Apuntes en torno a ¿Somos humanos? Notas sobre una arqueología del diseño

En libros como Privacy and Publicity: Modern Architecture as Mass Media, de 1994, y X-Ray Architecture, de 2019, la arquitecta y teórica española Beatriz Colomina se ha preguntado sobre cómo la modernidad occidental activó nuevas maneras de proyectar la arquitectura y nuevas relaciones entre la disciplina y otros campos. En X-Ray Architecture, por ejemplo, la autora establece que el estudio de la tuberculosis y el desarrollo de los rayos X tuvieron una relación estrecha con ciertas ideas y prácticas de la arquitectura moderna. Así, las “máquinas de vivir” corbusianas fueron dotadas de terrazas para que sus habitantes pudieran protegerse de la tuberculosis con baños de sol. De la misma manera, muchos arquitectos comenzaron a usar materiales como el vidrio, exponiendo, a la manera de una radiografía, tanto las estructuras del edificio como las personas que los habitaban.

En 2016, la Bienal de Diseño de Estambul seleccionó a Colomina y al arquitecto neozelandes Mark Wigley como curadores de la quinta entrega de la exposición. Juntos, los dos curadores planearon un libro que, según explicaron en la última edición del Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI, funciona como las notas de un arqueólogo que rastrea una posible respuesta a la pregunta planteada por el título: ¿Somos humanos? Notas sobre una arqueología del diseño. Publicado en español este año por la editorial Arquine, el libro a cuatro manos busca zanjar la diferencia entre la naturaleza y el artificio, afirmando que el diseño es el inicio de la historia humana. “Los humanos siempre han sido reconfigurados radicalmente por los diseños que producen y el mundo del diseño continúa expandiéndose”, señalan los autores. “Un día normal implica la experiencia de miles de capas de diseño que alcanzan desde las profundidades del suelo al espacio exterior, pero también a lo más profundo del interior de nuestros cuerpos y nuestros cerebros”.

En las páginas del libro, los autores acumulan ejemplos de las intersecciones entre la arquitectura y el diseño y la medicina, la sexualidad y el desarrollo tecnológico. Nos presentan, entre otros, el caso de las Casas Lovell, diseñadas por Richard Neutra y Rudolf Schindler para el neurópata Philip M. Lovell, las cuales se volvieron “una demostración pública de las teorías de Lovell, con porches para dormir al aire libre extendiendo cada habitación, ‘oportunidades para baños de sol al desnudo’ por toda la casa, ‘equipo de hidroterapia’ y ‘duchas de maratón’ en la habitación principal, que también estaba equipada con un ‘accesorio para enemas con distintas boquillas, controladas por un termostato’”. Junto con otras imágenes de la intersección entre el cuerpo y el diseño —algunos modelos de prótesis, el estudio del ADN o la cirugía reconstructiva— las casas Lovell le permiten a los autores poner en duda la idea del cuerpo como una entidad fija:

El cuerpo humano nunca es singular ni estable. Al contrario, está definido por la diversidad, la fluidez y la transformación. Sin embargo, esta diversidad es sometida continuamente a múltiples disciplinas culturales que intentan normalizar los cuerpos en códigos estables de género, sexualidad, etnicidad, nacionalidad, globalidad, prosperidad, subordinación y velocidad —incluso establecer ciertos cuerpos como invisibles o desechables, o simplemente no humanos. Estos códigos son códigos de diseño, reforzados por protocolos de autoafirmación como maquillaje, afeitado, corte de pelo, ejercicio, dieta, moda, adornos, postura, maneras de moverse, etc.

¿Somos humanos?, entonces, recapitula algunas de las ideas centrales del pensamiento y la práctica de Colomina; a la vez, busca hacernos conscientes de que dispositivos de diseño de todo tipo —desde un par de gafas hasta inyecciones de bótox, pasando por las redes sociales donde “curamos” nuestra subjetividad— intervienen continuamente en nuestras vidas y nuestros cuerpos, con frecuencia con nuestro consentimiento. Esta observación tiene un corolario: aceptar que el diseño es lo que hace humano a lo humano puede ayudarnos a aceptar una mayor “ductilidad” en nuestro cuerpo y permitirnos así acceder a una vida más rica, a contrapelo de los “códigos de diseño” que nos limitan al convencernos de que no podemos ser otra cosa que simples seres humanos.

 

Christian Mendoza
Vinculador editorial en Arquine


2 comentarios en “Apuntes en torno a ¿Somos humanos? Notas sobre una arqueología del diseño

  1. Me produce escalofríos esa acusación de no ser dúctiles. ¿Dúctiles por qué, ante quien, con qué fines? “SER” es el nuevo pecado y quienes no se diluyan en el devenir son los enemigos a vencer.

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