Desafortunadamente, en términos de prioridades nacionales, el ambiente siempre es de las últimas, sobre todo cuando de infraestructura se trata. Esto alimenta la acostumbrada e irreflexiva visión de que la naturaleza representa el obstáculo a vencer para la generación de desarrollo. El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México navega con la bandera de ser el aeropuerto más sustentable del mundo. Sin embargo, cada día que pasa, la destrucción ambiental que está dejando a su paso es más que evidente. Si damos por hecho que los capitalinos vivimos en una constante crisis ambiental por el agua, con un nivel muy alto de contaminación del aire, con un aumento de la temperatura alarmante y con un problema severo de generación de basura ¿qué significaría en términos ambientales la construcción de un nuevo aeropuerto en Texcoco?

Ilustración: Diego Molina
Agua
La Ciudad de México está catalogada internacionalmente como una de las ciudades con mayor riesgo de quedarse sin agua potable. Desde hace ya 50 años se ha reconocido que la recuperación de áreas hidrológicas prioritarias como el Lago de Texcoco es fundamental para lograr el restablecimiento del equilibrio hídrico de la cuenca. Así, la construcción de un aeropuerto sobre el ex-lago de Texcoco es incompatible con una visión que busque atender los problemas de fondo en términos de manejo y aprovechamiento del agua en la cuenca.
Aves
De acuerdo con estándares internacionales de seguridad aeronáutica (Federal Aviation Administration), para proteger el acercamiento, la salida y el espacio aéreo circundante a un aeropuerto se debe dejar una distancia mínima de ocho kilómetros entre el área de operaciones aéreas (incluyendo cualquier tipo de infraestructura aeroportuaria) y cualquier atrayente de “fauna riesgosa”. El Lago Nabor Carrillo es uno de los principales receptores de aves migratorias del centro de país. De acuerdo con los datos del monitoreo del Grupo Aeroportuario, tan sólo para el mes de febrero de 2018 se registraron más de 330,000 aves en la región, de las cuales 310,000 (94%) pertenecen a la familia de los patos, los cuales son considerados altamente riesgosos para la aviación. Es importante mencionar que estos números corresponden solamente a los datos registrados en campo durante los monitoreos y no a una estimación del total de aves que habitan la zona, la cual debe ser, sin lugar a dudas, muy superior. Además, las pistas del aeropuerto están orientadas norte-sur, coincidiendo exactamente con la orientación de las rutas migratorias de aves e interponiéndose entre el Lago Nabor Carrillo y el Lago de Zumpango (principales atrayentes de aves de la región), aumentando aún más el riesgo por colisión. Por lo anterior, no es posible decir que el proyecto sea viable con la presencia del Lago Nabor Carrillo a una distancia de entre 2 y 4 kilómetros de las pistas. En este sentido, la información brindada por parte del Grupo Aeroportuario y la CONAGUA con respecto al destino del Lago Nabor Carrillo ha sido extremadamente confusa y contradictoria, sin embargo, el lago está siendo desecado actualmente. Este es un tema central que no ha sido analizado por el Grupo Aeroportuario y que debió haberse estudiado con toda profundidad, utilizando información actualizada para la elaboración de estudios de riesgo específicos que consideren las densidades de aves, la interconexión entre los cuerpos de agua de la región, el impacto que tendría la obra sobre las poblaciones de aves nativas y migratorias, y la valoración de los servicios ecosistémicos que se verían afectados.
Lago Nabor Carrillo
De acuerdo con la información presentada por CONAGUA, la intención es que el Lago Nabor Carrillo, que actualmente es un cuerpo de agua permanente y con buena calidad del agua, se convierta en una laguna de regulación. Esta transformación implica no sólo la desecación del lago sino la incorporación de aguas residuales. La intención de esta transformación es aumentar la capacidad de regulación para apenas alcanzar los requerimientos mínimos de seguridad. La única forma de compensar la pérdida del Lago Nabor Carrillo sería la creación de un nuevo cuerpo de agua de dimensiones similares (1,000 hectáreas), que se encuentre ubicado en la zona baja y oriente de la cuenca en donde sus servicios ecosistémicos sean muy valiosos (suministro de agua, regulación de temperatura, captador de dióxido de carbono, belleza paisajística, hábitat de especies endémicas y migratorias, reservorio de agua, entre otros) y que además se encuentre a más de ocho kilómetros de distancia del aeropuerto. Esta combinación de características es imposible de encontrar en el Valle de México. Por lo tanto, la pérdida del Lago Nabor Carrillo generaría un severo daño ambiental irreversible e incompensable.
