Crédito de la palabra: la Unión de Artesanos Indígenas de la CDMX

El espacio público es un lugar del intercambio de los cuerpos y de las palabras en el que se resguarda la memoria colectiva. Este concepto atemporal ha adoptado múltiples significados en diferentes contextos históricos. En la actualidad, es uno de los puntos de reflexión con mayor potencial para el estudio de las dimensiones sociopolíticas y culturales del tiempo contemporáneo. En este sentido, es un parteaguas para entender lo que fuimos, somos y podemos ser como sociedad.

Uno de los espacios públicos en los que se cimienta la contemporaneidad de los mexicanos es la Avenida Paseo de la Reforma. Entiéndase lo contemporáneo como la capacidad de las personas para tomar postura frente al presente.1 Es el escenario de las marchas, que en su estilo sofisticado no reflejaría un México fracturado, injusto y desigual. Tan solo en el último mes de octubre hubo múltiples manifestaciones alentadas por distintos motivos, ya que en la metrópoli se encuentran grupos sociales diferenciados por realidades complejas y discrepantes.Y es que la voz pública, por muy extensa que sea, siempre es particular. Y, como Hector Díaz-Polanco señala, lo particular pierde muchas batallas, pero reaparece en toda su vitalidad cuando ya nadie se acuerda de las propuestas abarcadoras o cuando han fracasado los grandes proyectos políticos.2

Así fue el día 3 de marzo de 2021, cuando ocurrió una manifestación en la glorieta de la Diana Cazadora, aquella a la que han nombrado la mujer más famosa de Reforma. Los integrantes de la Unión de Artesanos Indígenas de la CDMX protestaron por su derecho a trabajar en el contexto de la pandemia y para exigir el cumplimiento de una lista de peticiones a las autoridades, a quienes les insistieron durante meses para dialogar y presentar su agenda de trabajo sin recibir respuestas. Félix, licenciado en contaduría y originario de Oaxaca, es su representante.

La organización fue creada por y para los indígenas que residen en la ciudad. Cuenta con 150 personas con diferentes perfiles: estudiantes, profesionistas, artesanos, artesanos de expo-ventas, entre otros. Este colectivo es una de las nueve organizaciones autónomas que conforman un grupo más grande: la “Comunidad de los Pueblos Indígenas de México” (CPIM), una agrupación con aproximadamente cuatrocientos integrantes —entre los que hay zapotecas, triquis, otomíes, mixtecos, purépechas y mazahuas— que organiza actividades, prácticas, profesiones, edades y programas de lucha distintos. Y es que la diversidad entre una persona indígena y una que no lo es puede ser muy amplia, pero la diversidad entre un grupo indígena y otro también.

La expo-venta es un proyecto de la Unión de Artesanos Indígenas de la CDMX para recaudar dinero destinado a los grupos a los que cada indígena expositor pertenece. Desde el 2018, el grupo ha buscado espacios públicos en la Ciudad de México para llevarlo a cabo. Inicialmente lo presentaron a la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI), donde no recibieron apoyo, por lo que la expo-venta se volvió uno de los proyectos en los que la Unión más insiste en sus diálogos con el gobierno. Recientemente, el grupo logró conseguir un espacio de expo-venta sobre Paseo de la Reforma, en el monumento Estela de Luz. Las autoridades les otorgaron el permiso para dicha actividad, pero no la infraestructura. Cada integrante llevó sus carpas, cables de electricidad, mesas y todo el material de logística.

Fotografía tomada por la autora el día 3 de marzo de 2021

“Crédito a la palabra, solicitamos” se leía en las pancartas con las que bloquearon el paso. El lugar de las inundaciones se inundó una vez más: todos los autos quedaron ahogados en el sonido de sus cláxones y en el caos de esta agria ciudad. Los mexicas se inundaban con el agua de la lluvia, nosotros, con el estrépito ruido de una metrópoli atrofiada.

Además de lo indispensable que resultan las protestas sociales en un país agudamente desigual, aquellas pancartas hacían referencia a una de las preguntas fundamentales de la filosofía política: ¿quiénes tienen derecho a hablar?. A su vez, invitan a pensar en la revolución como el acontecimiento del habla, de la igualdad de los cuerpos hablantes y del reparto de la voz pública entre grupos visibles e invisibles.3 Las manifestaciones anuncian la lucha de las palabras por reacomodarse de forma horizontal.

Las protestas de los indígenas muestran su realidad en un contexto urbano moderno, en el que decidir manifestarse puede parecer una acción desesperada. Al platicar con Félix, este mencionó que bloquear la glorieta fue su último recurso para llamar la atención de las autoridades. Sin embargo, según la teoría fundacional del sistema democrático representativo —del que formamos parte—, las manifestaciones sociales son el único recurso de los gobernados para ejercer presión y comunicar sus solicitudes y necesidades de forma directa hacia los gobernantes.4

El 3 de marzo los indígenas buscaron comunicarse de forma directa con José Alfonso Suárez del Real —en ese entonces el secretario de gobierno de la Ciudad de México—, a quien trataron de contactar, insistentemente pero sin éxito, a través de las instituciones, subsecretarías y el número particular de los subsecretarios, todo para conseguir una segunda videollamada con él y concretar algunos de los proyectos que le presentaron. Finalmente, después de retirarse tras dos días de protesta, los miembros de la Unión continuaron ejerciendo presión telefónica hasta que un titular del gobierno central los contactó. Esto, sin embargo, no significó un avance significativo ni mucho menos la resolución del problema. La atención que los miembros del grupo reciben del gobierno se debe al hecho de hacer de la persistencia una tarea cotidiana, con el objetivo de vincularse a la ciudad en maneras más justas. Hoy en día el titular de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México es  Martí Batres, de quien la Unión tampoco ha recibido respuestas, mucho menos un seguimiento formal y comprometido.

