En la discusión sobre el Hoy No Circula el sentir general es que “la culpa es del otro”. Esta visión comenzó con el Jefe de Gobierno responsabilizando a otros estados, pero aplica a todos los sectores de la sociedad. Por ejemplo, aquellos que defienden su derecho a usar el auto y responsabilizan al transporte público, a las industrias o a la corrupción en los verificentros. Incluso hay quien culpa a Huitzilopochtli por haber mandado la tribu náhuatl a establecerse aquí. Porque después de todo ¿A qué dios se le ocurre promover una civilización dentro de una olla donde la contaminación no escapa a otros valles y la tenemos que respirar?

Este aumento en la contaminación atmosférica es un problema multifactorial, por lo tanto la responsabilidad recae en muchos actores, incluso históricos (ciertamente no en Huitzilopochtli). Dada la complejidad del problema, es necesario un diagnóstico para poder proponer soluciones. Para facilitar el análisis estos factores se pueden dividir en tres grupos: el atmosférico, el generador de contaminantes y el filtrador de contaminantes.
En primer lugar, está el grupo de factores atmosféricos. En ciertas épocas del año, la falta de viento evita que los contaminantes se dispersen y se diluyan. Este fenómeno ha ocurrido desde antes de que el hombre pusiera un pie en el valle de México, y es prácticamente imposible evitarlo. Las ideas del ingeniero Heberto Castillo de hacer túneles en el Ajusco o mega-ventiladores buscaban atacar este grupo de factores, aunque las consecuencias de llevar a cabo estas ideas serían devastadoras. Primero, la dispersión de contaminantes sólo daría la ilusión de que desaparecen, pero estaríamos exportándolos a poblaciones asentadas en el sur del valle. Segundo, porque generaría cambios poco predecibles en el clima de la ciudad.
En el segundo grupo de factores está el aumento en la generación de contaminantes, que es donde se enfoca el reparto de culpas, y que está asociado a la deficiente movilidad en la ciudad. En el primero está el desordenado crecimiento horizontal de la ciudad promovido principalmente por la especulación de terreno de las inmobiliarias. La consecuencia de esta mala planeación ha repercutido en la necesidad de los capitalinos de desplazarse largas distancias de nuestros hogares a escuelas y trabajos y contaminando con nuestros desplazamientos.

Un segundo factor es la forma en que nos desplazamos. La política pública de las últimas décadas ha hecho un claro énfasis en la promoción del auto para la movilidad, dejando de lado al transporte público. Durante los últimos años, se ha invertido más del 80% del presupuesto de movilidad en infraestructura para los autos, la cual es anunciada constantemente como un gran logro de gobierno. Además, han promovido indirectamente la compra de autos eliminando el impuesto de tenencia vehicular y con una regulación de nuevas tecnologías de transporte/negocio como Uber. Todo ello ha aumentado el número de emisores de contaminación. Por el contrario, el transporte público es lento, incómodo, ineficiente, inseguro y está sobrepasado. Pareciera no contar con regulación alguna, que se hace evidente con todas las fotografías de los escapes de camiones que están circulando en las redes sociales.
Pero después de toda esta promoción, ante la contingencia ambiental el gobierno lanza el programa Hoy No Circula para restringir la utilización del auto. No es de extrañar entonces que muchos capitalinos que recibieron durante años el mensaje de que el auto es la solución que se merecen, estén en contra del programa y acusen al transporte público como el causante de los males.
Este fenómeno se explica también por nuestra confianza en la tecnología para resolver los problemas ambientales. Durante años, creímos que solucionaríamos el problema con motores más eficientes. Hoy, algunas propuestas incluyen cambiar el parque vehicular por automóviles eléctricos. Esto no soluciona el problema, pues la energía para mover un auto genera contaminación atmosférica en el valle de México o en la presa hidroeléctrica, termoeléctrica o eólica de algún lugar del país, y genera basura altamente contaminante con las baterías. Esto se debe a que es demasiado ineficiente mover a una máquina que pesa entre una y dos toneladas para transportar a una persona que pesa entre 70 y 90 kg. Así que por “ecológico” que se promueva un carro, sigue siendo una pieza altamente contaminante e ineficiente. Esto sin considerar la contaminación de espacio de los autos, que es lo que produce el transito y la consecuente reducción de velocidad en el desplazamiento. Con autos de combustión interna o con autos eléctricos no dejaríamos de ser una de las ciudades con el peor transito del planeta, lo cual repercute en horas/hombre perdidas, el costo económico y de salud.
