Entré a trabajar al Metro a los 23 años; fue mi casa laboral por poco más de cinco años. La mayor parte del tiempo, mi lugar de trabajo era en las oficinas centrales que están ubicadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la calle de Luis Moya y Delicias. Ahí es donde se encuentra también el Puesto Central de Control (PCC) que sufrió un incendio hace unos días.
La columna vertebral de la capital, una instalación estratégica que mueve diariamente a millones de personas, sufrió un percance, ¿por falta de mantenimiento?, ¿por una negligencia?, ¿por un descuido?, ¿por falta de supervisión?, ¿por falta de seguridad?, ¿por una intención? O por muchas otras razones que podamos preguntarnos, al menos, hasta que exista una versión oficial de las autoridades.
El Metro nunca descansa, a pesar de que el servicio a los usuarios termina a las 12:00 a. m. A esa hora, aproximadamente, sale el último tren de cada terminal de las 12 líneas que componen el Sistema de Transporte Colectivo. Una vez que cada tren llega a la otra terminal, se cierran las estaciones al público y se abren para el personal de limpieza, de mantenimiento, proveedores, entre otros. En algún momento de la madrugada, desde el PCC, se corta la energía de las vías para dar comienzo al trabajo nocturno de limpieza y de mantenimiento. Solo tienen unas cuantas horas para hacerlo porque, minutos antes de las 5:00 a. m, vuelve la energía a las vías para comenzar de nuevo con el servicio.

Ilustración: José María Martínez
Si el Metro es la columna vertebral de la ciudad, el PCC es su cerebro. Desde ahí se tiene comunicación constante y directa con los conductores de trenes, los jefes de estación, las taquilleras; monitorean minuto a minuto el paso de los convoyes; mandan trenes en vacío para alguna estación de transbordo que, por lo regular, son de mayor afluencia; pueden cortar la energía de vías en caso de una emergencia, entre muchas otras funciones.
El tiempo que trabajé ahí me tocó atender una gran variedad de incidentes. Por ejemplo, cuando alguien es arrollado. Me impresionó mucho la primera vez que me tocó este tipo de situaciones. Por protocolo se desaloja la estación y no se mueve el tren hasta que paramédicos de la Cruz Roja o ERUM determinen el estado del arrollado. En el caso que la persona siga con vida, se hacen maniobras para sacarla y llevarla a un hospital. Me tocaron sucesos en los que, tal vez, por la complexión o en la forma en que cayó la persona apenas se fracturó algún hueso. El servicio se suspende entre 15 y 30 minutos aproximadamente por las maniobras que se realizan para retirar el cuerpo de vías.
También estuve en operativos por juegos de futbol. En una ocasión, un sábado por la noche que hubo partido entre el América contra el Cruz Azul, fui a la estación Hidalgo de la Línea 2, para apoyar a otros compañeros justo en el momento en el que seudoaficionados que estaban siendo desalojados por hacer desmanes. Al llegar, nos agredieron y, en el enfrentamiento, corrí hacia las escaleras de acceso y me resbalé. Al final solo resultó en un golpe en la espalda.
En otra ocasión me encontraba con los coordinadores de vigilancia para realizar un operativo contra vendedores ambulantes en la estación Patriotismo de Línea 7. Al vernos, éstos comenzaron a chiflar y, de pronto, se juntaron cerca de 15 de ellos. Cada que llegaba otro tren, se agrupaban más y hubo un enfrentamiento con ellos que, entre golpes, jaloneos y cachetadas, duró poco más de 10 minutos. Se solicitó apoyo de la policía por lo que llegaron varias patrullas y hasta un helicóptero; aproximadamente 10 vendedores fueron detenidos.
La primera vez que me tocó el traslado de tropas que desfilan el 16 de septiembre, también me impresionó. Esto se lleva a cabo durante la madrugada, por lo que se cancelan los trabajos de limpieza y mantenimiento para poder energizar las vías desde el PCC y los trenes puedan circular desde la estación Cuatro Caminos a Pino Suárez de la línea 2. Uno ve militares, en su mayoría jóvenes, de distintos agrupamientos como los de la Fuerza Aérea y Fuerzas Especiales entre muchos otros. El último tren que traslada a las tropas hace una parada en El Colegio Militar para que suban los cadetes que marcharan en el desfile.
