Capital y movilidad sociales en las ciudades de Estados Unidos

Raj Chetty, el economista de Harvard que utiliza millones de puntos de datos y sofisticadas técnicas estadísticas para estudiar cómo se manifiesta la desigualdad en Estados Unidos, tiene poco más de 40 años y ya ha ganado la prestigiosa medalla Clark, concedida al economista joven más prometedor. Todo apunta a que también le será concedido el Premio Nobel de Economía. Tal como dijera uno de sus colegas de Harvard: “La pregunta con Raj no es si ganará el Premio Nobel, sino cuándo lo hará”. En ocasiones otras he citado sus investigaciones. El académico es conocido por emplear una cantidad colosal de datos para evaluar de forma empírica conceptos fundacionales en la investigación en ciencias sociales que han sido analizados a través de trabajo cualitativo o de experimentos autocontenidos.

Ilustración: Patricio Betteo
Ilustración: Patricio Betteo

Entre muchas otras áreas, su trabajo previo se basa en el concepto de los “efectos de vecindario” (neighborhoods no se deja traducir fácilmente al español —hay quien prefiere, por ejemplo, la palabra “barrios”—, pero ha sido ampliamente utilizado en la literatura sobre el tema en México). Esta noción fue introducida por vez primera por el sociólogo William Julius Wilson en su libro The Truly Disadvantaged, en el cual examina cómo la pobreza extrema, acumulada en los enclaves urbanos, influye sobre el aislamiento social y afecta el acceso que tienen las personas a las oportunidades. En un trabajo previo, Chetty cuantificó la importancia de la ubicación geográfica de los “neighborhood effects” en el acceso a las oportunidades de vida entre los residentes de Estados Unidos. Con datos de millones de familias que se mudaron, encontró que los ingresos de aquellos niños que se cambiaron a una mejor ubicación incrementaban 4 % por cada año de exposición a una mejor zona.

Recientemente, junto con otros autores, Chetty publicó una serie de artículos en la revista académica Nature y citados en el New York Times. En ellos, se analiza cómo el capital social sirve para predecir la movilidad social ascendente a lo largo del tiempo. La popularización de la noción de capital social, al menos en Estados Unidos, se puede atribuir en términos generales al politólogo Robert Putnam (el sociólogo francés Pierre Bourdieu también tiene un concepto afín), quien lo define como “los aspectos de la organización social, como las redes, las normas y la confianza, que facilitan la coordinación y la cooperación para el beneficio mutuo”. En su influyente obra Bowling Alone, Putnam ilustra cómo la atrofia del capital social ha tenido consecuencias devastadoras sobre la salud física y cívica de las comunidades estadunidenses.

Para cuantificar la noción de capital social, Chetty y coautores analizaron una cantidad titánica de datos: revisaron las redes sociales de 72.2 millones de usuarios de Facebook de entre 25 y 44 años, quienes constituyen 84 % de la población del país en ese rango de edad. Los autores usaron tres métricas para medir el capital social en el nivel del código postal1 y condado:  a) la conectividad económica (CE) entre distintos tipos de personas, medida en función de las interacciones entre personas de estatus socioeconómico (ESE) bajo versus alto; b) la cohesión social, medida por la profundidad de los vínculos amistosos dentro de una determinada comunidad; y c) el compromiso cívico, medido por los índices de voluntariado y la densidad de las organizaciones cívicas dentro de una zona determinada.

Los artículos concluyen que la CE se cuenta entre los factores predisponentes más fuertes de la movilidad ascendente en materia de ingresos. Es decir, que entablar amistad con personas fuera del propio grupo de ingresos es el factor más importante al momento de explicar la movilidad económica a lo largo del tiempo.2 Los autores concluyen que: “Si los niños con padres de bajo ESE crecieran en condados3 con una conectividad económica comparable a la de un niño promedio con padres de alto ESE, sus ingresos en la edad adulta aumentarían en promedio un 20 %”. Las otras dos mediciones de capital social evaluadas (la cohesión social y el compromiso cívico) no son estadísticamente relevantes para explicar los niveles de movilidad ascendente.

Los artículos incluyen datos desagregados de esta relación en el nivel urbano. Echemos un vistazo, por ejemplo, a la Figura 1, tomada de uno de los artículos. En ella se capturan los índices de ingreso familiar proyectado de niños con padres en el percentil más bajo de ingresos, y se comparan en la gráfica con los niveles de CE para los 200 condados más poblados de Estados Unidos. Los niños que crecen en condados con mayor grado de integración económica tienden a tener índices mucho más altos de movilidad ascendente. Los autores concluyen que: “En promedio, un incremento de CE de 0.5 unidades […] se asocia con un incremento percentil de 8.2 % en los ingresos de esos niños en su edad adulta”. Por ejemplo, en Mineápolis, los individuos con bajo ESE tienen una cuota mucho más grande de amigos con ESE alto (49 %) en comparación con Indianápolis (32 %). Así, los niños que crecen en familias con bajos ingresos en Mineápolis tienen ingresos mucho mayores en su edad adulta que los niños de bajos ingresos en Indianápolis.

