El pasado 12 de junio, en conferencia de prensa, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, declaró que la Ciudad de México no pagará ni un solo centavo con recursos públicos por una indemnización de 921,116,141.96 pesos. Se refiere a aquella demandada por la extinción de la concesión para el uso y explotación del corredor Chapultepec-Zona Rosa al fideicomiso entre la Agencia de Promoción de Inversiones y Desarrollo de la Ciudad (PROCDMX), Deutsche Bank y el consorcio Proyectos de Infraestructura Chapultepec, a su vez integrado por Banco Invex, Grupo Acosta Verde (operadora de centros comerciales) y la constructora Grupo Garza Ponce. La demanda reactivó una de las batallas más grandes por la regeneración del espacio público en la Ciudad de México, iniciada por la intransigencia de la administración pasada. Un claro reflejo de que todo espacio urbano es producto de la interacción de estructuras legales, políticas, sociales y económicas.1

Ilustración: Patricio Betteo

El proyecto conceptual del Corredor Cultural Chapultepec (CCC) se presentó al público el 7 de agosto de 2015 por Simón Levy, entonces titular de PROCDMX. El fideicomiso recibió una concesión por 40 años para transformar la congestionada, descuidada y desaprovechada Av. Chapultepec (en su tramo entre la Glorieta de los Insurgentes y el metro Chapultepec) en un polo de desarrollo económico y de bienestar social, según sus promotores. El diseño arquitectónico incluía, a nivel de calle, la ampliación de banquetas, carriles exclusivos para autobuses y bicicletas, y la restauración del antiguo acueducto. Pero además, sobre ella se proyectó una estructura a dos niveles de 1.3 kilómetros de largo para albergar locales comerciales, un teatro, galerías de arte, espacios de iniciación artística y un paseo peatonal con jardineras. Este pequeño detalle es el que desató una gran batalla por el espacio público sin precedente en la Ciudad.

Diseño arquitectónico del proyecto


Fuente: FRENTE arquitectura y RVDG arquitectura + urbanismo, mostradas en ArchDaily de México (2015).

Por un lado, tres décadas de políticas neoliberales en México colocaron en el centro del CCC –un proyecto que pudo haber sido pionero de la regeneración urbana a gran escala en la Ciudad- a la iniciativa privada con negocios inmobiliarios. De hecho, esto se ha visto comúnmente en ciudades globales como Londres, Nueva York o Tokio donde desde la década de los años 90 se utilizan grandes esquemas de desarrollo inmobiliario para revivir zonas socio-económicamente deterioradas y vincularlas a la economía mundial2 –véanse, por ejemplo, los casos de Kings Cross, Hudson Yards o Roppongi Hills. La privatización de espacios públicos todavía es la principal fuerza detrás de la regeneración urbana en el mundo.3 El CCC replicaba el modelo, pero por ser el primero en su tipo en la Ciudad de México, grande en escala y corto en apoyo público, desató un conflicto espacial sobre el futuro de la icónica avenida, principalmente, en contra de los residentes de las colonias aledañas.

Por el otro lado, los vecinos de las colonias Juárez (Zona Rosa) y Roma Norte, a pesar de que el proyecto incorporaba procesos participativos, se opusieron prácticamente desde la presentación. Una coalición de residentes y organizaciones de la sociedad civil argumentó que el gobierno y el sector privado impusieron el proyecto. A los ojos de la coalición, el CCC favorecía desproporcionadamente el interés privado sobre el público al representar un centro comercial disfrazado de corredor cultural. Incluso promovieron en redes sociales el #NoShopultepec. Ante el inminente desacuerdo comenzaron las movilizaciones y la batalla por regenerar Av. Chapultepec.

El primer frente se abrió en los espacios de participación creados por el gobierno de la Ciudad de México, donde los vecinos mostraron su oposición al proyecto por primera vez. Un espacio fue un Consejo para Parques Lineales, que incluía a personas de la sociedad civil y la escena cultural,  para monitorear el proyecto durante las etapas de construcción y operación. Otro espacio de participación eran las llamadas reuniones informativas con vecinos, asociaciones, organizaciones empresariales y autoridades delegacionales para comunicar los supuestos beneficios ambientales, sociales y de movilidad. También, en un pretendido "ejercicio democrático de participación ciudadana”, el gobierno montó módulos alrededor de la avenida durante septiembre para invitar a residentes y visitantes a dar opiniones y propuestas para enriquecer el proyecto. Ante la insistencia por parte de la sociedad y la negativa por parte de las autoridades para realizar cambios en el diseño arquitectónico original, se abrió un segundo frente a menos de un mes de la presentación.

