Las diferentes configuraciones de las instalaciones de un metro, subterráneas, a nivel o elevadas, tienen efectos tanto positivos como negativos sobre la ciudad y sus habitantes. Por ello, en un país con grandes desigualdades económicas como México, incluyendo a nivel urbano, es muy pertinente escoger con cuidado la configuración y diseño de las instalaciones del metro.
En términos generales, las instalaciones subterráneas de un metro requieren una inversión mayor que el resto de las configuraciones, debido a lo complejo que puede resultar crear un túnel en diferentes terrenos. Por el contrario, las construidas a nivel superficie son las más baratas. Esta diferencia de inversión también se traduce en efectos sobre la ciudad. Las instalaciones subterráneas tienen un menor efecto sobre el espacio en superficie al estar prácticamente aisladas de éste. Las modificaciones al espacio público o el espacio construido suelen ser mínimas. En cambio, las estaciones a nivel superficie tienen grandes impactos negativos sobre el espacio público y la vida de la ciudad. Básicamente las instalaciones superficiales del metro generan grandes barreras urbanas, muros que dividen barrios y secciones enteras de una ciudad, que “matan” la vida en las calles y con ello los lazos sociales. El caso de los tramos elevados es un tanto más complejo, su diseño es lo que las diferencia de generar espacios que afecten a la ciudad (al crear barreras urbanas, espacios de difícil mantenimiento y vigilancia, o ruido excesivo) o que se integren con pocas afectaciones al espacio urbano que las rodea e incluso generando efectos positivos. Así, las instalaciones subterráneas tenderán a generar los mayores beneficios, mientras que las localizadas a nivel superficie tenderán a generan efectos negativos de largo plazo, los cuales son transmitidos a los habitantes que las rodean.
En suma, el tipo de instalaciones generan impactos desiguales por sí mismas, más allá de otros efectos derivados de este tipo de transporte público,[1] que pueden actuar eliminando los efectos positivos del transporte público o reforzando los negativos. Razón por la cual se debería de cuestionar siempre el tipo de infraestructura del metro que se construye, su diseño y motivos en cada parte de la ciudad.
Una primera aproximación para analizar dicha situación es analizando los diferentes tipos de construcción del Sistema de Transporte Colectivo Metro del Distrito Federal (DF) contra indicadores de nivel de ingresos o de marginación. Esto pues el metro del DF tiene tanto estaciones elevadas (13%), a nivel (29%) y subterráneas (58%).[2]
Al comparar el número de estaciones de metro versus el nivel socioeconómico[3] estimado a 800 metros de cada una de ellas,[4] el 96% de las estaciones localizadas en el nivel socioeconómico más alto (AB) son subterráneas. Mientras que el 73% de las estaciones localizadas en sitios con marginación urbana[5] baja a 800 metros de cada estación[6] también lo son. Aunque el resto de las estaciones subterráneas se localizan en todos los niveles socioeconómicos, no se localiza ni una sola en lugares marginación urbana alta y muy alta.
En el caso de los tramos elevados, el 80% de los mismos se localizan en segmentos ingresos medios (C menos y C medio) o, en su defecto, 96% se localiza en sitios con grados de marginación urbana baja y media. Mientras que en los tramos a nivel superficie se localizan en sitios de ingresos medios a bajos. El 73% se localizan en sitios de nivel C medio a D más, y el 77% en sitios con grados de marginación urbana baja, media y alta. Lo cual habla, de que las estructuras con más efectos negativos, tienden a colocarse en sitios de ingresos menores.
ILUSTRACIÓN 1: TIPO DE INSTALACIONES DEL STC-METRO Y NIVEL SOCIECONÓMICO ESTIMADO POR AGEB*

En la Ilustración 1 y 2, es posible apreciar cómo los tramos en superficie y elevados tienden a concentrarse al oriente de la ciudad, zonas donde se tiende a concentrar la población de bajos ingresos y la marginación urbana más alta de la ciudad. Por el contrario, donde hay zonas de niveles socioeconómicos altos o de muy baja marginación, ahí las instalaciones serán subterráneas.
ILUSTRACIÓN 2: TIPO DE INSTALACIONES DEL STC-METRO Y GRADO DE MARGINACIÓN URBANA POR AGEB*

