El 28 de junio de 2021, Guillermo Calderón Aguilera fue designado como nuevo director del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC Metro), en sustitución de Florencia Serranía, quien dejó como legado tres de los mayores incidentes que ha registrado el Metro en su historia. No obstante, este tema se fue diluyendo de la agenda pública del STC Metro mientras que el retiro del llamado comercio informal de las estaciones fue cobrando mayor relevancia. El 29 de octubre de 2021, el STC Metro emitió un extenso comunicado en el que, al amparo del artículo 230 del Reglamento de la Ley de Movilidad, la administración encabezada por Calderón Aguilera declaró que “el Metro continuará con la liberación de espacios ocupados por el comercio informal, con el propósito de dar certeza a los usuarios en relación a los lineamientos de Protección Civil y movilidad segura al interior de las estaciones”, al tiempo que seguiría atendiendo a las colectivas de mujeres que habían instalado los tendidos feministas. Finalmente, el pasado 18 de enero, las autoridades celebraron que se había logrado liberar a 65 estaciones de la presencia del “comercio informal” para “dar certeza a los usuarios en relación a [sic] los lineamientos de Protección Civil y movilidad segura, ágil y eficiente al interior de las estaciones”.
Con base en las investigaciones que hemos realizado,1 no es la primera vez que se emplea este discurso después de un suceso conflictivo en la historia del combate del “comercio informal” en el Metro. A inicios de 2014, tras el aumento en el precio del boleto del Metro, el “combate al comercio informal” fue parte de los 11 compromisos de la administración: un discurso que buscaba justificar tal incremento ante la opinión pública. Algo similar sucedió después del choque de trenes del 4 de mayo de 2015 en la estación Oceanía, hecho que causó la destitución de Joel Ortega al frente del STC Metro. Su lugar fue tomado por Jorge Gaviño, quien declaró “cero tolerancia” en contra del comercio informal el 12 de agosto de 2015.

Mujeres comerciantes y feministas se resisten ante los intentos de desalojo en la estación San Lázaro, correspondencia de la Línea 1. 7 de julio de 2021. Fotografía: Flor Daniela Estrada
En ninguno de estos casos se logró eliminar esta actividad del Metro. Lo que es constante, como sucedió recientemente, es que el discurso del “combate al comercio informal” aparece en la agenda pública tras una polémica mayor. De tal modo, se aprecia que la gestión del conflicto con el “comercio informal” cumple con una función para el ejercicio del gobierno, pues es empleada para crear un enemigo en común y así desviar la atención pública de otros problemas que pudieran ser más complejos de atender, como el aumento en el costo del boleto del Metro, el choque de trenes en la Línea 5 y el colapso de la Línea 12.
Es necesario aclarar que el comercio popular feminista, objeto del reciente episodio del “combate al comercio informal” en el Metro, responde a dos causalidades diferentes. Por un lado, las llamadas mercaditas que las colectivas feministas instalaron en las estaciones del Metro surgieron debido a los abusos de autoridad que se cometían en contra de las personas que usaban las estaciones del Metro para realizar sus intercambios comerciales en este medio de transporte. Al respecto, el 10 de septiembre de 2020 el STC Metro emitió un comunicado oficial en el que le informaba al público usuario que: “Actividades como el intercambio de bienes y/o entregas de productos no están prohibidos dentro de las instalaciones del Metro de la Ciudad de México, siempre y cuando no represente una actividad ilícita o propicie el ambulantaje”.

Tendido de una mercadita instalada en la estación Pantitlán. 8 de junio de 2021. Fotografía: Flor Daniela Estrada