La coalición comenzó a reclamar espacios de participación a través de manifestaciones en las calles y campañas digitales. Por ejemplo, un grupo de arquitectos creó un blog llamado "Otro Chapultepec Posible" donde se recabaron propuestas alternativas y se fomentó el debate sobre la regeneración de la avenida. Por su parte, los vecinos usaron redes sociales, letreros y volantes impresos para comunicar su opinión y obtener apoyo de otros grupos de la sociedad. También, Greenpeace México lanzó una petición electrónica para recolectar firmas y solicitar al entonces jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera que rediseñara el CCC tomando en consideración una visión inclusiva, sostenible y democrática del espacio público a nivel de la calle.

El tercer frente, que hasta antes del anuncio de la Jefa de Gobierno había sido el último, fue la consulta. Por medio de la figura legal de los Comités Ciudadanos, arquitectos, urbanistas y residentes de la ahora alcaldía Cuauhtémoc solicitaron al Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) organizar una consulta. Ellos argumentaban que PROCDMX había sido juez y parte en los procesos participativos anteriores. Además, la coalición demandó a Simón Levy objetando que mintió sobre la aprobación del proyecto por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Con el IEDF involucrado, una demanda y el clamor de participación, el Jefe de Gobierno declaró que los resultados de la consulta serían vinculantes.

El resultado del referéndum realizado el 6 de diciembre de 2015 fue una sorpresa para el gobierno y los desarrolladores privados, pero no para los vecinos y activistas: 14,201 (64%) votos en contra y 7,893 (36%) votos a favor. Así, el proyecto fue cancelado oficialmente. La victoria no es menor al considerar que vecinos y activistas que asistieron a la votación aseguran que hubo clientelismo de por medio, con personas ajenas a la alcaldía participando. Los diversos integrantes de la coalición hicieron del CCC un ejemplo: la participación ciudadana efectiva debe ser fundamental en cualquier esquema de regeneración urbana.

Por fortuna, parece que el mensaje ha sido escuchado. La postura de la actual administración es otra completamente. La balanza se inclina en favor de la comunidad, de los vecinos, de los usuarios del espacio público y no de los intereses privados. A pesar de que ahora se libra un nuevo frente “hasta las últimas consecuencias” en tribunales, Claudia Sheinbaum presentará próximamente el nuevo proyecto para regenerar Av. Chapultepec y, según sus declaraciones, los vecinos parecen sí estar de acuerdo. Se habla de cambiar tuberías, restaurar los restos del histórico acueducto, ampliar banquetas, reforestar, reubicar ciclopistas y dar incentivos para la inversión privada en la zona. En contraste con el fallido proyecto anterior, se habla de convertir a la avenida en un espacio público, cultural y comercial a ras de calle.

Lo que ahora está en juego con la demanda de indemnización no son solo recursos públicos, sino la definición de las reglas bajos las cuales se intervienen los espacios públicos y privados. El CCC nunca debió ser una batalla, sino una oportunidad para regenerar, para realizar procesos participativos efectivos y sin simulaciones, para crear incentivos para un desarrollo inmobiliario sostenible social, económica y medioambientalmente. El espacio urbano no tiene que ser un campo de batalla porque, como bien decía Jane Jacobs, las ciudades tienen la capacidad de proveer algo para todos, solo porque, y solo cuando, son creadas por todos.

 

Jair E. Cabrera
Urbanista Económico, University College of London.


1 Lefebvre, H. (1991). The production of space.

2 Sassen, S. (2014). Cities in a World Economy.

3 Healey, P., et. al. (1992). “Rebuilding the City: Property-led Urban Regeneration”. Turok, I. (1992). “Property-led Urban Regeneration: Panacea or Placebo?”; Imrie, R. & Thomas, H. (1993). “The Limits of Property-Led Regeneration”. Porter, M. (1995). “The Competitive Advantage of the Inner City”.