Una de las grandes consecuencias de la pandemia ha sido el gran número de personas alrededor del mundo que perdieron sus empleos. En plena emergencia sanitaria, una forma casi inmediata de comenzar a trabajar y generar ingresos era registrándose en alguna de las múltiples plataformas digitales, pues son empleos de muy fácil acceso por los bajos requisitos de entrada que solicitan las empresas. Este fenómeno ocasionó un boom del trabajo plataformizado internacionalmente. Sin embargo, a pesar de su expansión acelerada, todavía no se tiene mucha información sobre las personas que lo realizan. Para conocer un poco más sobre este tipo de trabajo, a finales de 2020 se levantó una encuesta en la Ciudad de México, en donde participaron investigadoras e investigadores de varias universidades.1 El objetivo fue conocer las condiciones de trabajo de las personas que realizaban esta actividad casi sin descanso durante el confinamiento para llevar comida a miles de hogares capitalinos.
Ahí se encontró que, por ejemplo, el trabajo de reparto es una actividad que realizan personas jóvenes: la mayoría se encuentra entre los 18 y 40 años. Otro dato importante es que casi la mitad de los empleos de reparto en la Ciudad de México se generaron durante la emergencia sanitaria de 2020. Y, sobre todo, llama la atención la participación reducida de las mujeres en relación con la de los hombres: del total de personas que realizaban esta actividad en 2020 en la Ciudad de México, apenas un 20 % eran mujeres. Este fenómeno lo observamos también en otros en otros países de América Latina, por ejemplo, en Brasil representaban apenas un 5 %2 y, en Argentina, 14 %.3 En este punto vale la pena, por un lado, preguntarse por qué son menos las mujeres que lo realizan y si esto refuerza las desigualdades de género que viven las mujeres en el ámbito laboral, pero además, conocer quiénes son las mujeres que realizan este trabajo.
La encuesta muestra que entre las múltiples razones por las cuales las mujeres no desean realizar esta actividad es debido a los riesgos que representan para ellas y a los que los hombres están menos expuestos, por ejemplo: hacer entregas en colonias desconocidas y poco iluminadas, enfrentarse a clientes y compañeros repartidores que las acosan, sufrir robos acompañados de algún tipo de agresión sexual, y para las mujeres que realizan entregas a pie, el riesgo es mayor cuando trabajan de noche. La percepción de inseguridad de las mujeres se refuerza con el 16 % que respondió que por seguridad prefiere trabajar acompañada, la mayoría de las veces con familiares o amigas y amigos. Claramente se puede observar que, a pesar de que las mujeres han ganado muchos espacios públicos en la ciudad y la libertad de poder circular libremente, muchas calles todavía son espacios inseguros para ellas.

La escolaridad como un indicador de las brechas de género
Al contrario de lo que se piensa, las personas repartidoras tienen niveles de escolaridad intermedios y altos. De estas últimas sobresalen las mujeres. Por ejemplo, la encuesta mostró que casi el 50 % había concluido el bachillerato y contaba con nivel licenciatura (incompleta o terminada). Los datos también revelaron que el 75 % de las mujeres repartidoras tenía dependientes económicos, frente a un 70 % de los hombres. Este indicador es muy importante, ya que a pesar de todos los contratiempos que puedan enfrentar al realizar su trabajo como repartidoras, tienen que llevar un sustento económico a sus hogares. Los datos también indican que son las mujeres repartidoras las que menos ganan. Por ejemplo, en 2020 un repartidor ganaba en promedio 2300 pesos semanalmente trabajando entre nueve y diez horas diarias, mientras que una repartidora alcanzaba los 1900 pesos a la semana, trabajando entre ocho y nueve horas al día. La diferencia entre el tiempo que dedicaban a las plataformas las mujeres y los hombres era muy pequeña. Esta información es muy importante, pues indica que, a pesar de que muchas mujeres repartidoras consiguieron terminar sus estudios de bachillerato y llegar a la universidad, se enfrentan con diferentes barreras, laborales y familiares que no les permiten igualar el ingreso de los hombres.
El medio de transporte reafirma las desigualdades de género
Otro dato importante es el medio de transporte que usan las personas repartidoras, ya que mientras el 60 % de los hombres usa la motocicleta, apenas el 27 % de las mujeres utiliza este transporte. Además, son las mujeres las que más frecuentemente realizan entregas a pie: un 29 % de ellas frente a un 8 % de los hombres. A su vez, un 30 %, tanto de hombres como de mujeres, usa la bicicleta.