Estación Salto del agua, correspondencia con Línea 1 y 8. 2 de junio de 2021. Fotografía: tomada por una compañera de la colectiva
No obstante, las personas seguían denunciando en redes sociales que eran remitidas por las autoridades. Por esta razón, el 4 de octubre de 2020, un grupo de feministas realizaron una manifestación pacífica en el pasillo de correspondencia de la estación Hidalgo. Ese fue el primer tendido feminista que se organizó en las instalaciones del Metro y tenía como propósito “protestar en contra de la violencia económica” que habían sufrido las mujeres al realizar sus entregas en el Metro. Con el paso de los meses, en los recorridos que realizamos entre mayo y julio de 2021, apreciamos que diversas colectivas feministas se tendieron en otras estaciones, tal como lo muestra la siguiente tabla.
Tabla 1. Estaciones en las que se observaron tendidos feministas (mayo-julio 2021)
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Estaciones con la presencia de tendidos |
Características de las mujeres y los tendidos |
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El Rosario |
Mujeres de 20 a 50 años, presencia de niñ@s, venta de productos artesanales y de productos propios del comercio popular. |
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Tacuba |
Mujeres de 20 a 40 años |
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Tacubaya |
Mujeres de 20 a 60 años, presencia de niñ@s, venta de productos propios del comercio popular |
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Universidad |
Mujeres Jóvenes, productos artesanales y de segundo uso |
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Centro médico |
Mujeres de 20 a 60 años presencia de niñ@s, venta de productos propios del comercio popular, artesanales y de segundo uso |
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Chabacano |
Mujeres de 15 a 60 años presencia de niñ@s, venta de productos propios del comercio popular |
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Pino Suárez |
Mujeres de 13 a 50 años, presencia de niñ@s, venta de productos artesanales y de productos propios del comercio popular. |
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Zócalo |
Mujeres de 20 a 30 años, venta de productos de segundo uso, sin presencia de niñ@s |
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Bellas artes |
Mujeres de 20 a 60 años, venta de productos artesanales y de segundo uso |
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Garibaldi |
Mujeres de 25 a 60 años, venta de productos de segundo uso y propios del comercio popular |
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Constitución de 1917 |
Mujeres de 20 a 60 años. Tendidos heterogéneos en cuanto a la presencia de artículos artesanales y productos propios de las comerciantes del Metro |
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Santa Anita |
Mujeres de 18 a 60 años, venta de productos propios del comercio popular |
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Pantitlán |
Mujeres 15 a 60 años, venta de productos propios del comercio popular |
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San Lázaro |
Mujeres de 20 a 60 años, presencia de niñ@s, venta de productos propios del comercio popular |
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Salto del agua |
Mujeres de 13 a 60 años, presencia de niñ@s, venta de productos de segundo uso y propios del comercio popular |
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Oceanía |
Mujeres de 20 a 60 años, venta de productos propios del comercio popular |
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Zaragoza |
Mujeres de 20 a 50 años, presencia de nin@s, venta de productos propios del comercio popular |
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Boulevard puerto aéreo |
Mujeres de 20 a 40 años, venta de joyería artesanal y ropa de segundo uso |
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Estaciones en las que había presencia de tendidos y fueron retirados por grupos policiacos |
Características de la vigilancia |
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Balderas |
Personal de seguridad, en su mayoría femenino |
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Hidalgo |
Personal de seguridad, en su mayoría femenino |
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Indios verdes |
Personal de seguridad, en su mayoría femenino |
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La raza |
Personal de seguridad, en su mayoría femenino |
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18 de marzo |
Personal de seguridad, en su mayoría femenino |
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*Zapata |
Debido al cierre de todas las estaciones de la línea 12, no se instalaron más tendidos después del 3 de mayo de 2021 |
Fuente: elaboración propia con base en recorridos por las estaciones
Por otro lado, se encuentra el carácter sociohistórico del comercio popular en el Metro, el cual se ha instalado en sus estaciones casi a la par de su inauguración en 1969. En efecto, al observar que las mercaditas feministas eran toleradas por las autoridades, un buen número de las mujeres que venden sus productos a bordo de los vagones o en los pasillos del Metro comenzaron a apropiarse de los discursos feministas. En algunos casos se unieron a las colectivas feministas que las admitían, o se organizaron en colectivos de comerciantes para instalarse en los pasillos de las estaciones. Si bien esto no era nuevo para las mujeres comerciantes, ahora, además del tendido de mercancías, se colocaron cartelones de protesta y, desde una lógica separatista, sólo podían vender las mujeres —aunque en algunos casos, eran los hombres quienes brindaban las mercancías o subcontrataban a las mujeres para que vendieran sus productos—.

