El Apocalipsis subterráneo. Un análisis sobre el incendio del Puesto Central de Control del Metro

Cada año termina con la esperanza de que el próximo sea mejor, especialmente cuando el año que termina es el funesto 2020. No obstante, a pocos días de iniciado 2021, pareciera que la lúgubre estela del año anterior se extiende sobre la Ciudad de México. Debido a que los contagios por covid-19 se han mantenido al alza, se extendió el semáforo rojo, por lo pronto, hasta el 17 de enero; se agudizan las repercusiones económicas por el cierre de comercios; existe una temeraria resistencia y desobediencia civil a las restricciones que supone el semáforo rojo, pese a que se la ciudad se acerca al pico máximo de la pandemia.

Por si esto fuera poco, a las 7:20 am del 9 de enero de 2021, se registró un incendio en las instalaciones del Puesto Central de Control (PCC) 1 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro. El saldo del siniestro fue de 29 personas intoxicadas, el deceso de una mujer y más de un millón de personas usuarias afectadas debido al cierre de las primeras seis líneas del Metro, que albergan 99 de las 195 estaciones que comprenden la red. El paro se debe a que se fundió el mando central que llena de energía las vías y opera la salida y llegada de los trenes que circulan por las estaciones de estas seis líneas.

Aunque se desconoce la causa exacta del incendio, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) abrió una carpeta de investigación. Por su parte, el diario Milenio, según el testimonio de los trabajadores del PCC 1, publicó que el siniestro se debió a “…la falta de una ‘chaveta’ —como un pasador de cabello— y no cambiar el aceite a uno de los cinco transformadores que suministran la energía” (Cedillo, 2021). En esa tónica, el mismo diario (Navarro, 2021) destacó la dudosa compra del equipo de comunicación TETRA durante la administración de Joel Ortega al frente del STC Metro, con un valor de 40 millones 108 000 pesos. Según la denuncia interpuesta el 31 de octubre de 2017 por el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), Fernando Espino, el equipo adquirido no cumplía con las funciones técnicas, por lo cual, ponía en riesgo la vida de las personas trabajadoras y el público usuario del Metro.

Ilustración: Sergio Bordón

Memorias sobre tragedias, olvidos y omisiones

Sin lugar a duda, habrá un grado de responsabilidad sobre el incendio en las autoridades de la administración en turno, especialmente cuando su directora, Florencia Serranía, es la única persona que ha estado dos veces al frente del STC Metro. No obstante, también es necesario mantener una perspectiva histórica, pues la falta de mantenimiento del Metro no es un problema que haya surgido en la presente administración, sino que este problema se debe al histórico déficit presupuestario que ha sufrido el Metro desde sus primeros años (Davis, 1991).

En años recientes, la entonces Comisión Nacional de los Derechos Humanos del Distrito Federal (CNDHDF), publicó el “Diagnóstico sobre el servicio y las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo 2013-2018”, en el cual se muestra el progreso de este déficit de 2008 a 2015.

Tabla 1 Déficit Presupuestario del STC Metro 2008-2015

Millones de pesos

Año

Ingresos propios

Egresos

Déficit

% Déficit

2008

4 143.32

9 217. 07

5 073.76

55.05

2009

3 447.44

8 782. 84

5 335.40

60.75

2010

4 996.77

10 189.93

5 193.16

50.96

2011

5 288.33

10 564.71

5 276.38

49.94

2012

5 452.85

11 822.22

6 369.37

53.88

2013

6 848.70

15 100.58

8 251.88

54.65

2014

8 574.14

14 774.29

6 200.15

41.96

2015

9 088.51

14 668.51

5 580.00

38.04

Fuente: Diagnóstico sobre el servicio y las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo 2013-2018 (CNDHDF, 2017: 55).

A este problema se suman aquellos que destacó el Plan Maestro del Metro 2018-2030 (STC, 2018) entre los que resalta el deterioro de sus instalaciones, con más de cincuenta años en funcionamiento. Tanto las escaleras, las escaleras eléctricas y el material rodante, no gozan del mantenimiento requerido para su adecuado funcionamiento. También destaca la concentración de pasajeros: la infraestructura del Metro está diseñada para transportar a un máximo de tres millones de personas al día, mientras que en la realidad transporta a más de 5.5 millones de personas al día. Esto sólo por mencionar los problemas de orden técnico.

