El gasolinazo, las ciudades y la economía

El gasolinazo y el encono social que está causando demuestran la incapacidad y hasta fracaso del modelo económico actual en lograr un desarrollo económico con sustentabilidad y equidad, es decir, por alcanzar el desarrollo sustentable. Es el fracaso de las políticas de planeación urbana nacional, energética, fiscal y de inversión de infraestructura pública para la movilidad. Políticas que de una u otra forma han permitido el crecimiento del parque vehicular de manera acelerada en los últimos tres sexenios y su uso indiscriminado, con efectos negativos y crecientes sobre la sociedad.

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El inicio del problema radica en un consumo de gasolina, que ha crecido enormemente del año 2000 a 2015, al pasar de 31 millones de litros a 46 millones de litros. Esto a causa del mismo aumentó acelerado del parque vehicular (véase Ilustración 1), debido principalmente a autos particulares que crecieron 2.5 veces del 2000 a 2014, hasta llegar a 25.5 millones de unidades. Esto ha sido incentivado en buena medida por la combinación de una expansión urbana anárquica y difusa, sin accesibilidad a bienes y servicios básicos a pie, y la falta de provisión de transporte público de calidad, infraestructura ciclista y peatonal.1 Por el contrario, en la mayor parte de las ciudades del país se cuenta con un transporte público privatizado de mala calidad (fragmentado y sin subsidios), con escasa infraestructura ciclista y pocas zonas caminables. No es sorpresa que, ante la falta de alternativas de movilidad, las personas decidan adquirir un auto en cuanto pueden y llegando a convertirse en una necesidad para la vida diaria.

ILUSTRACIÓN 1: PARQUE VEHICULAR EN MÉXICO, 1980-20142

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La falta de planeación del desarrollo de las ciudades no ha sido espontánea, ésta fue relegada durante muchos gobiernos federales, llegando a su punto más bajo cuando Felipe Calderón no publicó el Programa Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU) por primera vez desde 1976, con el fin de no obstaculizar a las “vivienderas” para alcanzar las metas de construcción de vivienda social, política iniciada con Fox, sin importar que se hicieran al margen de la planificación urbana. Es apenas en este sexenio que se ha tratado de atender el problema, al crear una secretaria encargada del tema (SEDATU), un nuevo PNDU y modificar recientemente Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, que por primera vez reconoce la movilidad urbana sustentable como parte de la planeación urbana. Sin embargo, sin un presupuesto que las respalde, estas acciones son insuficientes. A SEDATU ni siquiera se le ha asignado presupuesto para su Programa de Impulso a la Movilidad Urbana Sustentable y las metrópolis del país tienen una fuerte tendencia a invertir principalmente en infraestructura para el uso del automóvil.

El crecimiento del parque vehicular tampoco ha sido acompañado por ningún tipo de medidas que trate de minimizar las externalidades negativas que causa sobre la sociedad por su uso indiscriminado (24 mil muertos al año por accidentes, 14 mil por enfermedades ligadas a la contaminación, 18% de las emisiones de CO2 del país, 75% de la contaminación local, miles de millones de pesos en pérdidas por congestión, entre otros efectos).3 Las inversiones en transporte público, movilidad sustentable y gestión de la demanda del automóvil por parte del gobierno federal son mínimas. De hecho, durante este año, el gobierno federal decidió recortar las inversiones planeadas para las extensiones de metro de la línea A y 4 en la Zona Metropolitana del Valle de México. No ha impulsado agresivamente la adopción de tecnologías más limpias en los autos, como autos eléctricos o híbridos, para reducir la dependencia de la gasolina. Solo ha creado una norma de eficiencia energética para autos nuevos tibia; y sigue sin avanzar en la norma de eficiencia energética de transporte de carga.

Incluso se ha llegado a políticas fiscales federales que incentivaron más el uso del automóvil, sus externalidades y desigualdades. En el gobierno de Felipe Calderón se retiró la tenencia a los automóviles, algo que muchos gobiernos estatales replicaron rápidamente; impuestos que hubieran servido para financiar el transporte sustentable. Por igual, se dieron miles de millones de pesos en subsidios a la gasolina, el cual no sólo incentivó su el uso indiscriminado de autos, benefició principalmente a los deciles de más altos ingresos. Que hay que recordar que son quienes concentran la posesión de autos y que los viajes en auto sólo corresponden al 31% de los viajes al trabajo y el 25% a la escuela en las metrópolis del país.

