Correr cotidianamente en una ciudad requiere de tener superficies llanas en sus aceras y calles, sin obstáculos y con rutas claras. Con espacio para poder esquivar obstáculos o personas en el camino, con cultura vial, donde haya un alto respeto por los peatones debido a la fuerte aplicación de la ley.
En este sentido, qué tan fácil sea correr a diario implica una ciudad con accesibilidad universal, que es resultado de otorgarle el derecho y las máximas facilidades para poder transitar la ciudad de forma cómoda y segura a grupos vulnerables (discapacitados, ancianos, mujeres con niños, etc.). Políticas de espacio público que son la norma en las urbes de las naciones desarrolladas.
Anecdóticamente, en una plática con Rodrigo Díaz, hace tiempo, el comentaba que resultaba muy sencillo correr (como ejercicio) en Boston, EUA. Esto debido a que hay muchas facilidades por sus buenas banquetas y calles, hasta sus espacios verdes y áreas alrededor del río. Por ello, hay mucha gente corriendo en la ciudad.
En cambio, por experiencia propia, correr es difícil en las calles de la Ciudad de México, por lo cual hay menor número de corredores en el espacio público. Las banquetas no son lo suficientemente amplias para poder compartir con los peatones, suelen estar invadidas por obstáculos (postes mal colocados, ambulantes, autos, etc.) con los cuales uno puede tropezar, chocar o simplemente te impiden el paso. Suelen estar llenas de trampas, que al menor descuido podrían costarte un tobillo roto, por lo menos. En otros lugares las pendientes impiden correr fácilmente. Correr sobre la vía de circulación de los automóviles resulta de alto riesgo. Además de que a ciertas horas, dado el tráfico, el trayecto resulta continuamente interrumpido en cada semáforo. Ya no hablemos de tratar de correr en compañía de un perro, que le agrega varios grados de dificultad.
Fuera de lo anecdótico, uno se podría preguntar sí hay una forma más objetiva de comparar las ciudades en cuanto a su actividad de corredores, a manera de una aproximación de qué tan accesible es una ciudad. El uso de los teléfonos inteligentes y sus diversas aplicaciones para registrar el desempeño de los corredores, dan un oportunidad para tener una idea de qué tan cierto o no es esto. STRAVA liberó hace tiempo una visualización del registro de sus usuarios a nivel mundial, lo cual permite una comparación de las ciudades con sus limitaciones (no todos los corredores usan teléfonos inteligentes ni todos la misma aplicación).
Los datos disponibles sugieren que en Boston hay una mayor actividad de corredores en gran parte de la urbe, a comparación de la Ciudad de México, como se aprecia en el Mapa 1 y 2. Situación que sería fruto de una ciudad con espacio público de calidad. Aunque siempre cabe la posibilidad de que haya otros factores que lo expliquen, como posibles diferencias en la promoción o adopción del deporte en cada ciudad. Por ejemplo el maratón de Boston es el más antiguo celebrado anualmente en el mundo, lo que genera una fuerte tradición por esta actividad.
MAPA DE CALOR 1: DE RUTAS DE CORREDORES EN BOSTON

Fuente: STRAVA LABS.
El por qué no sucede así en la Ciudad de México (y otras grandes ciudades del país), se debe de fondo a una prioridad invertida del gobierno y de algunos ciudadanos en cuanto a la construcción y uso del espacio público. Se suele privilegiar al automóvil sobre cualquier otra actividad en el diseño de las calles y en su uso. Los tiempos de los semáforos rara vez contemplan los flujos de peatones o de personas con capacidades diferentes. No es de extrañar encontrarse que se invierta enormes cantidades en pasos a desnivel o túneles para agilizar el tránsito en lugar de construir buenas banquetas accesibles para todo el mundo. Como tampoco es raro encontrar automóviles estacionados sobre las banquetas o enormes rampas de entrada a estacionamiento que rompen cualquier sentido de accesibilidad universal en la ciudad. Algo que es responsabilidad de muchos ciudadanos. Lo irónico de esta situación es la enorme cantidad de personas que para correr invierten gran cantidad de tiempo viajando en automóvil a los pocos lugares que hay para ello (El Sope, por ejemplo) o van a los gimnasios para hacerlo en “caminadoras”.
MAPA DE CALOR 2: RUTAS DE CORREDORES EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Fuente: STRAVA LABS.
Si aspiramos a tener ciudades con altos niveles de vida, como las de países desarrollados, la prioridad es logar que las personas salgan a las calles a disfrutar y aprovechar el espacio público urbano. Es simple, se trata de priorizar el movimiento de las personas a pie y con capacidades diferentes, en diseño, uso e inversión del espacio público e infraestructura. El resultado de ello, será una ciudad donde es fácil correr, donde es mejor vivir.
Salvador Medina Ramírez. Economista/Urbanista. Actualmente labora en el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo.
P.D. Aquí se puede consultar una serie de mapas de rutas para correr en diversas ciudades del mundo.

