La ciudad de México sin palmeras

Hay una bomba de tiempo en lo que respecta a la salud de las palmeras que habitan en la Ciudad de México. Los expertos tienen varias hipótesis de lo que está sucediendo con ellas. Sin embargo, el escenario no es muy alentador, ya que muchas se encuentran bastante enfermas, prácticamente muertas e incluso en varias calles o camellones ya se empezaron a retirar por el peligro que representan. Las palmeras se han vuelto parte de la identidad de algunas zonas de la capital, como en Lomas de Chapultepec por todo Paseo de las Palmas, Polanco, en la colonia del Valle y Narvarte, pero no había otra más protagónica que la ubicada en Glorieta de la Palma sobre el Paseo de la Reforma. Al retirar estas plantas se llevan parte de las historias y anécdotas de los ciudadanos y, lamentablemente, la reforestación con más palmeras no es una opción viable debido a la probabilidad de que vuelvan a enfermar.

Ilustración: Kathia Recio
Ilustración: Kathia Recio

El gusto por las palmeras tiene una historia muy ligada con el californiano, un estilo artístico importado desde dicha región de Estados Unidos. Para finales del siglo XIX varios artistas y arquitectos vieron la arquitectura de tiempos virreinales y del sur de España con sumo interés. Julia Morgan, primera arquitecta admitida en la Academia de París en 1898, viajó por el sur del mediterráneo y España para conocer los rasgos más característicos de la zona.

Al regresar a Estados Unidos y coincidir con algunos terremotos y exposiciones en California, los rasgos de esta arquitectura y paisaje mediterráneo cobraron mayor popularidad, dando como resultado el estilo californiano. Entre 1910 y 1920 se fueron grabando las primeras cintas en Hollywood y muchos directores hablaban de las bondades de la costa de california por su clima, luz, vegetación y prosperidad económica, por lo que la forma de vida se convertía en un modelo a seguir, sobre todo para las clases altas. Esta idea fue explotada por la industria del cine y la televisión de Hollywood, convirtiéndose en un icono mundial.

Dichos rasgos podemos verlos representados en colonias como Lomas de Chapultepec y Polanco, zonas urbanizadas, justamente, en la década de 1920 y 1930. De la misma forma, las palmas formaban parte de este paisaje ideal que se importó a México, sobre todo para esta clase social que tenía la oportunidad de viajar y conocer California y Tijuana, especialmente el desaparecido hotel y casino Agua Caliente. Cuando éstas fueron plantadas en la ciudad a inicios del siglo XX fueron un éxito rotundo —particularmente la palmera canaria (Phoenix canariensis)— y dieron una nueva identidad a estas colonias; posteriormente se extendieron a otras áreas de la ciudad, casi siempre plantadas en hileras. Se dice que tan sólo en la capital existen más de 15 000 palmeras; en este momento muchas de ellas ya se encuentran enfermas.

Actualmente, en Los Ángeles, las palmeras que fueron plantadas de otras regiones están muriendo, en su mayoría por plantas u hongos; el mismo caso que en la Ciudad de México y otras ciudades del mundo. Ante la pérdida de una de sus especies más representativas, en California se está priorizando la plantación de árboles nativos con mayor fronda que generen sombras generosas y que sean de mantenimiento bajo, buscando que disminuya la ola de calor y el aumento de temperatura que actualmente se ha acelerado con el cambio climático.

En México, Jonatan Flores es uno de los biólogos que está a cargo del retiro de las palmeras muertas. En una conversación con él sobre este tema, comentó que las palmas canarias son las que están siendo atacadas en su mayoría. Las evidencias indican que se podría tratar del hongo de la pudrición rosa de las palmeras, pero no saber con seguridad qué es lo que las está enfermando complica su cura. Para él, lo ideal sería hacer un cerco sanitario en donde se haga el retiro de plantas que puedan ser infectadas. Sin embargo, en este momento sólo se están retirando las muertas y se está haciendo una poda de las enfermas. Uno de los grandes problemas de las palmeras es el de cualquier monocultivo: al plantar ejemplares de una sola especie, concentradas en sitios muy específicos y de forma lineal, ocurre que cuando llega una enfermedad, ésta se transmite muy rápido.

