Parque Ecológico Texcoco: el parque sí, el tamaño no

Diseñar y construir un parque en una ciudad siempre es una buena idea. Y mucho mejor si éste se proyecta para un área urbana donde es prácticamente imposible el acceso a un espacio verde de calidad en una distancia menor a 15 minutos desde donde se vive.1 Los vasos reguladores del oriente del Valle de México llevan casi dos décadas de estar rodeados por comunidades vulnerables. Desde un lado completamente urbano están Chimalhuacán, Xochiaca, Nezahualcóyotl, Bosques de Aragón, Rinconada de Aragón y Jardines de Morelos, mientras que por uno urbano-rural, están Tezoyuca, Texcoco, Atenco y Tequisistlán entre las principales. Si no se resuelven los pasos peatonales sobre el gran canal, la población que podría acceder al futuro Parque Ecológico Lago de Texcoco (PELT) en un máximo de 15 minutos, según el proyecto presentado, sería una minoría de todo este perímetro.

Con toda proporción guardada, en Londres hace poco más de 20 años se recuperaron unos antiguos vasos reguladores creados, precisamente, para reducir el riesgo por inundación en el oeste de la capital británica. El resultado fue la creación de los WetLand Centres de Londres. El proyecto ha ganado numerosos premios y ha sido reconocido como uno de los humedales urbanos más accesibles en el mundo. En 2012, 10 años después de su transformación, este parque ecológico de 30 hectáreas recibió 220 000.

Ilustración: Ros

El área propuesta para el PELT es enorme en comparación con la de Londres —es 400 veces más grande, pues cubre mas de 12 000 hectáreas—. Sin embargo, el objetivo del proyecto es muy semejante: transformar unos vasos reguladores en un gran parque ecológico para dar acceso público y, al mismo tiempo, restaurar el hábitat natural en lo posible. Según la presentación del proyecto, la Comisión Nacional de Agua (Conagua) calculó que para 2021, el PELT recibirá 1 757 visitantes y para 2051 ha proyectado que acudan 16 739 visitantes —el que esto escribe quiere suponer que son visitantes anuales, lo cual es una cifra demasiado baja en proporción al tamaño planeado para el PELT.2

Si dejamos de lado la connotación ecológica y la capacidad para atraer visitantes, el trabajo en toda el área dentro del PELT se enfoca en una gran obra hidráulica para recuperar, sanear y volver accesibles estos vasos reguladores. Esta idea lleva, en realidad, casi dos décadas gestándose dentro de la Conagua. Desde entonces, esta institución ha ido desarrollando tres líneas estratégicas para resolver temas fundamentales que tienen que ver con la resiliencia urbana —como son los riesgos por inundaciones en la Ciudad de México—, así como el saneamiento de las 17 cuencas que llegan a los vasos reguladores por el oriente, y así conseguir aumentar la recarga del acuífero en esa área del Valle de México. Todo ello requiere de una gran inversión y compromiso a largo plazo por parte de todos los actores involucrados.

Parte del área del PELT. Abajo: una sección de la laguna Nabor Carrillo. A la derecha: la Autopista Peñón-Texcoco. Fotografía: Pablo Lazo

Con el paso de los años, estos proyectos han sufrido recortes de presupuestos y modificaciones. Quizá el más importante ha sido el cancelado aeródromo de Texcoco, el NAIM, en donde se eliminarían varios vasos reguladores y otros supuestamente se relocalizarían al oriente del lago Nabor Carrillo, cuya dimensión también se modificaba y reducía substancialmente.

La presentación del proyecto del PELT, realizada en días recientes, invita a reflexionar qué sustento tiene un parque ecológico de tal escala, cuando aún hay desafíos mucho más críticos para las comunidades vulnerables del oriente metropolitano y, en específico, aquellas del cinturón urbano que bordea al proyecto. En esta área —principalmente Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Valle de Aragón y Ecatepec— viven poco más de tres millones de personas. Hay pocos datos públicos confiables en materia de saneamiento y acceso a agua potable, pero todo indica que en estas localidades entre 10 y 15 mil familias padecen, de forma intermitente, la falta de suministro de agua potable que depende de pozos locales.3

Además, las carencias de estas zonas urbanas van mucho más allá del tema del agua. Según el INEGI, es en estas zonas del área metropolitana donde existe un mayor índice de desempleo entre jóvenes de 18 a 24 años, así como la menor proporción de escuelas primarias por cada 100 000 habitantes y una tremenda escasez de áreas verdes (i. e. no reserva ecológica) por habitante.