Aquí surge el cuestionamiento de por qué la motocicleta es el medio de transporte menos usado por las mujeres si, al igual que los hombres, podrían realizar más entregas en menos tiempo y esto implicaría un aumento en sus ingresos. En primer lugar, podría atribuirse a los roles de género, pues se piensa que la motocicleta es un transporte que requiere bastante fuerza física la cual es atribuida a los hombres. Otro factor puede ser la alta probabilidad de sufrir un accidente, sin embargo, también los hombres los pueden sufrir y, un tercer factor, es que tal vez ellas prefieren no adquirir una deuda comprando este medio de transporte. Para las mujeres que realizan las entregas a pie el panorama no es muy alentador, pues son las que menos ingresos obtienen debido a que realizan menos entregas en un día, además, el riesgo de sufrir un robo o algún tipo de violencia de género es muy alto. Al parecer, tener una motocicleta garantiza que se puedan realizar más entregas en un día, asimismo, el cuerpo está menos expuesto al desgaste físico que implica rodar durante todo el día, sin embargo, son las mujeres las que tienen menos acceso a este medio de transporte, tal vez sólo por seguridad no usarlo.
Violencias de género hacias las mujeres repartidoras
Además de las desigualdades salariales las mujeres repartidoras también están expuestas a diversas violencias de género. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2022 reporta que el Área Metropolitana del Valle de México presentó la tasa más alta a nivel nacional en robos o asaltos en la calle o en el transporte público y las alcaldías que presentaron mayor incidencia en estos delitos fueron Iztapalapa, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco. Con estos datos se reafirma la información que las mujeres proporcionaron en la encuesta, en primer lugar, el 50 % de ellas se siente en riesgo al realizar entregas en la noche, pues están más expuestas a algún robo o violencia sexual; en segundo lugar, respondieron que trabajar en zonas peligrosas y, en tercer lugar, los accidentes de tránsito. Por otro lado, se encuentra el acoso que sufren las repartidoras por parte de los clientes y de sus compañeros repartidores, un 20 % de ellas había sufrido acoso sexual durante su jornada de trabajo, frente a un 11 % de los hombres que también lo había vivido. Esto indica que las mujeres repartidoras están más expuestas a vivir hostigamiento y violencias sexuales. Para los hombres, trabajar en la noche también representa un factor de riesgo, sin embargo, la posibilidad de sufrir algún tipo violencia de género es más baja comparada con la de las mujeres.
Finalmente, se puede mencionar que el trabajo en las plataformas digitales refuerza algunas de las desigualdades que comúnmente viven las mujeres en los ámbitos laborales. Es por eso que resulta urgente una legislación con enfoque de género para que las plataformas estén obligadas a crear protocolos de seguridad para prevenir las violencias a las que están expuestas las mujeres repartidoras, por ejemplo, crear estrategias para bloquear a clientes acosadores y que puedan recibir auxilio inmediato en caso de un robo o de una posible agresión sexual, ya que hasta este momento son las propias repartidoras las que han creado sus redes de protección, como grupos de WhatsApp de vigilancia.
Además, para que aquellas que son el principal sostén económico de su hogar puedan tener prestaciones o alternativas como un fondo de ahorro de fin de año. Para que las que hacen entregas en la noche y a pie puedan tener la certeza de que serán atendidas en un servicio público de salud y tener asesoría jurídica en caso de sufrir algún accidente, robo o agresión. Pero, para tener una legislación con enfoque de género, es necesaria la unión de las mujeres repartidoras, que a través de la organización y acciones colectivas se pueda visibilizar la precariedad, la falta de derechos laborales y las desventajas que tienen frente a los hombres repartidores, solo a través de la organización, podrán exigir el cumplimiento de sus derechos como trabajadoras. Pasados casi dos años desde que comenzó la emergencia sanitaria, se desconoce la cifra de cuántas personas repartidoras se contagiaron del virus y tampoco se tienen cifras de cuántas mujeres y hombres fallecieron al estar cumpliendo con su trabajo.
Rosario Aparicio López
Investigadora en el Seminario sobre Trabajo y Desigualdades de El Colegio de México
Esta contribución es parte de una investigación en curso sobre las diversas desigualdades que viven las mujeres repartidoras en la Ciudad de México. Se puede consultar también: Carlos Alba Vega y Rosario Aparicio López, “Las mujeres repartidoras por plataformas digitales en la Ciudad de México durante la pandemia de covid-19”, en Sarah Albiez-Wieck, Silkie Hensel, Holger M. Meding y Katharina Schembs. (eds.), Género en América Latina. Homenaje a Barbara Potthast, Iberoamericana–Vervuert, 2022, 469 págs. pp. 213-232.
1 El Colegio de México, la UAM-Xochimilco, FLACSO-México, el Instituto Mora y la Universidad de Georgetown y la investigación se titula: El trabajo del futuro con derechos laborales. Diagnóstico y estrategia de política pública para el reconocimiento de derechos laborales de trabajadores de plataformas digitales.
2 Lapa, R. S. Trabalho em plataformas digitais durante a pandemia da Covid-19: análise de dados da PNAD-Covid19 – IBGE – Parte 1 – Entregadores de Aplicativos. “Projeto: O mundo do trabalho na Era Digital: plataformas digitais”, Brasília DF, Universidade de Brasília, 2021.
3 Haidar, J. “La configuración del proceso de trabajo en las plataformas de reparto en la ciudad de Buenos Aires. Un abordaje multidimensional y multi-método”. Informes de Coyuntura 11 (julio/agosto), 2020.