En este sentido, aunque el aumento del precio de la gasolina tenga efectos positivos, no es posible celebrarlo del todo desde un punto de vista ambiental y de equidad sin políticas complementarias, como lo trató de justificar el secretario federal de medio ambiente Rafael Pacchiano. En otras palabras, también se requiere de financiamiento y subsidio federal para el transporte sustentable, para que pueda existir un cambio modal efectivo incentivado por el alza del precio de la gasolina y que no se traduzca en incrementos de las tarifas del transporte público (que es el más usado por la población). Además, esto tendría que venir acompañado de otras políticas, como las salariales y productivas que permitan que las capas de menores ingresos mantener su poder adquisitivo ante posibles choques inflacionarios.

Por otra parte, ante el crecimiento previsible de la demanda de gasolina, por el aumento acelerado del parque vehicular y la falta de capacidad de refinación en el país, la construcción de refinerías en México era el paso lógico a seguir. No obstante, se decidió y ha sostenido que lo mejor es importar la gasolina, en un contexto de reducción de la producción nacional de petróleo. Actualmente es el producto que más importamos en México y anula las ganancias de las exportaciones de petróleo. Por ejemplo, para 2015, las importaciones de gasolina representaron el 57% del valor de las exportaciones de crudo de México.4

ILUSTRACIÓN 2: EXPORTACIONES DE PETRÓLEO E IMPORTACIONES DE GASOLINA EN MÉXICO, 1993-20155

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Además, desde un punto de vista de las finanzas públicas es estratégico reducir la demanda interna de gasolina (con menor uso del auto y automotores más eficientes o eléctricos), para que las exportaciones de petróleo sigan brindando una importante entrada de divisas al país y al gobierno. Al mismo tiempo, que se impulse la generación de energía mediante fuentes renovables, para no depender de las exportaciones de combustibles fósiles a futuro (y cumplir los Acuerdos de París sobre al cambio climático que firmó México).

Si todos los errores que se han cometido en los últimos tres sexenios no se corrigen, nos encaminamos a un serio problema de comercio exterior y fiscal, aunado con una crisis medioambiental y de movilidad urbana. Una que las familias de ingresos medios y bajos terminaran pagando más de lo que ya lo hacen. Por lo cual es un error desear una política que lleve a una gasolina barata, como instrumento para la movilidad y auxiliar a la de equidad (manteniendo costos bajos de transportación de mercancías), o pidiendo reducir los impuestos a la gasolina, cuando se requiere que compensen al público financiando la movilidad sustentable.

Hoy resulta indispensable replantearse las políticas públicas y el mismo modelo económico para generar un verdadero desarrollo sustentable. Es a esto que deben de apuntar las demandas sociales generadas por el gasolinazo, a una sociedad, ciudades y un país mejor; no sólo a desear que México produzca gasolina en abundancia y barata, que es el camino seguro a un futuro peor.

Salvador Medina es economista con maestría en urbanismo. Actualmente trabaja en proyectos de movilidad y desarrollo urbano desde la sociedad civil.


1 Existen otros motivos que han impulsado la motorización acelerada en el país y el alto uso del auto en el país. Para una mayor explicación véase CTS-INE (2010) y Medina (2012).
2 Fuente: INEGI. No se incluye 2015 debido a que son datos preliminares y no se tienen datos para la Ciudad de México para dicho año.
3 Medina Ramírez, Salvador. (2012). La importancia de la reducción del uso del automóvil en México. Tendencias de motorización, del uso del automóvil y de sus impactos. ITDP: México.
4 Las exportaciones de petróleo a 2015 fueron de 22.5 mil millones de dólares y las importaciones de gasolina fueron de 12.9 mil millones de dólares. Fuente: Banco de México.
5 Fuente: Elaborado con datos de Banco de México.


11 comentarios en “El gasolinazo, las ciudades y la economía

  1. En definitiva las políticas urbanas relacionadas con el medio ambiente no existen en nuestro País. Tanto los gobiernos federal y estatales como la sociedad civil hemos convertido el automóvil en una prioridad y nos hemos olvidado de otras alternativas, como la implementación de autos eléctricos y el uso de bicicletas. La mezquindad en general es una condición humana que no trae nada bueno, pensar en que las cosas pueden cambiar no es una tarea que corresponda a un solo sector, si no conciencia colectiva que permita hacer lo correcto.