En el tiempo que laboré ahí, el Comando Operativo Metro era —no sé si se lleve a cabo todavía—, una reunión semanal con las áreas internas del Sistema y otras instituciones que tienen que ver con el Metro de una u otra manera. Ahí se revisaba la incidencia delictiva, la remisión de vendedores a juzgados cívicos, eventos deportivos o masivos, entre muchos otros incidentes. Se buscaba la mejor coordinación con distintas instituciones de gobierno para evitar incidentes o para atenderlos de mejor manera cuando se presentaba alguno.
Esta coordinación podía ser con las hoy alcaldías, entre otros, el balizamiento (pintar líneas amarillas) para liberar los accesos y salidas de las estaciones de vendedores ambulantes; con la Dirección de Justicia Cívica para tener una comunicación directa y mejorar y aumentar las remisiones de los vendedores ambulantes ante los juzgados, ya que en ocasiones algunos jueces cívicos no recibían a los vendedores por alguna situación en particular; o con mandos de la Policía Bancaria y Auxiliar para mejorar la prestación del servicio; con la Unidad Antigrafiti de la ahora Secretaría de Seguridad Ciudadana para llevar a cabo operativos e inhibir este tipo de delitos; o con el área de Cetram, Centros de Transferencia Modal mejor conocidos como paradero, para inhibir incidentes en estos lugares. Esto, además del contacto con otras instituciones.
El Sistema de Transporte Colectivo Metro es tan importante como otras áreas de gobierno al menos entonces era —o sigue siendo— parte del gabinete de seguridad de instalaciones estratégicas. Ahí se evaluaban riesgos y se presentaban informes de incidentes, dirigido por la Secretaría de Seguridad Pública Federal, se sentaban a la mesa a los responsables de seguridad de la comisión Nacional del Agua, Petróleos Mexicanos, Procuraduría General de la República (ahora FGR), Comisión Federal de Electricidad, Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Secretaría de Defensa Nacional entre muchos otros.
El Metro en ocasiones es lento y tardado. Muchas acciones pueden provocar esta situación: desde un perro en vías —entonces se corta energía para poder rescatarlo y esto genera retraso en el servicio—, hasta trenes que salen de circulación por ser grafiteados. El mantenimiento es todos los días. Y no es nada más para los trenes, sino también para todas las instalaciones. Nunca termina.
En esta ocasión sucedió lo que nunca había pasado en toda su historia: seis líneas se han quedado sin servicio por varios días y, las tres principales —Línea 1, 2 y 3— seguirán sin funcionar hasta nuevo aviso.
Seguro que en el Metro, como en muchas otras instituciones de gobierno, existen muchos intereses, pero, ¿hasta qué grado estos pueden afectar el objetivo de la mismo y por cuánto tiempo?
Las investigaciones están en curso. Por un lado, el Sindicato, al frente de Fernando Espino Arévalo, que lleva 42 años en el cargo, asegura que la falta de mantenimiento ocasionó el incendio. Por el otro, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, dijo que el peritaje que se lleva a cabo determinará si hay responsabilidad de algún funcionario del Metro.
Se desconoce cuánto tiempo estarán cerradas las Líneas 1, 2 y 3 por lo que miles de capitalinos tendrán que viajar en camiones del servicio público, camionetas y camiones de policía, que brinda el Gobierno para medio sustituir el servicio del ‘gusano naranja’ ya que este transporta aproximadamente 1500 personas por tren.
El “cerebro” del STC Metro por ahora está en reparación, ojalá y que el único interés que gane sea el de tener mejores instalaciones para mejorar el servicio a la ciudadanía. Y como dice el refrán “no hay mal que por bien no venga” y se aproveche para actualizar el equipo dañado y hasta el no dañado del Puesto Central de Control del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Roberto Ortega
Jefe de Sector de la Gerencia de Seguridad Institucional, STCMetro, 2004-2009. Ahora soy realizador de video.
La directora del metro y su equipo tanto como la empresa isa contrataron para la remodelación del metro hidalgo y nos robaron a todos los contratistas y hasta el día de hoy no nos han pagado.
Donde está la 4 transformación
Hola Robert!! Tristemente lo que tú comentas a desaparecido casi en su mayoría y antes de tu paso había muchas más buenas acciones, el metro había sido considerado un area estratégica de gran importancia desafortunadamente siempre a sido la caja chica del gobierno de la cdmx desde sus 52 años de creación y solo le han dado atención paliativa y tuvo que llegar su mayor falla en una administración absurda llena de ineficiencia y solo lo están sosteniendo con clips y cinta adhesiva