En el tercer grupo de factores que explican el aumento de contaminación, se encuentra la dramática reducción de los filtradores naturales de los contaminantes: los árboles. Los árboles urbanos mejoran la calidad del aire de las ciudades debido a su capacidad de remover grandes cantidades de contaminantes atmosféricos mediante la interceptación partículas en el aire en los estomas que están en sus hojas.1 Los árboles pueden ayudar a reducir los niveles de ozono en las ciudades2 no solo mediante la absorción de partículas, sino por medio de la modificación de la temperatura local. Por igual, la transpiración de los árboles y la cobertura de su follaje afectan la temperatura del aire, el albedo3 e incluso en la velocidad del viento y humedad relativa de una zona, todo lo cual se relaciona con la calidad del aire que respiramos.
Sin embargo, para nuestra sociedad los árboles siguen pareciendo elementos decorativos en el paisaje cuya defensa remite más a una idea romántica de la naturaleza que por su papel en el funcionamiento del ecosistema urbano. Como resultado, al decidir entre la construcción de autovías, inmobiliaria, de grandes consorcios y la conservación de árboles, estos últimos siempre acaban talados, reduciendo la cantidad de filtradores en la zona metropolitana. En lo que va de este sexenio, la cantidad de árboles talados solamente por obras en la Ciudad de México supera los 10 mil en cifras oficiales. La cuenta final, incluyendo podas, retiros, trasplantes y otras causas de talas, puede ser mucho mayor.
Las herramientas de protección ambiental indican que la tala de árboles a causa de una construcción deben de ser compensada con reforestación, lo que sucede en raras ocasiones. Por ejemplo, la tala de árboles en el autódromo Hermanos Rodríguez, en lugar de reforestar, el Gobierno aceptó de las compañías una restitución económica. De golpe la remodelación de la pista para la Fórmula Uno amplificó el efecto de la contaminación de autos al eliminar a los filtradores.
Aún cuando esta reforestación se realizara propiamente, la medida no es capaz de compensar pues los árboles jóvenes capturan 70 veces menos contaminantes que los árboles sanos y grandes (con un diámetro mayor a los 77 cm, en el tronco).4 Por lo tanto, cortar un árbol adulto y sembrar tres, cuatro o cinco árboles jóvenes y pequeños para resarcir el daño no es una verdadera compensación al ambiente y se puede ver traducido en graves afectaciones a la salud de los habitantes de la ciudad. El año pasado la Secretaría de Salud del Distrito Federal reportó que cerca del 30% de las personas atendidas en hospitales y centros de salud están relacionadas con afecciones respiratorias. Por si fuera poco, México es el segundo país con mayor número de muertes a causa de la contaminación atmosférica en América Latina. Con estos datos, ojalá y el dinero con el que se compensó la tala de árboles para la pista de los Hermanos Rodríguez hubiera sido utilizado para aliviar los problemas de salud respiratoria.
Al ser un problema multifactorial la solución tampoco es sencilla, y para ello primero habrá que analizar la única política pública planteada como solución: el Hoy No Circula. Esta solución no es nueva puesto que en 1989 se instauró en la capital. Una de las premisas de este programa es que la gente que no circula ese día, se queda en su casa. Lo cual evidentemente no sucede, así que las personas afectadas resuelven este problema de movilidad dependiendo de sus capacidades económicas: ya sea comprando un auto nuevo, utilizando taxi o Uber, o engrosando las filas del saturado y contaminante transporte público. La historia ha demostrado que los efectos de este programa redundan en una reducción en el corto plazo de la circulación y en poco tiempo vuelve al mismo estado que antes. Por ello, la instauración de este programa hace casi 30 años no redujo la contaminación atmosférica, pero posiblemente explica el aumento en las ventas de automóviles posterior a su implementación. La historia reciente sugiere que este programa no solucionará el problema de contaminación.