Las múltiples organizaciones de los grupos indígenas en la ciudad se comunican de forma directa con el gobierno. Esto genera un problema complejo en cuanto al seguimiento de sus solicitudes. Félix me señaló que, en la percepción del grupo al que representa, la atención que reciben del gobierno, más allá de ser una garantía de sus derechos a través de instituciones funcionales y un compromiso hacía ellos como sector vulnerable, termina en una interesada o desinteresada voluntad del titular en turno por responder a sus llamadas y mensajes de WhatsApp. Además, los miembros del grupo se enfrentan con el hecho de que los titulares están en sus respectivos cargos por lapsos cortos. Así, los grupos indígenas deben adaptarse y buscar a la nueva o nuevo encargado para presentarse e iniciar una negociación desde cero.

Hoy en día existe un déficit en las instituciones gubernamentales: parecen incapaces de entablar un diálogo abierto y constante con los distintos grupos indígenas, quienes, en este caso particular, piden ser escuchados con su agenda de trabajo, espacios de debate y mesas de trabajo para colaborar. La propuesta de la  Unión de Artesanos de la CDMX llega hasta las grietas más profundas del país: buscan vincularse a las instituciones a través de la palabra, pero lo hacen en México, donde el gobierno padece de una burocracia estancada.

En un principio, podría parecer que los conflictos entre los grupos indígenas y las instituciones son una cuestión a resolver según los atractivos programas de los diferentes partidos políticos que han tomado el poder. No obstante, la confrontación entre ambas partes no es un asunto transitorio, debido a que las sociedades modernas se basan en principios universales para instaurar el orden social, como si sus poblaciones fueran homogéneas. Resulta prudente preguntarnos: ¿puede este sistema funcionar en un mundo en el que coexisten sistemas culturales distintos? Debemos acostumbrarnos a vivir con y en la diversidad, la aceptemos o no como un valor.5 Esto supone un arduo reto en la actualidad para diseñar programas gubernamentales que respeten e integren equitativamente a las diferencias humanas.

La manifestación del 3 de marzo nos habla de la violencia y la vulnerabilidad de las sociedades contemporáneas. La investigadora Patricia Ramírez Kuri menciona que la desigualdad en México interviene en el proceso de construcción de lo público. En este país, la apropiación del territorio común surge de las demandas ciudadanas a partir de las disputas por el acceso a los bienes públicos, culturales y sociales. Asimismo, en la producción social y simbólica de la Ciudad de México, el espacio público nos acerca a una realidad fragmentada entre agentes sociales diversos que ponen en juego, en los lugares comunes, sus intereses, sus necesidades, sus deseos y sus prácticas sociales y simbólicas.6 Esto muestra la urgencia de diseñar estrategias políticas que permitan la coexistencia de los grupos heterogéneos, pues de esto depende el funcionamiento de la democracia y la posibilidad de construir una ciudad en la que quepamos todos.

¿Quién tiene acceso a la Ciudad de México? ¿Cómo viven los grupos indígenas la invisibilidad? ¿Cuál es la agenda de trabajo detrás de la incapacidad gubernamental para apoyar a estos grupos de manera comprometida?

Félix termina nuestra plática mencionando que, aun con la deficiencia en las instituciones y el gobierno, a su comunidad nadie los para. 

Escucharnos, nombrarnos… Elena Garro escribió: “Al hombre se le rescata con la palabra”. Este ensayo propone la posibilidad del rescate: una invitación a que no condenemos a quienes su voz no es escuchada.

 

Andrea Ruiz González
Becaria Jóvenes Creadores 2021-2022. Ensayo creativo “Fuera del museo. Indígenas contemporáneos de la Ciudad de México”


1 Agamben, G. ¿Qué es lo contemporáneo?, 2008.

2 Díaz-Polanco, H. Elogio de la diversidad: Globalización, multiculturalismo y etnofagia, Siglo XXI, México, 2006, p. 16

3 Rancière, J. El tiempo de la igualdad: diálogo sobre política y estética, Herder, México, 2011, p. 14.

4 Manin, B. Los principios del gobierno representativo, Ciencias sociales Alianza editorial, España, 2017,p. 210.

5 Díaz-Polanco, H. Elogio de la diversidad: Globalización, multiculturalismo y etnofagia, Siglo XXI, México, 2006, p. 17.

6 Ramírez Kuri, P. Espacio público ¿espacio de todos?. Reflexiones desde la Ciudad de México. Versión PDF.

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Publicado en: Espacio público