Con estos antecedentes de déficit presupuestario y falta de mantenimiento, el incendio acaecido la mañana del 9 de enero, podría haber sucedido en cualquier otro momento. Incluso este siniestro se suma a la lista negra de accidentes que han sucedido en las instalaciones del STC Metro y que han tenido consecuencias fatales.

Tabla 2 Accidentes acontecidos en el STC Metro 1975-2021

Accidentes acontecidos en el STC Metro 1975-2021

Fecha

Suceso

Estación

Línea

20 de octubre de 1975

Choque de trenes

Viaducto

2

5 de mayo de 2015

Choque de trenes

Oceanía

5

7 de noviembre de 2018

Colapsan escaleras

Nativitas

2

9 de febrero de 2019

Colapsan escaleras eléctricas

Tacubaya

9

5 de marzo de 2019

Colapsan escaleras eléctricas

Mixcoac

7

11 de marzo de 2020

Choque de trenes

Tacubaya

1

9 de enero de 2021

Incendio del Puesto Central de Control (PCC) 1

 

Elaboración propia con base en distintas fuentes periodísticas

Existe una brecha de casi 40 años entre el choque de trenes en la estación Viaducto y el choque de trenes que se registró en la estación de Oceanía. No obstante, del 2015 a la fecha, se han incrementado los accidentes de gran magnitud en el Metro. A los que se suman otros problemas técnicos, como: incendios las llantas de los trenes, desperfectos en las vías, inundaciones en las estaciones y demás calamidades que obstaculizan el servicio de transporte.  Incluso, como si hubiera sido abierta la caja de Pandora, el 12 de enero se descarriló un tren en la estación Los Reyes de la línea A; y se registró un conato incendio en las llantas de un tren que cruzaba la línea 7. Estos incidentes, no son menores, pues también ponen en riesgo la vida del público usuario y contravienen lo dispuesto en la Ordenanza publicada en 1993 (DOF, 1993), que denominó al Metro como un espacio de máxima seguridad.

Entonces, si bien es cierto que los problemas técnicos que han ocasionado los siniestros en el Metro responden a una serie de históricas omisiones, también es cierto que en las últimas administraciones del gobierno no se ha hecho lo necesario para cambiar el curso de este histórico problema. Al parecer, como sucede con otros problemas, desde hace muchos años, el gobierno se ha encargado de administrar el conflicto (Hajer, 2005) del déficit presupuestario y los problemas de mantenimiento del Metro. No obstante, el incendio del 9 de enero podría ser el aviso final de que urge una política seria e integral de auténtico rescate del Metro.

9 de enero: la ciudad sin Metro

Desde la perspectiva de Peter Berger y Thomas Luckmann (1968), el día a día de las personas se estructura con base en las certidumbres de una vida sin problemas o, al menos, con los problemas que podemos resolver con base en el cúmulo de nuestras experiencias previas. Por ejemplo, al despertar un sábado cualquiera, tenemos la certeza de que la estación del Metro estará abierta a partir de las seis de la mañana y contamos con que quizá haya retrasos en la línea o que “la marcha de los trenes sea lenta”. Con lo que no contamos es despertar con la noticia de que no hay servicio en la mitad de las líneas del Metro. Este inusitado acontecimiento desborda el caos con el que estaríamos habituados a lidiar y nos muestra la capacidad de resiliencia que tienen las personas para sobreponerse a éste e intentar restablecer el orden.

De forma emergente, el Gobierno de la Ciudad de México instauró un programa de movilidad para atender la demanda de millones de personas que, pese al semáforo rojo, requerían transportarse. Afuera de las estaciones cerradas se vieron interminables filas de personas, sin sana distancia, esperando abordar uno de los 114 autobuses de la Red de Transporte Público (RTP). Las siete líneas de Metrobús lucieron desbordadas, pese a que se aumentaron las corridas de autobuses. Incluso la Secretaria de Seguridad Ciudadana, puso a disposición 63 camionetas para brindar transporte gratuito a las personas.