Estación Salto del agua. 2 de junio de 2021. Fotografía: tomada por una compañera de la colectiva
Como lo pudo corroborar la coautora con su investigación etnográfica, las manifestantes acusaron a las comerciantes de que estaban “colgándose” de las consignas feministas; mientras que las comerciantes reclamaban que ellas también eran objeto de criminalización por la venta de productos en las instalaciones del Metro, lo cual llevaban realizando por años y, por lo tanto, también tenían derecho a tenderse en los pasillos de las estaciones. A pesar de estas tensiones, también había una colaboración entre ambos grupos, pues en ocasiones las colectivas feministas incorporaron a las comerciantes para engrosar sus filas y para que participaran en las marchas y en las resistencias (acuerpamiento) contra los operativos de retiro de colectivas o en confrontaciones con otros grupos de comerciantes y feministas. Al tiempo, las comerciantes comenzaron a involucrarse en el feminismo y en ocasiones reconocieron las violencias que habían vivido bajo el liderazgo de los hombres que han organizado los grupos de comerciantes en el Metro.
Las observaciones etnográficas de la coautora permitieron identificar que, al ser un fenómeno integrado por dos grupos de mujeres con condiciones desiguales, la atención al comercio popular feminista en el Metro tendría que ser diferenciada y dirigida a sus respectivas situaciones laborales. Esto es contrario a la gestión del conflicto del comercio popular que se ha expresado en las mesas de trabajo instauradas con las colectivas feministas y con los grupos de comerciantes, ya que dichas mesas se presentan como una acción gubernamental que busca el bien común.2
No obstante, como ha sucedido con otros procesos de reordenamiento, al extender las mesas de diálogo sin llegar a consolidar alternativas factibles que resuelvan el conflicto para todas las partes, las personas se desencantan del proceso de resolución y abandonan la negociación. Estas medidas gubernamentales, que simplemente aplazan las soluciones, son formas de administrar los conflictos:3 frecuentemente logran contenerlos y así heredarlos a las siguientes administraciones, como sucedió con las reparaciones y el mantenimiento de la Línea 12.4 Por eso, las personas comerciantes llaman a estas acciones “mejoralitos”. La analogía médica alude a que estas acciones buscan calmar los síntomas, pero nunca atienden la raíz del problema.

Palacio de Bellas Artes, participación de mujeres comerciantes en la protesta en contra de la violencia policial hacia grupos de mujeres manifestantes. 29 de mayo de 2021. Fotografía: Flor Daniela Estrada
De esta forma se fortalece la constitución de conflictos crónicos como lo es el comercio popular en el Metro. Prueba de ello es que las mujeres comerciantes, que anteriormente se instalaban en los tendidos, ahora regresaron a vender en los vagones del Metro, pese a la constante criminalización de su actividad. No se trata, entonces, de que el comercio haya desaparecido del Metro, sino que, como sucede en otros espacios de la ciudad con presencia popular, se desplaza o se desvanece.5 Así, las acciones administrativas y policiacas en contra del comercio popular son un ejemplo de la performatividad del poder gubernamental que, en el caso del Metro, busca representar que garantiza la seguridad y la movilidad del público usuario, aunque tras bambalinas deje la resolución de problemas que directamente atentan contra la propia vida de quienes usamos el Metro a diario.

Cartel de protesta económica, estación Salto del agua, correspondencia con la línea 1 y 8. 2 de junio de 2021. Fotografía: Flor Daniela Estrada
Flor Daniela Estrada
Licenciada en Trabajo Social ENTS-UNAM. Maestrante en Antropología Social CIESAS.
Erick Serna Luna
Doctor en Estudios Urbanos y Ambientales por El Colegio de México
1 Este artículo es producto, principalmente, de las observaciones etnográficas que ha realizado Flor Daniela Estrada desde abril del 2021, cuando comenzó a participar en las actividades comerciales y políticas de una colectiva feminista del Metro.
2 Coronil, F. El Estado mágico Naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela, Editorial Alfa, Venezuela, 2013, pp. 13-30
3 Hajer, M. The politics of environmental discourse. Ecological modernization and the policy process, Clarendon Press, Oxford, Reino Unido, 1997.
4 Ugalde, V. “La Línea 12 en la mira de la sociología de las élites delincuentes”, Gestión y Política Pública, septiembre de 2018, pp. 282.
5 Moctezuma, V. El desvanecimiento de lo popular: gentrificación en el Centro Histórico de la Ciudad de México, El Colegio de México, México, 2021.