  2. Solo recordar que desde hace más de 20 años se sabía de la necesidad de ampliar el número de refinerías y de la neceidad de incrementar la exploración y explotación de nuevos yacimientos. La omisión de esto es una clara falta de probidad de los gobernantes mexicanos. Que se confabularn con los intereses de las grandes corporaciones del petroleo. Argumentar que es el consumo masivo de hidrocarburos el principal detonante es una explicación simplista que no va a la raíz y al origen del problema: La negación sistemática de fortalecer a PEMEX y evitar agregar valor a la principal exportación del pais.

    1. No me parece que el artículo señale como principal causa al aumento de paque vehicular, más bien habla de el error por parte del goberno de favorecer políticas de han benefciado al incremento del mismo y no hay que dejar de lado el papel la sociedad, que sigue pensando que la gasolina barata es signo de bienestar económico. Por lo demás, creo que todos estamos decauerdo en que el goierno no ha hecho mucho por fortalecer a PEMEX.

  3. Hay productos y precios que deben se subsidiados. No se puede manejar un paìs con criterios empresariales. Eso lo sabe cualquier estudiante de primer año de economìa.

  4. Corregir los errores del gobierno durante 18 años está bien. Corregirlos a costa de la ciudadanía está mal.
    La mejor forma de corregir sus errores sería tal vez:
    1.- Renunciar a los cargos que evidentemente no han podido cumplir.
    2.- Reponer los bienes y riquezas de los que se han apoderado indebidamente.
    3.- Juicio y encarcelamiento a los servidores públicos por los delitos cometidos contra la nación.
    4.- Si el producir gasolina en abundancia y barata fuera el camino a un futuro peor, Estados Unidos estarían en crisis actualmente puesto que han venido produciendo mucha más gasolina y a precios más baratos que México.

  5. Está situación refleja que a lo largo de los últimos sexenios la política pública ha privilegiado el crecimiento y la rentabilidad de la inversión extranjera automotriz porque gran parte de la industria nacional de autopartes depende directamente de aquella…dejando en segundo término la solución de los problemas del medio ambiente…de movilidad urbana….de insuficiente oferta local de gasolina….incluso de control de precios que afecta enormemente el poder adquisitivo de nuestro peso….se observa que las grandes empresas transnacionales siguen dominando la orientación de la política económica del pais

  6. Excelente y claro articulo de Salvador Medina que tuvimos la oportunidad de ser nuestro alumno en la maestria en el posgrado de urbanismo en el campo Análisis, Teoría e Historía en la UNAM, Evidentemente que el problema es muy complejo en ellas la contradicción de apostarle al desarrollo de la industria automotriz, de las creencias de progreso y desarrollo como paradigmas y concepciones de organización y crecimiento de la ciudad dejada a al mercado y criterios planificatorios racionalistas, rigidos e inadecuados y que se contradicen entre si. La falta de participación ciudadana en las decisiones sobre el habitat y el habitar y demás, todo ello dentro del caos social de un sistema en crisis.

  7. Soy urbanista y además tengo maestria en urbanismo y difiero en un punto toral sobre lo que el señor Salvador Medina expone y es que en el país lo que realmente necesitamos es impulsar el desarrollo de la economía y para ello necesitamos tanto combustibles baratos como movilidad eficiente. No comparto la opinión de que sea lo uno o lo otro, se requieren los dos. Impulsar solo uno en detrimento del otro es el tipo de errores que nos han llevado a dónde estamos y el señor Medina lo ha ilustrado muy bien. Decir que es un error apostarle a abaratar los costos de los combustibles refleja una opinión sesgada en esta moda anti automóvil que predomina entre muchos que se dicen expertos en movilidad. Siempre he dicho que el gobierno debe poner primero las condiciones de mejora de transporte público antes de pedirle a la gente que deje su automóvil, o peor, hacerle costoso el tener uno. Hacer lo contrario suena mucho a lo que dijo peña Nieto en su mensaje “los entiendo pero confíen en que es por su bien”, es decir, se aguantan. El automóvil es un modo de transporte necesario. Lo que se necesita es regular su uso, no entorpecerlo. Aumentar el precio de la gasolina no implica de ningún modo una mejora sustancial en el transporte público que haga que la gente deje su vehículo pues si esto ocurriera, el gobierno dejaría de obtener ingresos por concepto de IESP. No se equivoquen, al gobierno no le interesa hacer que la gente deje su vehículo porque es un gran negocio así que invertir en mejor movilidad no está en la mente de quienes idearon esta medida, no es un objeto del gasolinazo. Por lo tanto, si no se están dando alternativas y solo se entorpece el uso del automóvil, por ahora un incremento en los combustibles solo es un acto lesivo contra el desarrollo social. Es irracional pretender que la economía mejore con mayores costos si primero no hay cambios, mejoras en la manera de ejercer el gasto público, si no se cambia el cómo y en qué se gasta y si este gasto no se transparenta. Por ahora, sin importar lo que el gobierno halla balbuceado hasta ahora, no hay justificación para lo que hizo.