Las personas vagoneras del Metro que vendían en las líneas suspendidas, les pidieron a los representantes de aquellas en servicio que se solidarizaran para dejar vender a las y los comerciantes en los tramos de las líneas que organizan. A este llamado, el representante más importante de la Línea 9, respondió en un grupo de Facebook:

El líder de la  L9 se solidarisa con los compañeros de las  líneas afectadas por lo de quemazón abriéndoles la puertas de la línea 9 siempre y cuando lleguen con respeto humildad respetando las bases y reglas de la línea como no drogarse ,no tomar , no sentarse en las bases, no Acer bola y ser discretos para poder chambiar trankilos gracias [sic] (Grupo Privado Vagoneros, Facebook, publicado el 9 de enero de 2021, 23: 26 pm).

Ese fue el primer día de una ciudad sin la mitad de la red del Metro. Un ejemplo de la manera en la que se establece la gobernanza de la ciudad en situaciones en las que se resquebrajan los límites de la vida cotidiana. Desde la perspectiva de la sociología del conocimiento, estas abruptas rupturas del curso cotidiano de nuestras vidas son oportunidades para enriquecer nuestras experiencias y evitar que sucesos como estos se repitan. Pero la historia del Metro nos indica que este impactante suceso podría ser un episodio más de su histórica crónica de olvidos y omisiones. De momento, la ciudad podría pasar varias semanas, incluso meses, en esta nueva normalidad, con un Metro cercenado y una movilidad más caótica de lo normal.   

El Metro, después del siniestro

Es común que asociemos las tragedias con el símbolo funesto del final de los tiempos. No obstante, en el caso del incidente que ha paralizado al Metro, no hay sellos quebrados, ni se ha escuchado el estruendo de ninguna trompeta. Lo que ha sucedido es que ha llegado el tiempo de afrontar lo que se ha postergado por más de 50 años: el Metro necesita con urgencia que se atiendan sus carencias financieras y de mantenimiento. Las profecías no deberían interpretarse como un destino ineludible, sino como la advertencia de los sucesos que se podrían evitar.

En este sentido, sin lugar a duda, con parches y medidas emergentes, el servicio del Metro se restablecerá, porque la ciudad necesita de su columna vertebral para restaurar su movilidad. Lo que no se puede permitir es que se siga sin instaurar una política de movilidad que ponga en el centro al Metro de la Ciudad de México. Ya no basta con crear líneas nuevas, ni con comprar trenes, ni con restaurar el material rodante, mucho menos con remozar la fachada de las estaciones o aumentar el número de efectivos de seguridad. Hay que decirlo claro y fuerte, el verdadero problema del Metro es la falta de mantenimiento.

Aunque sea un problema histórico, es responsabilidad de la administración en turno encabezar esta política de movilidad, pues, hagamos una vez más memoria, desde 1997 a la fecha, la Ciudad de México ha sido gobernada por administraciones de la llamada izquierda progresista. Entonces, estas administraciones han sido responsables del Metro por poco más de 23 años, en los que le han dado continuidad al olvido, el déficit presupuestario y la falta de mantenimiento que ha vivido el Metro por más de medio siglo. Esperemos que la respuesta del gobierno no sea similar a los 11 compromisos por el Metro (STC, 2014) que nunca se cumplieron. No obstante, las cifras de reducción de presupuesto y subejercicio de recursos destinados al STC Metro en los años 2019 y 2020 (Navarro y López), dejan poco espacio para la esperanza de cambiar la apocalíptica historia del Metro de la Ciudad de México.

 

Erick Serna Luna
Doctor en Estudios Urbanos y Ambientales. El Colegio de México.

 

Referencias

Berger, Peter y Luckmann, Thomas (1968), La presentación de la persona en la vida cotidiana, Buenos Aires, Amorrortu. 

Cedillo, Óscar (2021) “El Metro… perdió su cerebro”, Milenio, 11 de enero de 2021 (consultado el 11 de enero de 2021).

Comisión Nacional de Los Derechos Humanos-DF (2017) Diagnóstico sobre el servicio y las instalaciones del Sistema De Transporte Colectivo 2013-2018”, México, STC Metro-CDMX (consultado, 17 de octubre del 2019).

Diario Oficial de la Federación (1993) “Ordenanza por la que se declara a las instalaciones del STC Metro como zona de zonas de alta seguridad”, México, Gobierno Federal de los Estados Unidos Mexicanos.