Proponer soluciones a problemas complejos siempre traerá consigo a desacuerdos, sobre todo si estas soluciones van encaminadas a modificar los patrones de conducta sociales y las aspiraciones individuales. En este caso es necesario modificar todo el esquema de movilidad en el que hemos vivido en los últimos años en esta ciudad. En el corto plazo se necesita hacer eficiente la movilidad de los ciudadanos para que se reduzca nuestra contaminación tanto ambiental como en espacio. Es necesaria una agresiva política que mejore la calidad, seguridad y eficiencia del transporte público. Esto incluye el control de contaminantes que produzcan. También es necesario invertir en la mejora de calles, banquetas, pasos peatonales y ciclovías. Todo esto para que los ciudadanos veamos al transporte público como una opción real y no un mal necesario.
En contraparte se necesita implementar un programa que reduzca el uso del automóvil. Esta medida ha sido exitosa a nivel internacional eliminando, por ejemplo, los cajones de estacionamiento en las calles, área que podría ser usada por peatones. Otra medida es la ampliación y restitución del cobro de un impuesto por la compra y uso del auto para que ese dinero se utilice en mejorar la movilidad pública.
Estas medidas deben propiciar que los capitalinos escojamos utilizar el transporte público, pues sería más barato, eficiente y seguro, que utilizar un automóvil, pues sería caro, lento y difícil de encontrar donde estacionarlo. Dentro de este plan se tiene que reivindicar la calidad del espacio público en donde las áreas verdes juegan un papel central. La generación de bosquetes, restauración de ríos y la obligación del cumplimiento de la reforestación de todas las constructoras sería un primer paso que tendría que ser seguido por la recuperación de zonas naturales a costa de las calles. Finalmente, a largo plazo, impulsar un proyecto que promueva una forma diferente de distribución de las casas para que estemos cerca de nuestros lugares de trabajo y escuelas.
Estas medidas son controvertidas y merecen una profunda evaluación integrativa de costos y beneficios sociales, económicos y ambientales, siempre incorporando la participación ciudadana, pues nadie sabe mejor lo que se requiere que quien lo necesita. Es posible vivir en una ciudad sostenible si modificamos nuestro pensamiento y estamos dispuestos a romper paradigmas culturales, dejando de lado la falsa comodidad atrapada en un embotellamiento en periférico entre un bosque, pero de columnas de concreto.
Luis Zambrano es investigador del Instituto de Biología y secretario Ejecutivo Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, UNAM.
Cristina Ayala Azcárraga es estudiante de doctorado en el Posgrado de Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM y colabora en el Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.
1 Smith, W.H., 1990. Air Pollution and Forests. Springer, New York.
2 Cardelino, C. A. y W.L. Chameides, 1990. “Natural hydrocarbons, urbanization and urban ozone”. Journal of geophysical research. Vol. 95 pp. 13971–13979.
3 Albedo: Porcentaje de radiación que las superficies reflejan.
4 Nowak, DJ. 2002. The effects of urban trees on air quality. USDA Forest Service.
Otros puntos que deben considerarse son las mega construcciones indiscriminbadas autiorizadas por el gobierno de la CDMX de corporativos, vivienda y plazas comerciales, modificando usos del suelo y que producen inmovilidad y contaminación, costo económico, productividad, salud y calidad de vida de las personas. El otro factor es la corrupción y voracidad de funcionarios y empresarios empecinados en hacer negocio de todo: concesiones de fotomultas, 2os pisos, grúas, parquímetros, megarueda de la fortuna, corredor Chapultepec (repudiado y cancelado) y hasta terrenos del aeropuerto que ya piensan comercializar (deben ser reserva ecológica y pulmón de la CDMX). No hay una política demográfica y mucho menos una que permita desscentralizar la ciudad (oficinas de gobierno, INE, por ej.) y políticas pra inhibir la migración a la ciudad, creando universsidades, bachilleratos y fuentes de trabajo en los esstados. El Dr. mancera en la CDMX ha gobernado por ocurrencia, por interés económico y electoral. cargando el costo a la población
Completamente de acuerdo con tus observaciones. Saludos.