De lo anterior se puede inferir que las diferentes configuraciones del metro del DF y su zona metropolitana tienen un sesgo de acuerdo al ingreso de la población. La configuración con menores impactos (la subterránea) se instalará sin dudarlo en barrios de altos ingresos, mientras que elevadas y a nivel se colocarán en barrios de medios a bajos ingresos. Lo que implica que las externalidades positivas del metro se les transfieren a las de altos ingresos, y las externalidades negativas, se les transfieren al resto de la población. Haciendo así de las instalaciones del metro un factor extra de inequidad.
ILUSTRACIÓN 3: TIPO DE ESTACIONES DEL STC-METRO Y HUNDIMIENTO MENSUAL DE LA ZMVM*

Ahora bien, uno podría considerar que en el caso del Distrito Federal y su zona metropolitana la decisión de no construir a nivel subterráneo se debe a los posibles hundimientos de la ciudad. No obstante, si algo caracterizó a la construcción del metro en su primera fase, fue realizarlo subterráneo en una zona altamente sensible como el centro histórico, con sus hundimientos y patrimonio construido en la zona sin afectarlo. Incluso hoy podemos ver que estaciones subterráneas se han construido independientemente de los problemas de hundimiento (Ilustración 3). Además, las líneas del metro que más sufren por los problemas de hundimiento son las construidas a nivel superficie y elevadas (4, 5, 9 A y B). Hundimientos que han afectado fuertemente a la línea A que cerrará cinco estaciones durante dos meses para reparar las instalaciones y evitar accidentes.
Si bien es claro que es necesaria la expansión del metro en la Zona Metropolitana del Valle de México, el tipo de construcción que se realice es muy importante para no reforzar los efectos de la desigualdad urbana, pues carga tanto carga los costos a los segmentos más desprotegidos, así como puede acarrear otros problemas en cuanto a costos de vigilancia o de mantenimiento. Ahorrar unos cuantos recursos, construyendo infraestructura a nivel parece un error dado lo anterior. Situación que parece se volverá a repetir en las expansiones anunciadas de la línea 4 y A del metro, que dan servicio a zonas mayoritariamente de bajos ingresos de la ciudad, además de sufrir problemas de hundimiento. De igual forma, las construcciones de instalaciones elevadas requieren un cuidado minucioso de integración con el entorno para evitar transferir externalidades negativas a la población. Situación que también parece replicarse con el tren suburbano México–Toluca en su tramo elevado Santa Fe-Observatorio, dada la opacidad del proyecto que mantiene la SCT y las diversas protestas suscitadas (situación que también se da en Guadalajara con la nueva línea 3 del tren ligero y el papel de SCT). El tipo de instalaciones y su diseño del metro (y otros sistemas ferroviarios) también pueden generar desigualdad; no todo son beneficios.
Salvador Medina Ramírez es economista/urbanista. Actualmente labora en el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo.
*Agradezco a Nely Patlán por la elaboración de las ilustraciones.
[1] Para referencias de los beneficios de los sistemas de rieles urbanos puede consultarse Litman. (2012). Rail Transit in America: A Comprehensive Evaluation of Benefits. Vitoria: VTPI.
[2] Estimaciones realizadas mapeando las diferentes configuraciones del metro.
[3] Se utiliza la definición de nivel socioeconómico de AMAI.
[4] La metodología para la estimación de nivel socioeconómico se puede consultar aquí.
[5] El grado de marginación urbana es definido por CONAPO.
[6] Íbidem.

Excelente análisis, la relación clara entre el nivel socio-económico de la zona donde pasara el trazado de la vía y la solución técnica que se aplica (subterránea, superficie o elevada, y para muestra tenemos la flamante linea 12. Un híbrido bien diferenciado entre la parte subterránea y superficial. Alguna ves escuche que la necedad de hacer el tramo elevado, a pesar de las complicaciones técnicas que tuvo sobre avenida Thahuac, respondía más a una cuestión política, de hacer una obra que se “viera” ya que políticamente eso vende más.
Sería interesante conocer el nivel socioeconómico que existía cuando las diferentes lineas del metro se construyeron.
Amime interesa.pues que fuese.en todos los estados..todos somos México…quedeayi proviene.las inconformidades.delossiudadanos…todos somos parte de..pero bueno saludos