Davis, Diane (1991), “Urban transport, dependent development and change: lessons from a case study of Mexico City’s subway”, Canadian Journal of Development Studies Vol. XII, N° 2, 1991, pp. 329-355.

Hajer, Maarten (2005), The politics of environmental discourse. Ecological modernization and the policy process, Reino Unido, Clarendon Press, Oxford.

Navarro, Israel y López, Lorena (2021) “Recortes reiterados al Metro no reducirían su operación, aseguraban autoridadesMilenio, 11 de enero de 2021 (consultado el 12 de enero de 2021).

Navarro, Israel (2021) “Equipo de radiocomunicación adquirido por el Metro en 2013 se fundió en incendio”, Milenio, 11 de enero de 2021 (consultado el 11 de enero de 2021).

Sistema de Transporte Colectivo Metro (2014) Once compromisos asumidos por el Sistema de Transporte Colectivo”, México, Fideicomiso Maestro del Metro.

Sistema de Transporte Colectivo Metro (2018) Plan Maestro del Metro 2018-2030, México, Gobierno de la Ciudad de México (consultado el 13 de enero de 2021). 

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Movilidad

11 comentarios en “El Apocalipsis subterráneo. Un análisis sobre el incendio del Puesto Central de Control del Metro

  1. Es responsabilidad de la izquierda, son los mismos que ya llevan suficientes años gobernando la CDMEX; son los mismos que han proclamado la gratuidad de los servicios del Metro a las Universidades públicas. Ahora pagamos las consecuencias de su ceguera ideológica. Crisis sobre crisis, y los más golpeados son los más pobres. Claro: primero los pobres.

    1. Gracias por la lectura, Saúl. En efecto, lejos de toda crítica partidista, existe una gran responsabilidad sobre las omisiones en las que han incurrido las administraciones que han gobernando la Ciudad de México, desde que se creó la figura de Jefe/Jefa de Gobierno. Si hacemos cuentas, casi la mitad de la vida que tiene el Metro, ha estado administrado por gobiernos de la llamada izquierda y es en las administraciones recientes en las que se han hecho más frecuentes los problemas técnicos que ponen en riesgo el servicio del Metro, la movilidad en la ciudad y la vida del público usuario. Entonces, cabe en nosotros y nosotras, como público usuario del Metro, exigir que se cambie el curso fatídico de esta historia.
      Mis mejores deseos para ti y tus seres queridos.
      Saludos

  2. Soy un crítico de la pésima administración del Metro en la medida que he visto su deterioro irreversible, he vaticinado que de seguir con el mismo curso más temprano que tarde ocurrirá una tragedia, lo que estuvo a punto de ocurrir el año pasado. No existen los milagros y menos en las condiciones actuales de una crisis sin precedentes. La crítica debe hacerse sin quitar el dedo del renglón con la intención de crear conciencia en el usuario de que “lo barato cuesta caro”, que “lo gratis alguien lo paga”, y los que siempre pierden son los que menos tienen. Gracias por su respuesta.

  3. Interesantes comentarios y articulo, sin duda alguna independientemente del tipo de gobierno, estos puestos deben ser cubiertos por expertos profesionistas de la ingeniería y la administración y no por políticos.
    La principal causa es sin duda la falta de mantenimiento y este se debe a la falta de recursos financieros, seria interesante realizar una buena proyección del costos de operación y mantenimiento, con una reducción en los gastos administrativos, permitiendo una economía más sana y buscar el financiamiento necesario para que se cumpla apropiadamente y sin medidas populistas buscar que el precio del pasaje sea real.

    1. Estimado, Rodolfo. Gracias por tu lectura y por tus comentarios. Concuerdo contigo en el tema del presupuesto y la situación financiera del STC Metro. En el artículo no mencioné que el Metro de la CDMX es el segundo más económico del mundo, sólo detrás del Metro de Monterrey, y que es muy alto el subsidio que le da el gobierno para cubrir el costo real del boleto. No obstante, los incrementos en el precio del boleto del Metro, el más reciente a finales del 2013, no se han visto reflejados en el mejoramiento del servicio ni en el mantenimiento de su material rodante. Entonces, quizá el tema sea un cuestión concerniente a la administración de los recursos que obtiene el Metro, por el subsidio, lo que paga el público usuario y la explotación de sus espacios comerciales (que es otro tema que en ela articulo no abordé, pero es importante). Por supuesto que podría haber un ajuste en la tarifa, pero, si no hay claridad y transparencia en cuanto a los recursos, dudo mucho que la ciudadanía esté de acuerdo y sobre todo, que solucione el problema de la falta de mantenimiento. Quizá, como dices al inicio, tendría que ver con despolitizar al Metro. Lamentablemente, pese a que todos sus directores y directoras son Ingenierxs, nos podemos dar cuenta que la técnica no escapa de la política.
      En fin, hay que seguir la discusión y prestar atención a las medidas que se tomen resuelvan el problema de raíz
      Te mando un saludo y mis mejores deseos para ti y tus seres queridos.

