Recurrentemente se ha escuchado o leído que el espacio público es parte central del debate actual, y es determinante conocer la importancia y el peso que tiene en la vida diaria de los habitantes, así como, el papel que representa en la Ciudad de México (CDMX). Hoy en día cuando se habla de espacio público, relacionamos el concepto inmediatamente a la imagen de plazas, parques, jardines, la misma calle se encuentra en esa conciencia. Sin embargo, su relevancia va más allá de lo que se tiene en mente de manera simple, el espacio público es esencial para reforzar el tejido social y urbano, así como para promover la cohesión social.
No obstante, no se pueden dejar de lado los problemas que ahí se presentan, sobre todo en esta centuria donde observamos lugares públicos de miedo, violencia y delincuencia. Donde las plazas, parques y jardines parecieran tener toque de queda y las calles poco iluminadas se pierden en el horizonte entre edificios altos y lujosos en unas, y entre lugares abandonados en otras, consecuencia de procesos económicos, intervenciones privadas, diferencias sociales, diversidad cultural, procesos de globalización, ausencia del estado en la toma de decisiones y por qué no, hasta fenómenos naturales como terremotos, huracanes, inundaciones o tornados.
Debido a la importancia de llevar cabo en sitios públicos diversas actividades y a los problemas generales de los mismos, en la Ciudad de México se han creado programas de intervención para recuperar, regenerar o bien producir espacios públicos que lleven a la sociedad a tener calidad de vida; pero, ¿Qué es el espacio público? ¿Cómo podemos definir aquello que se plantea como indispensable en la ciudad y para la sociedad? De acuerdo a diversos autores, el espacio público es un lugar de libre acceso, de esparcimiento, de expresión y convivencia, de interrelación social, un espacio equitativo donde no se hacen visibles diferencias de raza o género, un lugar de todos y para todos, definido jurídicamente y regulado por el estado.1
A la Ciudad de México la define una historia en su crecimiento urbano que ha sido fragmentado y desordenado, y donde el espacio público ha pasado de ser el rector del proyecto urbano, a ser lo que sobra en el proyecto. Es decir, si miramos las primeras décadas del siglo XX, encontraremos que se estaban haciendo colonias como la Hipódromo-Condesa, o Polanco, donde los espacios públicos regían al proyecto. Sin embargo, en este siglo, vemos colonias como Ampliación Granada, Granada, Anáhuac, donde no hay espacio público o este se reduce a lo que sobra y se vuelven exclusivos.
Por una parte, se tiene el espacio que sobra y, por otra parte, la presencia de espacios residuales, abandonados y dejados al descuido. Razón por lo cual la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, en conjunto con la Autoridad del Espacio Público y las diferentes delegaciones, se ha dado a la tarea de llevar a cabo una serie de proyectos interesantes para que los habitantes cuenten con lugares de esparcimiento, cohesión social, expresión y convivencia, lugares para socializar, caminar y para el disfrute, espacios inclusivos. Los proyectos urbanos tales como parques de bolsillo, bajopuentes, parque móvil, lazos de amistad, semipeatonalización y peatonalización de calles, mejoramiento de espacios con diseño accesible, rehabilitación de espacios patrimoniales, el programa “Ilumina tu ciudad”, ecoParq y rehabilitaciones a partir de monumentos.
De entre los proyectos más vistos en la ciudad se encuentran los parques públicos de bolsillo, que cuentan con una metodología, son lugares de pequeñas dimensiones a comparación de los que comúnmente conocemos y en la mayoría de los casos no cuentan con infraestructura propia como luz y agua o con vegetación abundante, por lo que no son lugares que en su estar resguarden del sol y se encuentran en medio de vialidades. No obstante, son espacios usados por la gente. Otro de los proyectos que ubicamos perfectamente es el programa de bajopuentes, creado para recuperar espacios públicos abandonados y convertirlos en lugares seguros e iluminados para la convivencia social. Ños criterios de distribución para el diseño son el 50% de superficie para convivencia social (espacio público), el 30% para áreas comerciales (espacio concesionado) y el 20% para estacionamientos controlados (espacio concesionado). De acuerdo con estos datos, entonces se podría decir que el espacio público rehabilitado únicamente es la mitad, la otra mitad es privatizada, no obstante en la práctica se puede observar hasta un 70, 80 y hasta 90% privado.2
Con la variedad de proyectos de intervención y creación de espacio público en la Ciudad de México y si observáramos el número de habitantes por delegación, probablemente creeríamos que los programas planeados para resolver las necesidades de la población y que se plantean como espacios públicos inclusivos se encontrarían distribuidos de forma equitativa. Por ejemplo, de acuerdo al último censo de población y vivienda, las delegaciones con mayor número de habitantes son Iztapalapa con 1,815,786 y Gustavo A. Madero con 1,185,772, las intervenciones en ellas deberían imperar pero no es así. En el primer caso únicamente cuenta con dos tipos de programas y en el segundo caso con tres, teniendo una segregación evidente, por otra parte de entre las delegaciones con menor número de habitantes son las que reciben mayor atención como Miguel Hidalgo con 372,889 habitantes o Cuauhtémoc con 531,831 (ver mapa 1).3
Mapa 1. Tipos de Intervención en el espacio público en la Ciudad de México4
Algunos de estos proyectos han tenido un gran auge, por promover el bienestar ciudadano ofreciendo espacios públicos, seguros, activos y accesibles, así como,alternativas de movilidad y opciones de sano esparcimiento, convivencia familiar en la ciudad. Sin embargo, estos lugares de titularidad pública presentan características mermadas por su distribución y ubicación distando de dotar al usuario de los elementos básicos inclusivos como accesibilidad o confort. A pesar de ello las ideas son buenas, por lo que las intervenciones deberían estar reguladas de manera equitativa anteponiendo las necesidades de los ciudadanos para evitar el debilitamiento social y no las necesidades políticas y económicas.
Finalmente, se pueden observar dos vertientes muy interesantes para analizar. Por un lado la idea de recuperar lo que se creía perdido y la creación de lo indispensable, lo cual pone al espacio público como eje principal de las políticas urbanas. Por otra parte, el tener en cuenta el costo de esta activación ha llevado a que la recuperación transgreda lo público: privatizar una parte para rehabilitar otra. Entonces esto es una perdida inminente del espacio público. ¿Se recupera o se pierde ese espacio al que algunos insistirían en seguir considerándolo público? A su vez, esto es la confirmación de que no toda la ciudad está siendo tomada en cuenta para las políticas de intervención urbana cuando la ciudad es espacio público, pero, ¿espacio público para quién?
Mildred Moreno Villanueva es candidata a doctora en Ciencia en Arquitectura y Urbanismo en la ESIA Tecamachalco del Instituto Politécnico Nacional.
1 La conceptualización de espacio público se ha configurado desde diferentes visiones, la visión política, social, histórica, urbana, arquitectónica, antropológica, de acuerdo al tipo de estudio, sin embargo, en los últimos año ha resultado muy enriquecedores los estudios multidisciplinarios.
2 Estos datos se lograron a partir de un estudio de bajo puentes alrededor del Circuito Interior en 2015 denominado “Los nuevos usos del espacio público; entre la privatización y la integración”, aceptado para su publicación en el libro Diferentes miradas de la fragmentación y segregación socioterritorial (Urrieta y Moreno 2015).
3 Dicho mapa es resultado del conteo de programas de intervención y creación de espacios públicos de 2000 al 2015 publicado en el artículo “The Quality of Public Space in Mexico City:
Current State and Trends” (Moreno:2015).
4 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de SEDUVI.