Estoy completamente de acuerdo con esta propuesta de Zambrano & Ayala, sobretodo desincentivar el uso del auto e incrementar notablemente las áreas verdes. Yo agregaría otro aspecto, que seguramente será impopular entre los desarrolladores inmobiliarios: Parar por completo las grandes obras de construcción, ya sea de edificios, fraccionamientos de lujo o nuevos pisos sobre las avenidas. Darle un periodo de re-ordenamiento a la ciudad rescatando terrenos baldíos para hacerlos áreas arboladas, promoviendo las azoteas verdes y que el gobierno federal saque de la CDMX dependencias que no deberían estar ahí (SAGARPA, SEMARNAT, CONAGUA, etc.) sino en otras ciudades periféricas (Querétaro, Toluca, Pachuca, Puebla)… además ya que van a hacer el nuevo aeropuerto, que la sociedad civil organizada reserve el terreno del actual para una gran zona verde que incluya cuerpos de agua que regulen el nivel de agua del oriente de la ciudad. De otro modo la crisis de salud que se avecina a los mexiqueños o chilangos será mayúscula.
El problema es mucho mas serio que solo la calidad del aire. Aunque estoy de acuerdo que la medida responde a la absoluta falta de criterio y de capacidad de las autoridades (todas), esta medida me parece que puede ayudar a descongestionar el tránsito de la ciudad que cada vez es mas caótico. El tema debe verse como un problema complejo (no complicado) lo que implica que hay que atacarlo desde todas sus aristas, comenzando por el tema del transporte público adecuado y a partir de ahí, autos, camiones, camiones de carga, transporte escolar, bicicletas, motos, peatones, etc. Por supuesto esto debe incluir una revisión exhaustiva del reglamento de transito (que por el momento parece una broma mala). Evidentemente tambien hay que tocar el tema de los desarrollos inmobiliarios que carecen completamente de regulación y desde luego ignoran olimpicamente cualquier efecto provocado sobre la ciudad. Para que ganemos todos, cada uno tiene que estar dispuesto a perder algo. Saludos
Con todo respeto, difiero en los siguientes puntos: el autor afirma que una planta hidroeléctrica y una planta de energía eólica contaminan. No me parece intuitivo. ¿Podría explicarnos qué clase de contaminación generan dichas plantas generadoras de energía?
Por otra parte, en la última administración se han estrechado calles, se eliminó la vuelta contínua a la derecha, se redujo la velocidad máxima ¿es eso promover el uso del automóvil? y además ¿no tuvo efectos ambientales? Un grupo de científicos de la UNAM afirma que esas fueron las principales causas del incremento en la contaminación en los últimos meses ya que disminuyó la eficiencia de los motores de combustión interna. ¿Están totalmente equivocados?
Otra mas: el gas que utilizamos en las cocinas los capitalinos ¿no contribuye a la contaminación atmosférica? Son millones de estufas y calentadores de gas. Si de verdad el gas no contamina, todas las plantas de energía eléctrica deberían funcionar quemando gas (estoy siendo sarcástico).
Finalmente, hay publicaciones que indican que los automóviles son responsables de poco más o poco menos de la mitad de la contaminación en la Cd. de México (depende de a quién se le pregunte). ¿Qué pasa con la otra casi-mitad? ¿Porqué enfocarse exclusivamente en los automóviles? ¿Las motocicletas no contaminan? ¿El diesel es ecológico? (recuerden Volkswagen y el tremendo engaño que hicieron en E.U. y Europa sus automóviles Diesel) ¿Los peseros son ecológicamente sustentables? (otra vez el sarcasmo, perdón). ¿La famosa descentralización que tanto se platicó a finales de los 80’s no serviría para SACAR GENTE de la Cd. de México y promover el desarrollo económico de otras regiones del país? ¿Porqué la Secretaría de Marina no está en Veracruz o Acapulco? ¿Porqué PEMEX no está en Campeche? Turismo en Cancún, Economía en Monterrey, y la SEP en Oaxaca. Si sólo se puede hacer una cosa, hagan esto último por favor…
La secretaria de marina no esta en veracruz por la misma razón por la que un permiso para pescar en veracruz debe solicitarse a la sagarpa en mazatlan. Es en serio.