Agua potable
Las estimaciones indican que el aeropuerto generaría un crecimiento urbano acelerado en toda la zona oriente, una zona que actualmente sufre por desabasto de agua y sobreexplotación de acuíferos. No existe certeza de la fuente de la que se obtendrá agua potable para el aeropuerto, la aerotrópolis y el crecimiento urbano asociado. Esto es particularmente grave considerando que la construcción de la obra fue autorizada sin la existencia de un ordenamiento ecológico previo de la región.
Gases de efecto invernadero
Los aeropuertos son una de las mayores fuentes de contaminación del aire en cualquier ciudad del mundo, es por eso que se recomienda que estén alejados de los centros urbanos. Actualmente, no existe una estimación sobre la cantidad de gases de efecto invernadero y otros contaminantes que generará el aeropuerto una vez que se encuentre en operación. Por ejemplo, la contaminación por CO2 puede ser mitigada por medio de la reforestación, sin embargo, para lograrlo es necesario conocer los niveles de emisiones para poder calcular cuánto se necesita reforestar para capturar el CO2 generado por el proyecto. Esta reforestación debería hacerse en las inmediaciones del proyecto para que funcione como amortiguador y para que capture el carbono en donde se está generando. En este sentido, para mitigar el impacto, de nada sirve reforestar en el parque Izta-Popo cuando la contaminación se concentra en la parte baja de la cuenca. Ahora, la pregunta sería ¿en dónde hay espacio suficiente para realizar una reforestación de grandes dimensiones en la parte baja de la cuenca? Considero que no lo hay, es por eso que este también sería un impacto ambiental irreversible e incompensable, pues la contaminación simplemente aumentará y esto agravará los problemas de salud pública asociados.
Especies invasoras
El programa de reforestación del proyecto contempla la siembra y reubicación principalmente de dos especies, una del género Tamarix y otra del género Casuarina. Los efectos potenciales de la siembra de estas especies exóticas están muy bien documentados, tanto por las instituciones gubernamentales mexicanas como por la literatura especializada internacional. De acuerdo con la CONANP: “En el caso del pino salado (Tamarix spp.), sus raíces se extienden hasta llegar a niveles freáticos profundos, mientras que sus hojas almacenan la sal excedente hasta que se caen; al acumularse en el suelo, aumentan su salinidad, con lo que impiden la germinación y crecimiento de las especies nativas. Además, las hojas muertas acumuladas en el suelo son muy inflamables, y por lo tanto aumentan la frecuencia de los incendios; la invasión de tamariscos provoca cambios profundos en la dinámica del agua y en la comunidad biótica. Los bosques maduros constituidos de tamarisco, transpiran grandes cantidades de agua, y esto puede hacer descender el nivel freático más allá del alcance de las especies nativas”. De igual manera, de acuerdo con la CONANP, la especie Casuarina equisetifolia es una especie exótica originaria de Oceanía y el Sureste de Asia, y es una de las peores plagas en los humedales debido a su alta tasa de reproducción y crecimiento. Compite por espacio desplazando a las especies nativas y con ello elimina los beneficios de refugio, alimentación y microambiente que la vegetación nativa aporta a la fauna local. De acuerdo con información del grupo aeroportuario, debido a las condiciones extremas del suelo, estas especies no se han vuelto invasoras en la zona de Texcoco. Sin embargo, considero que debido a sus características biológicas, su dispersión a otros espacios naturales es inevitable. Por lo anterior, la siembra de especies exóticas invasoras no solo es ilegal sino que debe de ser evitada sin excepción alguna dentro del territorio mexicano.
Isla de calor
La isla de calor es un problema urbano que se debe a la acumulación de calor debido a la absorción de los materiales de construcción. El aumento de la temperatura de una zona urbana está directamente asociado con las contingencias ambientales atmosféricas, las cuales son un problema de salud pública recurrente en la ciudad. Actualmente el ex-vaso del Lago de Texcoco y el Lago Nabor Carrillo cumplen una función esencial en la regulación de la temperatura en la zona oriente. Con la construcción del aeropuerto y la desecación del Lago se puede esperar un aumento drástico en la temperatura de toda esa región. Nuevamente, esto generará un daño ambiental incompensable e irreversible.