  8. Hoy 5 de enero del 2016, quiero mandarle un afectuoso saludo a nuestro presidente por el gasolinazo y el nombramiento de L Videgaray, ya que esto ha provocado violencia y cinismo de la clase política mexicana. Claro a la clase dirigente política no les afecta, pero son cómplices de esta política equivocada. Se dirán mil explicaciones, pero esto pavimenta la carrera de Amlo a la presidencia, que por cierto a estado callado y en silencio hasta hoy. Además crea las condiciones de una candidatura independiente fuerte, que acabe con esta política económica neoliberal y suicida, ya que, esperamos, que el pri, el pan y todos los partidos políticos existentes no ganan la presidencia del 2018.
    Si de recortes se trata, elimine gastos en la Presidencia, como por ejemplo, vnda la casa blanca (esposa dixit) y la cas de Videgaray en Mninalco, y así por el estlo. Al tiempo

  9. El problema es multifuncional y requiere atacarlo por varios frentes:
    1. Establecer políticas demográficas congruentes, persisntentes, convincentes. y efectivas, alejadas de la radicalidad de las religiones.
    2. Establecer políticas que inhiban la migración a la ciudad generando escuelas y fuentes de trabajo en polos de desarrollo de todos los estados del país.
    3. Descentralizar industrias, empresas y oficinas de gobierno federal y organismos descentralizados.
    4. Convenir con los Estadis colindantes a la ciudad impedir la construcción de más viviendas que amplíen la mancha conurbada a la ciudad.
    5. Cancelar e impedir la construcción de megacondominios de vivienda, megacorporativos y plazas comerciales en toda la ciudad, que generan más concentración humana y vehicular con la consecuente inmovillidad y generación de más contaminación.
    6. Obligar al gobernante y autoridades de la ciudad a planear la ciudad e impedir que la ciudad cezca, dado que no tiene para donde hacerlo: ni hacia arriba ni en su amplitud.
    7. Prohibir la concesión de la operacviñón y administración de servicios públicos como 2os pisos, grúas, fotomultas, verificentros y parquímetros, para que la ciudad tenga más recursos.
    8. Generar más y mejores transportes públicos no contaminantes, cancelar todas las concesiones de transporte público con vehículos obsoletos y contaminantes.
    9. Capacitar a los operadores dell servicio de transporte público con una visión de servicio a la sociedad.
    10. Meter a la cárcel a todos los funcionarios corruptos y quitarles los recursos materiales y económicos que obtuvieron ílicitamente.
    11. Promover la creación de empresas que generen empleos con ingresos dignos y generen una sana disribución de la riqueza..
    También quiero mi nieve de limón, total, es día de Reyes Magos.

    1. Impedir que la ciudad crezca me parece imposible. Hay un libro muy bueno a mi parecer, llamado El Triunfo de las Ciudades de Edwar Glaeser, hace un razonamiento interesante del por qué una ciudad en cierta medida es competitiva al atraer más población. Por otro lado, la ciudad es un sistema, se autoregenera y evoluciona; evitar que crezca o en su caso que se reduzca en proporción tendría que pasar algo así como lo Detroit, y tiene que ver con factores económicos más que urbanos.

      Respecto a la creación de empresa que generen empleos dignos, más que crearlos sería cuestión de borrar la corrupción. El gobierno contrata empresas a quienes le quitan buena parte del monto, las empresas por quedarse con utilidad pagan una miseria al empleado, es decir, se van sobre los costos laborales.

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