Tienes razón, la contaminación es el principio, después continuara la falta de agua, la falta de gas, energéticos y hasta de alimentación, todo por el desordenado crecimiento demográfico que se disparo a partir de la década de los 70s. Nunca se preocuparon por desarrollar otras zonas del país, es tan evidente que hay muchos estados de la república que se están convirtiendo en pueblos y ciudades fantasmas.Ya que tanto admiran a los gringos y toda su pseudocultura, ellos inventaron ciudades donde no existían, ejemplo Las Vegas, ¿porque no se hizo en México también?, ¿porque no se impulsaron otras ciudades y estados para que crecieran económicamente? Nuestro pais nunca crecerá mientras siga existiendo la clase política que nosotros mismos hemos permitido apoderarse de el.
Las “ideas” del Ing. Heberto no son tales. Son algo que empieza con P y acaba con AS (si con mayúsculas). Dónde estan las ecuaciones o modelos o bases fisicas para suponer y proponer que un ventiladorsote o muchos (de que tamaño por dios? impulsados por que motores….?) y unos túneles en los cerros del Ajusco podrían descontaminar el aire de la cdmx?? Pero el mito del “genio” del Ing. Castillo prevalece…que pueblo tan atarantado!
estoy de acuerdo casi en todo, lo que no creo que sea necesario es el regresar impuestos como la tenencia, lo que necesitamos es que los gobiernos dejen de gastar el dinero en cuestiones otras que las destinadas para las recaudaciones, en otras palabras que dejen de enrriquecerse a costa del pueblo… tambien te agregaria que si pudieramos tener estacionamientos publicos cercanos a los puntos principales de acceso al metro, por ejemplo, eso tambien ayudaria a que se hiciera uso de este medio que por desgracia no llega a todo el territorio, no es posible utilizar el metro si para llegar a el tienes que pasar por 3 micros…
Me parecen lógicas las medidas que se proponen, aunque existen otras tantas que siendo, en teoría sencillas, deberían de aplicarse, tales como:
1.- Prohibir o por lo menos regularizar las marchas que entorpecen enormemente el tráfico vehicular. Simplemente ayer que empezó su Hoy no circula con medidas más duras, habían marchas en Reforma y otros puntos. Incongruencias.
2.- Hay miles de puntos en la ciudad que atoran el tráfico y que por sentido común podrían mejorarse (semáforos no inteligentes, vueltas que realizan el transporte de carga, topes sin razón, etc.).
3.- Incrementar el transporte eléctrico que practicamente se ha esfumado, como tranvías, trenes eléctricos, que además sería una opción ecológica de un transporte público eficiente.
El hoy no circula TOTAL, tendra como consecuencia que la gente deje de comprar autos nuevos (que no son precisamente amigables con el ambiente lease Tsuru, Aveo, Gol, vento, versa, Jetta y Spark los mas vendidos) la gente comenzara a ver que comprar dos vehículos usados en el Distrito Federal y usarlos de combos sera mejor, entonces de los estados de la república vendrán autos con mas de 10 años de antigüedad, en su mayoría con el convertidor catalítico antiguo (aclaro funcionando pero antiguo) aumentando el parque vehicular de la ciudad, quiza una medida para desalentar el uso de automovil seria regresar la tenencia vehicular y que ese dinero se utilizara verdaderamente para la construcción y funcionamiento de metro, tren ligero y trolebus, no es tan dificil en los presupuestos de ingresos y egresos de cada año establecer que ese dinero sera usado únicamente para la construcción de estos medios de transporte, el problema es el Estado de México y otros que rodean a la Hoy Ciudad de México que por arreglos políticos y miedo de perdida de votos no implementarian dicha solución, el estado de México es famoso por su sistema de transporte caro insuficiente e ineficiente, quizá con el cobro de este impuesto podría contruir algunas lineas del metro a sus 18 municipios conurbanos con la Ciudad de México, por lo que hace a los Estados de Hidalgo, Queretaro, Puebla, Morelos y Tlaxcala, se podría construir más lineas de tren interurbano que comunicaran con las zonas habitacionales, de las cuales salen a trabajar tres millones de personas cada día a la Ciudad de México, pagar la construcción, mantenimiento, conservación y operación de dicho sistema, pero como estamos en la época de la privatización lo veo lejos e imposible, los políticos solo ven el costo político y ya no lo mejor para la Ciudadanía; mientras la solución es detener los autos.