Extracción de materiales de construcción
Se tiene reporte de al menos 180 minas a cielo abierto para la obtención de los materiales pétreos para la construcción del aeropuerto. Esto ha llevado a la destrucción de cerros en los municipios de Texcoco, Acolman, Tezoyuca, Teotihuacán, San Martín de las Pirámides, Temascalapa, Otumba, Axapusco, entre otros. Desde un punto de vista ambiental, los cerros de esta región son indispensables para la infiltración de agua, la retención del suelo, el secuestro y almacenamiento de carbono y la regulación de la temperatura, las inundaciones y la calidad del aire. Es decir, el aeropuerto y la destrucción de los cerros crearán un impacto regional sinérgico en medio de una ciudad que día con día sufre las consecuencias de no valorar los servicios ecosistémicos de los espacios naturales.
Impacto regional
Analizar el impacto acumulativo y sinérgico que tendrán las obras del proyecto en conjunto con otras actividades y obras asociadas es crucial (terminales aeroportuarias, pistas, aerotrópolis, la emisión de contaminantes y gases de efecto invernadero, la obtención y uso de agua potable, la desecación del lago, la generación de aguas residuales, la explotación de cerros para la extracción de materiales, la generación de islas de calor, la generación de residuos sólidos, el cambio de uso de suelo, el aumento del ruido y toda la infraestructura urbana necesaria para conectar el aeropuerto con el resto de la Ciudad), pues es este el impacto real que generaría el aeropuerto y es el que nos afectaría a todos los habitantes de esta ciudad. Los análisis ambientales del aeropuerto están completamente alejados de esta lógica regional y más bien responden a la lógica inversa, la fragmentación de las obras para disimular los impactos. En este sentido, las dos grandes preguntas son ¿Cuál es el impacto regional, acumulativo y sinérgico que el proyecto tendría en su conjunto? ¿Es justificable llevarlo a cabo dentro de una Ciudad que está atravesando una severa crisis?
Cambio climático
Los problemas ambientales mencionados anteriormente se complican más si consideramos escenarios de cambio climático. Por ejemplo, realizar modelos de simulación para estimar cómo se modificará el régimen de lluvias en los siguientes años es fundamental para atender las inundaciones y su regulación (en caso de que llueva más) y para el abasto de agua (en caso de que llueva menos). Esta perspectiva de mediano y largo plazo no ha sido contemplada en la planeación y desarrollo de la obra.
Alternativa Santa Lucía
Reubicar el proyecto del Nuevo Aeropuerto en la base aérea Santa Lucía sería una alternativa viable en términos ambientales por las siguientes razones: se evitaría el cambio de uso de suelo, el proyecto se encontraría alejado de las zonas más densamente pobladas de la ciudad, se cumplirían los requerimientos internacionales para el riesgo aviar, existen áreas propicias para el amortiguamiento, mitigación y compensación ambiental in situ, se reduciría la presión urbana sobre la parte baja de la cuenca y la zona oriente de la ciudad, entre otras. Es importante tener en cuenta que cualquier proyecto de infraestructura requiere forzosamente de un análisis de los impactos ambientales verdaderamente regionales y que estos sean compensados con suficiencia a la escala necesaria.
De ser así, se abriría una ventana de oportunidad sin precedentes para la recuperación del Lago de Texcoco. Por lo tanto, se propone que la reubicación del aeropuerto implique forzosamente el decreto de la zona federal del lago de Texcoco como un Área Natural Protegida que asegure la recuperación de la vocación lacustre y con ello se garantice, de una vez por todas, la seguridad hídrica de la Ciudad de México. Una resolución de este tipo marcaría el inicio de un necesario cambio de paradigma en la forma en la que se concibe la relación que existe entre la naturaleza y las grandes ciudades.
La consulta que viene
La cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco pende de un hilo. En los siguientes meses, se espera que se ponga en marcha una estrategia de difusión de los pros y contras de continuar el proyecto en Texcoco y de trasladarlo a la base militar de Santa Lucía para finalmente abrir un espacio de consulta pública en la que seremos los ciudadanos los que decidamos. Lo que me da esperanza de este proceso de consulta es que los ciudadanos sabemos y reconocemos que el daño ambiental está mucho más arriba en la lista de prioridades.
Fernando Córdova Tapia
Doctor en ecología por la UNAM y formó parte del equipo que revisó la viabilidad técnica del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Nabor Carrillo observa en silencio como secan el lago para construir un aeropuerto. Este lago lo creó para demostrar que regresar a la vocación lacustre es la solución para el manejo del agua en esta cuenca. (Fotografías cortesía del autor.)
