Hace unos días un tlacuache (o zarigüeya) entró a la cancha de futbol en el estadio de Veracruz a la mitad de un partido. Tan aburrido estaba el encuentro que la intromisión de este marsupial (Didelphis virginiana) fue mucho más publicitada que el marcador. En la siguiente semana toda la prensa deportiva habló del tlacuache con una sorpresa equivalente a la que si hubiera aparecido un orangután teletransportado desde la selva de Borneo para hablar de Kant en el medio tiempo. Pero el paseo de este marsupial no debería de sorprendernos, pues los tlacuaches han logrado adaptarse a la vida urbana: comen y se reproducen dentro de los sitios que los humanos hemos construido. Como las zarigüeyas, todas las especies se están adaptando a la vida urbana, sin importar si son nativas o importadas de otros sitios. Como en el resto del planeta, las ciudades son un lienzo para que la Selección Natural (así, con mayúsculas) actúe y los procesos de evolución estén frente a nuestros ojos.

Ilustración: Estelí Meza

Los fenómenos ecológicos narrados en el articulo anterior pueden promover el proceso evolutivo de las especies urbanas. ¿Quién no recuerda en la clase de secundaria el ejemplo de selección natural en los bosques de Manchester? Ahí habitan dos formas de polilla (Biston betularia): aquellas de color claro y las de color oscuro. La contaminación de la revolución industrial hizo que los bosques se llenaran de hollín y que la polilla de color claro fuera presa fácil para las aves al establecerse en los negros troncos del bosque, beneficiando a las de color obscuro que se podían mimetizar con el tronco. Una vez que se generaron las regulaciones ambientales, los árboles se fueron limpiando lo que afectó a las polillas oscuras y benefició a las de color claro (Schilthuizen 2018). Este ejemplo fue de las primeras demostraciones sobre este fenómeno y, por lo mismo, fue parte de una gran controversia pues, aunque parezca mentira, no fue sino hasta el 2012 que se comprobó científicamente la selección natural de manera irrefutable. Fue tal el retraso en la comprobación que la mala interpretación ha sido utilizada por los creacionistas religiosos para negar la evolución (Schilthuizen 2018).

Aún cuando se demostró en un bosque, la selección natural de estas polillas fue a causa de la ciudad y, así como en este caso, muchas de estas causas están asociadas a factores evolutivos. Un motor de la evolución es la mutación, pero es un proceso lento a diferencia de lo que ocurre en las ciudades. Otro motor asociado a esto es lo que se reconoce como la “deriva génica” que se refiere al aislamiento entre dos grupos de una sola especie que tienen distinta información genética, ocasionado por las barreras físicas que impone la ciudad (Santangelo, 2018).

Imaginemos un insecto y las barreras que afronta frente a edificios, calles… o el mismo metro. Esto ocurre en las poblaciones de mosquitos en el subterráneo de Londres. Los mosquitos (Culex molestus) llegaron a las estaciones cuando estaban los bombardeos sobre la ciudad en la segunda guerra. Desde entonces, los mosquitos viven en el subterráneo alimentándose de la sangre de los transeúntes (Schilthuizen 2018). La investigación de la Dra. Katharyne Byrne sobre la genética de estos mosquitos sugiere que en los túneles pueden vivir, pero es difícil que hagan transbordo. Por lo que las poblaciones de mosquitos de tres líneas (Central, Victoria y Bakerloo) están comenzando a tener información genética diferente entre ellos y con respecto a la población de la superficie (Byrne, K., & Nichols, R. A. (1999)). Los mosquitos de una línea no se reproducen con el de otra línea. Si el aislamiento reproductivo se mantiene, este proceso podría llevar a una eventual diferencia de especies de mosquitos dentro y fuera del metro aún cuando se alimentarían de la sangre de los mismos habitantes de Londres.