En estos momentos, por la emergencia del covid-19 y según apuntan expertos en salud pública, una de las herramientas fundamentales para prevenir el contagio del virus es el lavado frecuente de manos, para lo que se necesita agua potable. Con esto en cuenta, parece que las carencias de agua potable en el valle de México podrían estar ligadas a la expansión de la epidemia en la zona. Si realmente se busca mejorar las condiciones de estas comunidades vulnerables, en vez de un gran parque ecológico, se podría procurar incorporar la salud como un activo fundamental para entender los impactos de la falta de agua potable.

La presentación del PELT, además de ofrecer datos de costos de inversión para su ejecución, se enfocó en demostrar los presuntamente grandes beneficios ecológicos y, aparentemente, también sociales. En cambio, falló al no presentar estudios clave como el de captura de valor del parque mismo y los beneficios sociales y económicos que éste puede generar para las comunidades vulnerables cercanas. Más grave aún es que no demostró la figura jurídica bajo la cual se podría designar esta zona como un Área Natural Protegida (ANP).  Además, en la presentación, la misma Conagua indicó que el mayor riesgo es no tener los recursos garantizados para terminar la obra en” tiempo y forma” y no contar con un esquema de financiamiento para su gestión y mantenimiento. De esto se infiere que el anuncio sólo tiene tintes políticos y de corto plazo. El PELT, al igual que el aeropuerto que se pretendía construir ahí, está sobredimensionado y ahí su gravísimo error de concepto.

Las intenciones del proyecto pueden, en teoría, agradar a los movimientos y organizaciones ecologistas porque busca la creación de humedales visitables y una gran área de protección ecológica en el vaso del ex lago de Texcoco. También es loable la actuación de Conagua al incorporar una agenda ecológica, al menos en apariencia, en obras de infraestructura hídrica —criticas para el Valle de México—. Por la forma de presentar el proyecto y la falta de información parece que todo quedará en las intenciones.

Un PELT de escala menor, en un cuerpo de agua de poco mas de 1500 hectáreas y próximo a Chimalhuacán, donde realmente existe un altísimo déficit de espacio verde público y en donde el desafío consiste en dar accesibilidad local a áreas verdes, tendría mucho más viabilidad técnica y financiera; además de una previsible gran aceptación por la comunidad local.

Hay elementos positivos dentro del proyecto anunciado. Uno de ellos es la propuesta de crear algunos cuerpos de agua para regulación hidrológica, que es clave, y otros para usos supuestamente recreativos. Está por demostrar cómo se lograría que estos últimos sean verdaderamente accesibles, ya que actualmente reciben agua poco tratada, con muy mal olor y residuos sólidos. Además, en épocas de estiaje, la descarga de agua al vaso Nabor Carrillo es muy baja como para mantener su nivel en toda su extensión. Imágenes y visualizaciones muestran áreas del proyecto donde se construirán instalaciones culturales y deportivas, sin mencionar el impacto ecológico que éstas tendrían dentro del mismo PELT.

Ante la realidad creada por la pandemia, la vida post-COVID en las grandes ciudades parece direccionarse a lo que la alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, llama “la ciudad de los 15 minutos”. La clave será el tener el mayor numero de servicios —espacios verdes entre ellos— muy próximos a donde la gente vive.  El PELT parece ir en la dirección opuesta y en una escala que dejará de lado las prioridades de las comunidades vulnerables del oriente del Valle de México.

 

Pablo Lazo
Arquitecto y urbanista.


1 Existe cierta discrepancia en como medir cuál es el indicador básico de acceso a espacio verde para una población determinada. Por varios años, circuló un mito de que la OMS establecía esto en proporción por habitante a 6m2 de espacio verde. No existe ningún documento oficial de esta organización que lo demuestre. Sin embargo, si existen mediciones en relación a la salud pública de la población en ciudades, donde se establece que un entorno saludable debe tener un espacio verde en un radio no mayor a 15 minutos.

2 Al momento de escribir este artículo no existe plataforma pública del PELT. Los datos han sido tomados de la última presentación pública del proyecto y de la recopilación hecha por diversos medios de la misma. Es posible que haya imprecisiones al momento de indicar los datos. Pongo a consideración del lector la siguiente fuente.

3 Dentro de los datos públicos de la Conagua no es posible encontrar exactamente el numero de familias que tienen deficiencia en el suministro de agua potable y drenaje. Sin embargo, diversos medios han cubierto las constantes manifestaciones de los usuarios por la falta de servicios.


Un comentario en “Parque Ecológico Texcoco: el parque sí, el tamaño no

  1. Hace falta destinar una parte de las 12,000 Has. a un uso que le de viabilidad económica a todo el proyecto ¿Podría se el AEROPUERTO?. Toda proporción guardada, es lo que hizo factible el PARQUE LA MEXICANA, un gran éxito urbano.

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