Interesante en algunos puntos, pero bastante parcial en otros y con mucha falta de claridad en el rubro técnico-aeronáutico. Me parece que habría que dimensionar el calificativo de impacto ambiental. En la zona ya no existe un lago, este fue desecado hace ya muchos años, entrando en un proceso de desertificación. Lo que existe un un cuerpo de agua artificial. El suelo en la zona es de baja productividad agrícola. Los puntos importantes y sensibles son la función reguladora de la zona, ante inundaciones en la ciudad, y el tema de las aves, que también habría que revisarlo más detalladamente.
Por otro lado, al tratarse de una infraestructura aeronáutica, cualquier análisis debería de preocuparse por revisar e incorporar un cierto dominio del tema. La necesidad de un nuevo aeropuerto ya no requiere de más debate, la capacidad del actual AICM está rebasada desde hace tiempo en un 50%, de acuerdo con datos de la IATA. Es absurdo insistir en que hace falta justificar técnicamente, la necesidad de una nueva alternativa. El tema es una decisión de localización del nuevo megaproyecto. Tizayuca está a 80 kilómetros de la CDMX, lo que demandaría la construcción de una infraestructura de movilidad que conecte dicha terminal con la ciudad de México, lo cual implicaría más inversión y más tiempo de construcción. Articular un sistema aeroportuario megalopolitano también demandaría una fuerte inversión para conectar adecuadamente las ciudades de la corona regional. La conexión rápida y eficiente sería un aspecto fundamental de una red aeroportuaria regional.
Santa Lucía por su parte, no es una opción viable. El Valle de México presenta una especial complejidad en términos aeronáuticos, la orografía y los vientos dominantes determinan un espacio aéreo complicado y restrictivo para la operación simultánea de la Base de Santa Lucía y el actual AICM. Optar por esa solución obligaría a una mayor separación o espaciamiento entre aeronaves, para mantener una operación segura. Sería decidir con un paliativo. En fin, hay que entender que en este tipo de infraestructuras, existe otra dimensión (Aérea) que es determinante y debe ser incorporada en los análisis, para así tener una perspectiva completa de los retos que representa decidir sobre una solución aeroportuaria en el centro del país.
el aereopuerto en texcoco se cancelara el problema es que esta manchado de corrupción y amlo quiere ponerlo como ejemplo de que se pueden cambiar las cosas , yo creo que fue culpa de peña nieto el no haber hecho el minimo esfuerzo para cobatirla el descaro fue tal que nisiquiera dio la cara en muchos casos de corrupcion , y ni modos todo por quere verle la cara de tonto al pueblo
Hola Josué. El autor del artículo es Dr. en ecología y el artículo trata de esos temas. Que es lo que el autor domina. Y es la razón por la que no toca a profundidad el tema aeronáutico. ¿Que quieres decir con “dimensionar el impacto ambiental”? Yo creo que lo quieres minimizar, y creo que es válido preguntarte cuál es tu especialidad para que pongas en duda lo que dice un Dr. en ecología. Por otro lado, el lago Nabor Carrillo ES un lago. Sí hay un lago, te recomiendo que vayas y te convenzas de que es un lago. ¿Quién habló de productividad agrícola de la zona? ¿Porqué “los puntos importantes y sensibles son la función reguladora de la zona, ante inundaciones en la ciudad, y el tema de las aves”? No das razones de porque son importantes y también da la impresión de que no leíste el artículo.
El aeropuerto es una infraestructura aeronaútica, de acuerdo, pero afecta el entorno y mucho. En este caso el entorno sufre una gran afectación (hago la aclaración por si no te habías dado cuenta). La necesidad de un nuevo aeropuerto es clara, pero, ¿porqué desechar el aeropuerto existente? Es una obra costosísima que está funcionando. Un segundo aeropuerto quitaría las presiones de todo tipo que existen sobre el actual aeropuerto y representa un alternativa cuando alguno de los dos deje de operar temporalmente por niebla o mal tiempo.
En cuanto a la distancia de Tizayuda a Cd de México, es cierto, es lejos. Pero a cambio de eso tiene ventajas, tan solo el suelo. En Santa Lucía no se habría gastado la barbaridad que se ha dilapidado en destruir las zonas aledañas extrayendo piedra. Ya solo eso representa una gran economía.
Pero la barbaridad más desaforada que dices es la siguiente “Santa Lucía por su parte, no es una opción viable. El Valle de México presenta una especial complejidad en términos aeronáuticos, la orografía y los vientos dominantes determinan un espacio aéreo complicado y restrictivo para la operación simultánea de la Base de Santa Lucía y el actual AICM.” Entonces me pregunto, ¿cómo es posible que nadie se haya dado cuenta de lo que dices, en tantos años que llevan operando los aeropuertos de Santa Lucía y el actual de la CDMX juntos?
