio de Fox y de Calderón (yo así lo pensaba), cuando en realidad el terreno se preparó desde sexenios antes, permitiendo la venta del suelo ejidal, y dando al infonavit la posibilidad de “subarrendar” (o como se diga), por lo que pasó de ser constructor, a contratar a otros para que lo hicieran. Hice mi ensayo predoctoral de eso, jaja. Por eso me enteré.
Otra cosa… Se han reportado hasta 5 MILLONES de viviendas abandonadas. http://www.elfinanciero.com.mx/archivo/las-millones-de-casas-abandonadas-en-el-pais.html
La cifra que das, de 200,000 debe estar archirequeterecontra maquillada.
Creo que son cosas diferentes. Las viviendas vacías de desarrollos sociales por impago que el número de viviendas abandonadas por sus propietarios en todo el país por muchos otros motivos: migración, problemas legales, etc.
Hice mi trabajo de tesis de licenciatura en economía sobre vivienda, desarrollo urbano, salario y crecimiento económico.
Mi hipótesis es que esta política de vivienda tiene un efecto a largo plazo: presionar a la baja el salario.
El gobierno y las empresas se justifican diciendo que ahora los trabajadores pueden acceder a viviendas, aunque estas sean en condiciones infrahumanas.
Se oye muy interesante. ¿Hay algún resumen de tu tesis?
Excelente articulo comentando a su vez el excelentemente investigado y presentado articulo del Times de los Angeles. Salvador Medina hace ver que a pesar de la gravedad de lo sucedido en la Producción de vivienda llamada social, llevada por el mercado inmobiliario ha pasado casi desapercibido en la opinión pública y en los medios lo que nos habla de la falta de interés al respecto y el contubernio de gobierno e iniciativa privada para acallar lo sucedido. Muchos lo dijimos desde la primera década cuanto nos toco ser parte del consejo de la CONAVI por la parte académica y de la ongs, que el famoso “TRen de la vivienda”, como le decian se iba a descarrilar. Desgraciadamente seguirán haciendo lo mismo ya que no existe ni razones y sobre fuerzas sociales que los puedan parar.