Creo que la existencia de espacios públicos de calidad en una ciudad (Boston) y no en otra (Cd de México) es solo una de las razones que explican la diferencia de actividad de corredores en ambas ciudades.
Compararlas tal vez necesite precisar algunas cifras: Una ciudad es seis veces más pequeña que la otra (en superficie: 1485 km2 de la Cd. de México contra 236 km2 de Boston), así como la población es más de 12 veces mayor entre una y otra (poco más de 600 000 contra más de 8 millones y medio)
Sin embargo, lo cierto es que correr (o caminar) en la Ciudad de México resulta riesgoso, además que, por las distancias a recorrer para realizar nuestras tares habituales, nos resulta poco práctico llevar a cabo actividades deportivas: En mi caso, cuando vivía en el norte de la Ciudad de México y trabajaba en el sur de la misma, el recorrido me llevaba, en transporte público, más de dos horas en cada sentido, eso si no llovía, lo que hacía que el Metro disminuyera su velocidad.
Para poder correr, tenía que hacerlo antes de salir para el trabajo o una vez que regresaba, en un lugar cercano a mi domicilio. El problema es que, como Usted lo sabe, la Ciudad carece de áreas verdes uniformemente distribuidas, acudir a Chapultepec u otro parque resultaba impráctico tanto por el tiempo de traslado como por la inexistencia de transporte público a temprana hora o el cierre de algún deportivo por “horarios de atención”.
Como resultado la opción que quedaba es correr en las calles, pero como ya mencionó Usted, el estado de estas no es precisamente el mejor: además de los baches, topes, carros estacionados, cruceros con semáforos y obstáculos en calles y banquetas se añade la inseguridad de hacerlo en determinadas y crecientes áreas de la ciudad (además de la delincuencia podríamos añadir los perros, callejeros o no, que atacan a cualquiera que pase cerca, los automóviles estacionados o en movimiento, los puestos ambulantes de cualquier giro, las obras públicas o la falta de estas, etc.) y la falta de iluminación en calles y avenidas.
Por consiguiente, aunque lo complique, el focalizar la actividad personal en determinados puntos (parque como Chapultepec o el Bosque de Aragón, camellones arbolados o bulevares) parece ser la mejor respuesta a querer correr en la Ciudad: La actividad individual se agrupa, el corredor se reúne con otros corredores. El correr, aunque sea una actividad individual se realiza más cotidianamente acompañado.
En Boston o Chicago la actividad de los corredores esta más distribuida por toda la Ciudad probablemente por la existencia del por Usted llamado “espacio publico de calidad”, pero sobre todo por el tamaño de la ciudad. Existe actividad hasta en zonas “inseguras”, pero sin embargo bien iluminadas y sin tantos estorbos o baches en banquetas (Como en el caso de Chicago, que muestra actividad en algunas de las zonas menos seguras de la ciudad por robo al transeúnte o de bicicletas).
Creo que parte de la responsabilidad en que exista menos actividad en la Ciudad de México son algunas políticas públicas de nuestras autoridades, que llevan a cabo obras sin ningún tipo de consulta o estudio, prácticamente sin tomar en cuenta al ciudadano. Pero también es en parte responsabilidad nuestra, al no recuperar y transformar el espacio que nos es común.
Cuando vivía y corría en la ciudad llegué a descubrir que la mejor zona para hacerlo cerca de mi domicilio era, curiosamente, la antigua zona industrial de Vallejo, ya que durante las primeras horas del día o ya de noche, las calles estaban vacías, iluminadas, y probablemente por iniciativa de los industriales, en buen estado (no se inundaban) y con amplias banquetas, además de que ya no hay industria pesada o contaminante en la zona, con tantas empresas cerradas, aunque si había vigilancia, sobre todo pagada por los bodegueros o dueños de predios industriales en desuso. Sin embargo, no había otras personas que yo viera haciendo ejercicio por ahí. ¿Quién sabe? tal vez ese sea el último reducto de espacio público recuperable, el que ha sido abandonado tanto por los vecinos como por el interés de gobierno.
Le envió una liga acerca de lo que la gente de Boston (y en particular sus organizados corredores) estan haciendo hoy por correr en su ciudad:
http://www.bostonglobe.com/sports/2014/09/01/boston-works-reclaim-status-elite-runners-mecca/jm5L2L469tS78teShrKfeP/story.html?rss_id=Top-GNP
Muy interesante el artículo. Aprovechan lo que tienen más otros recursos para atraer talentos deportivos. Sólo un comentario, los mapas están a la misma escala por lo que en teoría debería de haber más gente corriendo en el DF sólo por diferencia de población. Sin embargo, no es así, por diversos motivos, como bien comenta.
Yo creo que correr en la ciudad de México es intentar el suicidio. Quienes lo hacen son héroes y locos. Una forma de ser lo mismo. Yo recomiendo subir y bajar los pisos de un edificio. Hubo un tiempo en que yo trotaba dentro de mi departamento, en pijama.