Saludos
Excelentes comentarios Juan Loera, puntuales, claros y con toda la lógica producto de la lectura con detenimiento y la comprensión del alcance de un dictamen AMBIENTAL como el ofrecido por el Dr. Córdova. En efecto, siendo un dictamen ambiental, comprende únicamente los temas que son de su área de especialidad y no otros aspectos técnicos como el aeronáutico, que sin restarle importancia, no es el tema central de ESTE dictamen, y como se establece desde un principio, por desgracia el tema AMBIENTE, a pesar de ser de los más trascendentales debido a su probable impacto negativo a corto, mediano y largo plazo, y más en mega-proyectos de este calado, es el que usualmente se deja al final, sin la importancia correcta. Ojalá que se diera mayor prioridad al tema ambiental para intentar al menos garantizar un ambiente futuro más viable y sostenible a las nuevas generaciones.
Vuelve a leer el artículo, a ver si lo entiendes. Necesitamos un lago ahí, no un aeropuerto. Los requerimientos.ambientales deben estar encima de todos los demás. Y Tizayuca es viable tanto como menos costoso que el mantenimiento que requeriría el aeropuerto en Texcoco, con todo y vialidades.
¿Y que con el complemento del aeropuerto de Toluca?, no he escuchado opiniones al respecto; ya no seria necesario la construcción de uno nuevo.
Totalmente de acuerdo, Fernando. Leo y pienso: es una estupidez evaluar la viabilidad del NAICM en términos económicos.
Una de las teorías acerca de las especies migratorias es que uno de los principales factores que influyen en su migración es el imán gigante que es la tierra es por eso que no pierden el rumbo. Las aves interferirán en el espacio aéreo . Nadie ni nada lo puede evitar.
Me agrada que mas gente opine, haciendo esfuerzo por ofrecer razones, datos y evidencias que los sustenten en todos los aspectos involucrados para una decisión de la importancia que tiene esta y en donde por primera vez se pone s consideración pública y abierta. Hagamos al menos el esfuerzo de propiciar una conversación y un debate informado, racional aunque a veces nos gane cierta emotividad.
Engaño demagogia e irresponsabilidad son tres características que se están perfilando al decidir cancelar el aeropuerto de la Ciudad de México.
El engaño y la demagogia está al mezclar una decisión eminentemente técnica con la difusión de corrupción existente en el proyecto y una consulta pública amañada, pues es evidente que la decisión publica será empujada por la corrupción real o difundida , no por las ventajas, desventajas, calidad y rentabilidad del proyecto.
Este manejo es un engaño, un claro ejemplo de demagogia enfocando al “pueblo” a impulsar la previa decisión política de hacerlo en Santa Lucía que fortalece y concentra más poder en el presidente. La rentabilidad y beneficios del nuevo aeropuerto no importan, no les interesa y si el resultado es desastroso se dirá que fue sometido a consulta pública, evadiendo la irresponsabilidad, la indolencia, pues el gobierno es sumamente honesto valiente y responsable.
En todos los paises que he visitado en todo el mundo durante los últimos 50 años he visto aeropuertos de las grandes ciudades a distancias hasta de 60 km y más por lo que el NAIM ES EN TODOS LOS ASPECTOS UNA ABERRACIÓN PRODUCTO DE LA AVARICIA DE GRUPOS DE INTERÉS TANTO NACIONALESCOMO ESTRANJEROS A LOS QUE NO LES IMPORTANLAS CONSECUENCIAS MAYORITARIAMENTE NEGATIVAS PARA LA NACIÓN MEXICANA EN EL CORTO. MEDIANO Y LARGO PLAZO.
Hay un punto que no se ha comentado en todos los espacios de discusión el cual es, ¿Porque se hizo el lago Nabor Carrillo y que Gerardo Cruickshank llevo acabó? Todo ese proyecto ¡Inconcluso! Se desarrolló por una necesidad apremiante de la ciudad, y no es el agua aunque esté sea también. Las “TOLVANERAS” estás eran una problemática prioritaria a solucionar la cual se logró y el proyecto fue reconocido a nivel mundial. De suceder lo que ya hoy se empezó (desecar el lago) volverán estás y qué importa si los detalles técnicos básicos no se ven, tendremos aviones que chocarán con aves o que una TOLVANERA impedirá la visibilidad y claro los genios en diseño de negocios financieros y técnicos no supieron porque se hizo este lago. Recuerden lo que fue el lago de Texcoco ya avía desaparecido.