  4. Soy de provincia y ver el funcionamiento del tren metro siempre me ha causado asombro por la cantidad impresionante de personas que mueve, trabajé en CD. SAHAGUN Hgo, donde hacían los trenes y sabía del sofisticado sistema en esa epoca que tienen para trabajar, creemos como bien dice el articulo que todo cuando lo necesitamos va a estar ahí, funcionando sin problemas, sin embargo no es así independiente de que partido o gente lo administre es evidente que lo han hecho, no mal, pésimo, solo están ahí para cobrar y hacer negocios personales, no dudo que como todo mi país haya gente honesta y responsable, pero efectivamente nada es gratis y las clases más necesitadas son quien siempre pagan las consecuencias. Siempre que voy a CDMX lo hago en auto y para a que mis hijos conozcan el STCM, he dejado mi auto en estacionamiento y los subo para que lo conozcan, que es, como es.
    Excelente artículo felicidades

    1. Estimado, Rodolfo. Gracias por tu lectura y por tus comentarios. Concuerdo contigo en el tema del presupuesto y la situación financiera del STC Metro. En el artículo no mencioné que el Metro de la CDMX es el segundo más económico del mundo, sólo detrás del Metro de Monterrey, y que es muy alto el subsidio que le da el gobierno para cubrir el costo real del boleto. No obstante, los incrementos en el precio del boleto del Metro, el más reciente a finales del 2013, no se han visto reflejados en el mejoramiento del servicio ni en el mantenimiento de su material rodante. Entonces, quizá el tema sea un cuestión concerniente a la administración de los recursos que obtiene el Metro, por el subsidio, lo que paga el público usuario y la explotación de sus espacios comerciales (que es otro tema que en ela articulo no abordé, pero es importante). Por supuesto que podría haber un ajuste en la tarifa, pero, si no hay claridad y transparencia en cuanto a los recursos, dudo mucho que la ciudadanía esté de acuerdo y sobre todo, que solucione el problema de la falta de mantenimiento. Quizá, como dices al inicio, tendría que ver con despolitizar al Metro. Lamentablemente, pese a que todos sus directores y directoras son Ingenierxs, nos podemos dar cuenta que la técnica no escapa de la política.
      En fin, hay que seguir la discusión y prestar atención a las medidas que se tomen resuelvan el problema de raíz
      Te mando un saludo y mis mejores deseos para ti y tus seres queridos.

    2. Arturo, gracias por tu lectura y comentario.
      Es cierto que el Metro tiene problemas muy profundos. No obstante, sin olvidarnos de eso, también tiene cosas muy interesantes, por ejemplo, esa cultura popular que se desarrolla al interior de sus estaciones y vagones; las galerías de arte popular y contemporáneo que existen en muchas estaciones; en fin, es una ciudad debajo de la ciudad. Me da mucho gusto que ustedes vengan a visitarnos desde su ciudad y aprecien esas luces bajo la ciudad.
      Un saludo y mis mejores deseos para ti y tus seres queridos.

  5. Interesante artículo, muy bien referenciado y sin el amarillismo de los medios tradicionales. Enhorabuena.

    1. Estimado, Jorge.
      Muchas gracias por la lectura y por tan amables comentarios. Me da gusto que se haya logrado el objetivo del artículo.

      Lo mejor para ti y para tus seres queridos.

      Saludos

  6. Estimado, Jorge.
    Muchas gracias por la lectura y por tan amables comentarios. Me da gusto que se haya logrado el objetivo del artículo.

    Lo mejor para ti y para tus seres queridos.

    Saludos

Comentarios cerrados