Me pregunto cuanto contaminan las panaderías, rosticerias, locales de comida rápida, restaurantes, cocinas económicas, puestos de tamales y demás informales, baños públicos, gimnasios con calentadores de agua, boilers a gas LP, crematorios y en general todo aquel que consuma combustibles fósiles, las industrias, de las que ya existen muy pocas dentro de la Ciudad de México y el Estado de México, sin embargo los políticos atacan al cautivo.
FUE UNA ESTUPIDEZ TOTAL DEL PAN, PRI, PRD, Y EN GENERAL TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS QUITAR LA TENENCIA, DICHO IMPUESTO SE DEJO DE CANALIZAR A TRASPORTES EFICIENTES Y ECOLÓGICOS.
La tenencia debe aplicarse a todos los Vehiculos del pais y asi promover el uso de los medios masivos y eficientes de transporte, los trenes de pasajeros, el tren rápido, interurbano, suburbano, el metro en las ciudades, tren ligero, tranvía eléctrico y trolebuses, sacar de circulación camiones de pasajeros; asimismo a dar apoyos para la compra de autos eléctricos, calentadores solares.
Quizá así se reducirá en unos 10 años la contaminación, aun así se debe de aplicar programas de reciclaje de masivo obligar a la gente que entienda que los residuos se deben separar que no todo es basura y es reutilizable, aun en esta epoca de consumo que se esta privilegiando el comprar nuevo por el arreglar y reutilizar,
La solución única es la descentralización de oficinas de sindicatos, de gobierno, corporativos empresariales, hospitales, universidades. Acompañada de prohibición por ley de nuevos centros comerciales y empresas y fábricas. MIentras no se haga esto, las vendedoras de autos estarán tratando de meter más coches en esta zona metropolitana.
En la terminal del metro en CU existe un espacio para el almacenaje de taxis decomisados que en otro tiempo fue utilizado como estacionamiento, en esa época era realmente cómodo dejar tu auto y trasladarte en el metro al centro de trabajo, En ese mismo sitio hay otro espacio que en alguna ocasión fue una cantera, y la pregunta es ¿porque no utilizan esos espacios para que las personas dejen ahí sus uno y se trasladen en el metro? Para mí es una incógnita
Gran resumen de la problemática, pero creo que hay que hacer mas enfasis en el punto principal. Que es transporte público. Si este transporte fuera realmente eficiente, rápido y cómodo la gente dejaría sus autos. A quien le gusta ir como sardina, sudando recibiendo empujones, obvio que a nadie. Pero si se tuviera la posibilidad de ir a los trabajos en un transporte decente, mucha gente dejaría sus autos. Por simple lógica, el costo de gasolina y estacionamiento es mas caro que el servicio público, el problema es que este, es de tan mala calidad que los que pueden se compran sus carcachas para poder transportarse. Ojalá los políticos dejaran de robar tanto y trabajaran un poco. Todas las desiciones de la problemática de la contaminación las tomaron las autoridades, que realmente son unos burros en dos patas. Hasta hace poco relativamente incluyeron a expertos en el tema, para ver si pueden corregir las burradas anteriores. Ojalá escuchen a la población y a los expertos y sean honestos para que realmente empiecen a resolver este problema tan complejo.
y que pasa con el análisis de la pésima calidad de la gasolina que consumimos en nuestro pais,¿ porque este tipo de contaminación que tenemos? ,las partículas que se miden en la atmósfera, son diferentes a las de años anteriores, y no solo en estos meses, sino siempre han sido diferentes, habrá acaso que realizar estudios para ver si la contaminación que tenemos es por el hidrocarburo que consumimos o que nuestros gobiernos corruptos negocian con otros países y no traen lo que en otros desechan y a que precio nos lo ofrecen, cuando somos productores uno de los mejores petróleos en el mundo.