Aún cuando esto pareciera sorprendente, es un proceso que se presenta en diversas especies animales de las ciudades, incluyendo las plagas. Por ejemplo, la rata café (Rattus norvegicus) que invadió toda América y sus ciudades, proveniente de Europa, tiene una alta capacidad de reproducción y, por lo tanto, una alta variabilidad genética, aunque son muy similares entre ellas  en las distintas zonas urbanas. Es decir, aquellas que viven en Vancouver no son muy diferentes a las que viven en Nueva Orleans, Nueva York, o incluso Salvador de Bahía, Brasil (Combs et al 2018). Pero cuando se estudian sus genes bajo la lupa, es posible distinguir genéticamente a las ratas del Bronx de las que viven en Central Park o las que habitan en el barrio que rodea Wall Street. Esta diferenciación ocurre en las ratas de los diferentes barrios de todas las ciudades arriba mencionadas. Incluso, esta diferenciación genética se puede asociar con la edad de las ciudades (Dra. Ella Vázquez -Instituto de Ecología UNAM- Comunicación personal).

Existen varios ejemplos documentados sobre la evolución y la selección natural en las ciudades. Se han visto que existen procesos evolutivos en el jazmín (Gelsemium sempervirens), las lagartijas (Podorcis muralis), las pulgas de agua (Daphnia magna), aves (Parus major y Arlene curnicularia), y arañas como la viuda negra (Latrodectus hesperus) (Santangelo, 2018), pero falta mucho por entender.

Ahora los biólogos estamos buscando cómo es que la selección natural está modificando a los diferentes organismos urbanos (Rivking et al 2018). Nos preguntamos cuáles son los atributos de una especie (su capacidad reproductiva, su velocidad de crecimiento, o su tamaño) que son favorecidos en un lugar lleno de asfalto y edificios contra los atributos favorecidos en un lugar verde. Estas son las preguntas que persigue Laura Freeze doctorante de la Universidad de Rutgers que está trabajando con una hierba perene (Plantago rugelii) del noreste de Estados Unidos y Canadá. A esta planta le gusta estar en zonas perturbadas y parques de las zonas metropolitanas y los suburbios de Nueva York y Filadelfia. Ella colecta semillas de esta planta en diferentes parques y banquetas de ambas ciudades y las germina en un invernadero. Después de algunos meses, mide las plantas, buscando diferencias en el tamaño de las hojas y el número de semillas, con el fin de comprender si existen diferencias entre los hijos de las plantas netamente urbanas y las zonas rurales.

Lejos de que esta información nos permita considerar que en las ciudades podemos urbanizar y tirar cuanto árbol se nos antoje, puesto que la naturaleza siempre encuentra su camino y evoluciona, las lecciones de comprender fenómenos son otras. Las ciudades son ecosistemas vivos, cada árbol en su esquina tiene dos historias, una historia ecológica y evolutiva. También nos hace reflexionar que, aunque quisiéramos, no podemos controlar los procesos ecológicos y evolutivos que se dan en los ambientes urbanos, incluso, cuando muchos de ellos nos afecten, como las plagas de mosquitos.

Pero si comenzamos a comprender a la naturaleza que nos rodea, y respetamos a los procesos en los que están inmersos las plantas y animales urbanos, quizá podríamos aprender a convivir con nuestros vecinos e inquilinos que siempre estarán ahí. Comencemos por saber cómo se llama el árbol de enfrente, quizá eso nos ayude a investigar un poco más sobre otra plantas y animales que nos rodean en esta jungla de asfalto.

 

Luis Zambrano
Investigador del Instituto de Biología, UNAM.

Schilthuizen, M. (2018). Darwin comes to town. (Picador, Ed.). New York: Picador.
Santangelo, J. S., Rivkin, L. R., & Johnson, M. T. J. (2018). The evolution of city living.
Byrne, K., & Nichols, R. A. (1999). Culex pipiens in London Underground tunnels: Differentiation between surface and subterranean populations. Heredity.
Combs, M., Byers, K. A., Ghersi, B. M., Blum, M. J., Caccone, A., Costa, F., … Munshi-south, J. (2018). Urban rat races: spatial population genomics of brown rats ( Rattus norvegicus ) compared across multiple cities. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 285(1880), 20180245.
Rivkin, L. R., Santangelo, J. S., Alberti, M., Aronson, M. F. J., de Keyzer, C. W., Diamond, S. E., … Johnson, M. T. J. (2018). A roadmap for urban evolutionary ecology. Evolutionary Applications, (October), 1–15.