Figura 1. Asociación entre movilidad ascendente de ingresos y CE en distintos condados

Fuente: Chetty, R., Jackson, M.O., Kuchler, y otros, “Social capital I: measurement and associations with economic mobility”. Nature 608, pp. 108–121, 2022.
Eje vertical: Índice de ingreso familiar proyectado para niños con padres en el 25º percentil de ingresos
Eje horizontal: Conectividad económica
Correlación (todos los condados) = 0.65 (0.04)
Correlación (200 condados más grandes) = 0.58 (0.08)
Pendiente (200 condados más grandes) = 16.4 (2.1)

El descubrimiento más importante, quizás, es que la conectividad económica se mantiene como el factor predisponente más fuerte de la movilidad ascendente dentro de una comunidad específica, por encima de todos los demás elementos, inclusive de aquellos que en otros estudios previos parecían estar asociados a ella. Es decir, los impactos de la CE sobre la movilidad económica son más grandes que los impactos del ingreso familiar, la desigualdad en el ingreso, la segregación racial y los puntajes escolares. Los autores advierten en contra de concluir que las divisiones raciales no son un factor explicativo en la movilidad social, y piden mayor investigación al respecto, ya que una limitación en los datos es que no se puede dilucidar la raza a nivel individual.  En el artículo complementario, Chetty y coautores sugieren que dos factores influyen de forma neurálgica sobre la formación de amistades a través de las divisiones de clase: la falta de exposición a personas de distinto ESE en los grupos, como en las escuelas y en las organizaciones religiosas, y la tendencia de las personas con bajo ESE a entablar amistad con personas de su propio nivel de ingresos, incluso cuando tienen exposición a miembros de mayor ESE.

Los estudios seminales de Chetty y coautores subrayan la importancia del capital social bajo la forma de la conectividad económica en el condicionamiento de las oportunidades económicas para los habitantes urbanos en Estados Unidos. En una de las presentaciones de los estudios, organizada por el centro de investigación Brookings Institution, Putnam definió este par de estudios como la más importante contribución al concepto de “capital social” publicado en los últimos veinticinco años.  Ningún estudio de esta naturaleza ha sido llevado a cabo en la Ciudad de México o, al menos hasta donde sé, en el mundo. No obstante, existen algunas evidencias que apuntan a la relevancia del capital social como un factor central que ayuda a explicar las desigualdades en la CDMX.

Un estudio cualitativo con 247 personas en cuatro estados mexicanos, incluida la CDMX, encontró que los vínculos o lazos son recursos valiosos que los individuos usan para afrontar temas relacionados con el cuidado de la salud. Otro estudio retomó la investigación etnográfica en zonas de altos y bajos ingresos de la CDMX y encontró ejemplos significativos de “alterización” en los encuentros urbanos entre clases sociales, lo cual hace eco de los temas de conectividad económica planteados por la investigación de Chetty mencionada más arriba. De manera similar, un estudio cuantitativo sobre la segregación residencial urbana en el Área Metropolitana de la Ciudad de México encontró que vivir en una zona desfavorecida disminuye entre los hombres la probabilidad de ser un trabajador formal, y afecta la participación de las mujeres casadas en la fuerza laboral.

Son necesarias otras investigaciones, tanto cuantitativas como cualitativas, para comprender el capital social tal como se desenvuelve en el espacio urbano de la CDMX, especialmente en línea con otros aspectos de la formación de amistades a través de las divisiones de clase planteados en la investigación de Chetty y coautores. Tales investigaciones deberán retomar distintas disciplinas y métodos con el fin de captar plenamente los matices de la forma en que un individuo interactúa con el espacio urbano.

Además, en correspondencia con lo dicho por el gran sociólogo urbano Robert Sampson, dados los hallazgos sobre la importancia de la dinámica social para condicionar las oportunidades de toda una vida entre los residentes de las ciudades, es importante explorar modelos teóricos que vayan más allá de la sobredependencia de los modelos económicos. Es decir, ir más allá de los modelos que priorizan al individuo y, en cambio, prestar mayor atención a los factores contextuales en la interacción de los seres humanos con el ecosistema urbano.

Para citar a Robert Sampson: “Nuestras decisiones de selección, que concebimos como  relacionadas con la utilidad individual, dependen inextricablemente del ambiente social.”

 

Jonathan Grabinsky

El autor agradece a Marianela Santoveña por el apoyo en este texto.


1 Las Zonas de Tabulación por Código Postal (ZCTAs por sus siglas en inglés) son representaciones aproximadas de zonas basada en las rutas de servicio por código del servicio postal de EE. UU. (USPS) a través de su Plan de Mejoramiento Zonal de cinco dígitos (ZIP), que la Oficina del Censo crea utilizando manzanas enteras para presentar datos estadísticos de censos y encuestas.

2 Para medir la CE, Chetty y coautores calcularon la cuota de amigos con un ESE por encima de la media que tienen los miembros con un ESE por debajo de la media dentro de una determinada comunidad.

3 Las subdivisiones de condado son las divisiones primarias de condados y entidades equivalentes. Entre ellas se cuentan las divisiones de condado del censo, las subáreas del censo, las divisiones civiles menores y los territorios no organizados, y se pueden clasificar como legales o como estadísticas. A cada subdivisión de condado se le asigna un código numérico de cinco dígitos conocido como Federal Information Processing Series (Serie de Procesamiento de Información Federal, FIPS), basado en la secuencia alfabética dentro de un estado, y un código de ocho dígitos conocido como National Standard (Estándar Nacional, NS).