El 7 de septiembre se dio a conocer al nuevo titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX), Rafael Bernardo Carmona. En la conferencia de prensa del anuncio de su cargo, el próximo director señaló que a partir del 2019 habrá un equipo de 200 brigadas de control de fugas de agua en toda la Ciudad para así atender el problema que “causa la pérdida del 40% del líquido”.  

Meses antes, en la misma línea, Ramón Aguirre, actual director del SACMEX, manifestó que el principal problema a resolver en la capital respecto al agua es el de las fugas. Así justificaba el hecho de que, a pesar de que hay agua suficiente para abastecer a toda la población, las fugas superiores al 40% limitan la disponibilidad del líquido de forma continua, lo que produce situaciones de escasez, o tandeos.

Ilustración: Kathia Recio

Durante los últimos años, el dato sobre la cantidad de agua que se pierde en fugas en la Ciudad no ha cambiado, y dicho problema se ha colocado como uno de los principales a resolver, pero no siempre ha sido así.

En el año 2009, en una entrevista para la revista Emeequis, Ramón Aguirre sugirió incluso que la cifra que se maneja hasta el día de hoy es un invento:

“El dato de 40 por ciento no está sustentado en la realidad, alguien inventó la cifra pues no hay micromedición. Lo que se pierde es una incógnita y se utiliza la cifra del promedio nacional”.

En el mismo año, en otra entrevista, el actual Director del SACMEX señaló que el dato se debía a un “error de interpretación”:

“Sobre la insistencia del funcionario federal en las fugas, Aguirre Díaz reviró: si las hubiera, en este momento debería haber 980 mil en la ciudad. Por supuesto que no existen. Hay un error de interpretación, porque se trata de agua no facturada que no necesariamente son fugas”.

Más allá de las declaraciones realizadas por el funcionario, documentos oficiales emitidos bajo su cargo reconocen que el agua que se pierde en fugas podría estar en alrededor del 35%, sin embargo, en ellos no se ofrecen datos concretos sobre la forma en la que se obtuvo dicha cifra. Por ejemplo, el Programa Integral de Gestión de los Recursos Hídricos, visión 20 años, de octubre del 2012, incluso abona más a la confusión de los datos, ya que estima que en la Ciudad existe un 35% de agua “perdida”, solo que en el agua perdida se incluyen las fugas, el agua no contabilizada, y el clandestinaje, de tal forma que es imposible saber qué porcentaje corresponde específicamente a las fugas de agua. 

Si atendemos a las declaraciones y a las cifras contenidas en el documento oficial, la realidad es que parece que no se tiene idea de cuál es la cantidad de agua que efectivamente se pierde en fugas, lo que resulta preocupante si consideramos que para el actual y para el futuro titular del Sistema de Aguas ese es uno de los principales problemas al que se enfrenta la Ciudad de México.

En este tema la situación se vuelve más compleja si observamos a los actores responsables de la detección, supresión de fugas, y reparación de infraestructura hidráulica en la Ciudad: la iniciativa privada.

Desde 1993, el Gobierno del entonces Distrito Federal celebró cuatro contratos generales para que empresas privadas pudieran llevar a cabo actividades relacionadas con la prestación del servicio público del agua. Dichos contratos fueron renovados en el 2004 bajo la figura jurídica de concesiones, con las empresas Proactiva Media Ambiente SAPSA S.A de C.V., ligada a ICA y VEOLIA,  Industrias del Agua de la Ciudad de México S.A de C.V., ligada a Peñoles y Suez,  Tecnología y Servicios del Agua S.A de C.V., también ligada a grupo peñoles y Suez, y Agua de México S.A de C.V., ligada a grupo Gutsa.  Las empresas se repartieron las actividades contenidas en los títulos de concesión en cuatro territorios en la Ciudad, y sus títulos de concesión vencen hasta el año 2021.

De acuerdo a lo establecido en las respectivas concesiones, sus modificaciones y prórrogas las empresas deben llevar a cabo tareas de sustitución y rehabilitación de las redes de agua potable a fin de atender el problema de las fugas de agua para lo cual firman contratos millonarios cada año. En el año 2016 se firmaron nueve contratos específicamente para atender fugas −hay más contratos con privados para la rehabilitación de infraestructura hidráulica, pero no hacen mención expresa de las fugas− por un monto total de $52,635,952.25.1 Además, en ese mismo año se firmó un contrato adicional para la detección de fugas de agua en al menos 70% de la demarcación territorial de Benito Juárez, por $465,540.66.

Hay varios aspectos que vale la pena señalar al revisar las cifras de las obras públicas en el 2016. El primero, es que no se alcanza a entender cómo es que, si las fugas de agua son responsables de la pérdida de casi la mitad del agua potable en la ciudad, en ese año se hayan otorgado más recursos para la rehabilitación, sustitución e instalación de aparatos medidores en diversas demarcaciones territoriales (quizás porque así los privados pueden recibir mayores contraprestaciones por los servicios de facturación del servicio de agua potable), que para la solución del que es considerado el mayor problema en relación al agua. El segundo aspecto, es que, a pesar de que cada año se realiza una inversión para la sustitución o rehabilitación de tuberías, no se ha modificado en lo más mínimo el porcentaje que se estima se pierde de agua cada año, e incluso habría aumentado en un 5 por ciento (si atendemos a la cifra manejada en el 2012), y eso se debe a que no se ha atendido uno de los problemas más importantes para que existan fugas de agua: la sobreexplotación del líquido, ya que, de acuerdo a especialistas, el hundimiento de la Ciudad es una causa directa de la fracturación de las tuberías.

Cuando el nuevo titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México manifiesta que atenderá el problema 40% del agua que se pierde en fugas, habría que preguntarnos ¿Qué mecanismos se utilizaron para llegar a esa cantidad? ¿Cómo podemos saber si esa es la verdadera cifra? ¿Será la iniciativa privada quién atienda las fugas o quién estará a cargo de las “brigadas”? ¿Se atenderá el problema de la sobreexplotación para detener la fracturación hidráulica? ¿Se verificará la eficiencia de la iniciativa privada para atender el problema de las fugas durante los años que han durado los títulos de concesión? ¿Serán renovados los títulos de concesión en el 2021?

Al parecer, el verdadero problema con las fugas de agua en la Ciudad de México es que no sabemos cuál es el problema.

 

Alejandro Velázquez Zúñiga
Abogado, asesor de la organización Agua para Tod@s, Agua para la Vida.


1 El presupuesto total asignado al Sistema de Aguas de la Ciudad de México en ese año fue de 12,451 millones de pesos.