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La política de colocación de parquímetros en la delegación Coyoacán ha generado mucho movimiento e incluso se creó la agrupación de vecinos “Yo amo Coyoacán”, que busca evitar su instalación. Sin embargo, la primera duda que surge es ¿cómo usar este “amor” para propiciar una participación efectiva ante las preocupaciones de estos vecinos? Parece sumamente importante analizar si podríamos usar la campaña como una justificación de participación vecinal, y potenciar así lazos comunitarios y políticas colaborativas en las que todos los impactados pudieran tener voz.

La campaña de los vecinos de Coyoacán se ha caracterizado por su rechazo a esta medida; sin embargo, se ha visto acompañada también de altos niveles de desinformación. Y aquí es donde está el meollo del asunto, una ciudadanía desinformada se encuentra en una situación de desventaja al momento de tomar decisiones. Aparentemente, ni la delegación, ni las instituciones del Gobierno del Distrito Federal encargadas del tema, como la Seduvi (Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda) o la Autoridad del Espacio Público, se acercaron en su momento a los vecinos para aclarar sus dudas o explicar cómo funciona el sistema. Asimismo, se los Comités Ciudadanos tampoco parecen contar con información suficiente para compartir con los vecinos o para saber los impactos de la medida. Lo único que los vecinos parecen saber es que se quieren instalar los aparatos, pero de acuerdo a una encuesta realizada por El Universal no hay un conocimiento de fondo de dónde viene esta política ni quién está a cargo.

Esta falta de acercamiento de unos con otros ha llevado a varios malos entendidos, el primero, pensar que el dinero recaudado por ecoParq (operador de los parquímetros) es en su totalidad una ganancia para la compañía o bien el desconocimiento de los vecinos, hasta hace poco, en que se usará. Los casos exitosos de parquímetros en Polanco, Lomas y la Condesa han demostrado que el 30% del dinero recaudado se utiliza para la recuperación de espacios en las mismas colonias. En Polanco por ejemplo, se rehabilitaron las calles de Horacio y Torcuato Tasso a partir de este 30% de los ingresos de los parquímetros. Sin embargo, las declaraciones de los vecinos de Coyoacán aluden a una desconfianza tal en contra de la empresa, que incluso han interpuesto una solicitud de información para saber por qué es ecoParq quien maneja los parquímetros. En una entrevista, los vecinos de Coyoacán comentan que quieren saber “¿por qué se otorga un permiso para una empresa que va a lucrar con el espacio público, el espacio que sería de todos?”.

Y éste es un punto sumamente importante, nadie debe lucrar con el espacio público, pues como su nombre lo indica, es un espacio de todos. No obstante, lo que no se contempla es que los “franeleros” de Coyoacán, que cobran una tarifa que va de los $20 a los $30 por estacionarse, también se han apoderado de este espacio, y lucran con él. Así, los parquímetros prometen a los usuarios de la vía la recuperación de estos espacios y mayor rotación de vehículos por cajón en un día, permitiendo que más personas visiten la zona y que la saturación de autos estacionados disminuya. Pero, aquí es donde está el detalle ¿hasta qué punto han recibido los vecinos la información correspondiente de manos de las autoridades encargadas?

El segundo tema de controversia ha sido la consulta ciudadana, la cual en un inicio fue rechazada por los vecinos, ya que el GDF planteó que se consultara a las 147 colonias, aun si los parquímetros sólo serían instalados en seis. Una de las preocupaciones al respecto era que, dado que no todos tienen la misma información, se percibe que una consulta amplia no da claridad sobre las intenciones del programa y se duda que después se quiera extender la medida a toda la delegación. Así pues, los representantes de “Yo amo a Coyoacán” sostuvieron una reunión con el delegado, buscaron negociar que la consulta sea sólo para las seis colonias en las que se instalarán los parquímetros, y también solicitaron el cambio del sentido de algunas calles y exención de la medida dentro de los callejones. Sin embargo, hasta ahora el Secretario de Gobierno sostiene que la consulta sí se llevará a cabo en toda la delegación, ya que la medida no impacta de manera aislada, y no se debe excluir al resto de la delegación. Así, podemos ver que el desconocimiento del origen de la medida ha llevado a los vecinos a negociar con el Delegado, en quien no confían, en lugar de negociar con el titular de la Secretaría de Gobierno, y ampliar sus opciones.

Ahora bien, resulta interesante analizar a la par de este movimiento, la auto-consulta que se llevó a cabo en la colonia Florida, en la delegación Álvaro Obregón. El Comité Ciudadano de esta colonia llevó a cabo, con recursos propios, una consulta para conocer los niveles de información de los vecinos respecto a la política, y también para conocer qué postura hay en torno a su instalación. La transición en la colonia se dio de una forma muy suave, de hecho los vecinos contarán con dos semanas de gracia para acostumbrarse a la medida, se instalaron cuatro módulos de atención ciudadana y se otorgaran los permisos correspondientes para los residentes que no cuentan con espacio para estacionar su automóvil.

Esta comparación es relevante, ya que en ambos casos se está implementando la misma medida, pero las respuestas son muy distintas. No se puede evitar preguntarse ¿por qué? Todo parece indicar que las autoridades del GDF estuvieron atentas de las necesidades de los colonos de La Florida, mucho más que en el caso de Coyoacán. El delegado de Álvaro Obregón estuvo presente en la implementación de la política y para atender las preocupaciones de los vecinos y ello permitió que se construyera una relación de confianza. Además el poder organizativo que llevó a los vecinos a financiar su propia consulta para presentarse como una comunidad empoderada les permitió tener una mayor capacidad de negociación. Así pues, en Coyoacán se presenta la situación opuesta. Una ciudadanía que se siente abandonada, sin mecanismos de interlocución con las autoridades (especialmente con el delegado) y que percibe que unirse en contra de la política es la mejor herramienta para negociar.

Desde esta perspectiva, los integrantes de “Yo amo Coyoacán” podrían aprovechar este impulso y organización como base y motor de una participación organizada e incluso, podrían lograr tener un mayor impacto sobre la toma de decisiones de sus colonias. Los colonos de La Florida lograron llegar a un acuerdo y presentarse como un frente unido y con capacidad organizativa, obligando así a que las instituciones gubernamentales contestaran de la misma forma y se sentaran a negociar con ellos.

La base de la construcción de ciudad para todos y de todos, no depende solamente del gobierno, así como tampoco depende solo de la ciudadanía. El gobierno debe informar y comunicar los programas que se van a implementar, así como las consecuencias que éstos puedan tener. De lo contrario, la creación de ciudadanía y el valor agregado de la participación se diluye detrás del discurso y se pierde en buscar problemas donde puede haber soluciones.

Ana Paula Peñalva es licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por el CIDE; trabaja en temas de participación y resolución de conflictos.