Con el retiro de las palmas muertas, el paisaje de los camellones, glorietas y calles va a cambiar radicalmente y es un buen momento para plantearse cuál es la especie que mejor se adapta a las condiciones ambientales de la ciudad. El bosque urbano de la Ciudad de México está constituido por una gran variedad de especies vegetales, destacando las no nativas y que, curiosamente, son con las que se sienten más identificados los habitantes de la capital. Quizás el mejor ejemplo es la jacaranda, que suele sobresalir mucho más que los árboles de la región debido al color morado de su flor que emerge a inicios de primavera.

La propuesta para reforestar estas áreas, sin embargo, no la están definiendo expertos. Mucho de lo que ha sucedido con la forestación es que suele politizarse e incluso llega a convertirse en capricho de algún gobernante en turno. En el caso de la Glorieta de la Palma se realizó una consulta en días recientes para decidir qué árbol sustituirá a la famosa palmera; el ahuehuete fue la especie que recibió mayor votación. Sin embargo, aunque dentro de la selección hubo algunas especies nativas que podrían adaptarse más fácil, al dejarlo en manos de los habitantes de la ciudad, la jacaranda tuvo una amplia votación debido a su popularidad. Conociendo la forma de gobierno actual y tomando en cuenta los casos recientes, los mecanismos de consulta ciudadana suelen convertirse en ejercicios de poca fiabilidad, supuestamente democráticos y que responsabilizan al ciudadano. En lugar de buscar posturas y recomendaciones planteadas por expertos en la materia, crear campañas de concientización para la población acerca de las especies en la capital, manejo de flora y recomendaciones, el gobierno aborda únicamente lo elemental y en un tema banal que desaparecerá en la próxima polémica.

El mantenimiento de árboles y de áreas verdes urbanas en general es mínimo o nulo, si no se trata de un parque o camellón emblemático es probable que se encuentre en mal estado. La situación actual de las palmeras en la capital no ocurre simplemente por la llegada de una plaga, sino por el inexistente mantenimiento preventivo. La recuperación está ocurriendo en un momento tardío, cuando la mayoría se encuentran enfermas.

Y no es un caso específico de esta especie. Muchos de los árboles de la ciudad tienen alguna plaga, están enfermos y su poda está mal ejecutada. En general no hay un plan integral a mediano plazo para su cuidado y tampoco existe un documento oficial con la paleta vegetal para saber cuáles son los árboles o palmeras que mejor se van a adaptar en la capital. Siguen siendo planes y propuestas del gobierno en turno que son desechadas u omitidas al cambio de una administración.

Lo ideal sería que un grupo de expertos definiera cómo reforestar cada uno de los espacios que estarán desolados sin la presencia de las palmas; y proponer la creación de corredores verdes con cubresuelos y arbustos de bajo mantenimiento que se integren a las condiciones actuales de la ciudad es una buena opción, así como la selección de árboles o palmeras mexicanas que ayuden a dar una nueva identidad a estos lugares.

Definitivamente tiene que invertirse más en lo que respecta al mantenimiento del bosque urbano, que va desde su correcta elección, plantación, riego y poda hasta el mejoramiento de suelo. Al igual que la ciudad de Los Ángeles, se debería estar priorizando especies que ayuden a disminuir el aumento de temperatura que genera la isla de calor de la ciudad que se acentúa por los materiales de construcción y la falta de vegetación.

 

Armando Maravilla Ramírez
Arquitecto paisajista egresado de la UNAM, actualmente lleva la dirección de la empresa Paisajismo Urbano Yaax. Es conocido en redes sociales como el señor de las plantas.


4 comentarios en “La ciudad de México sin palmeras

  1. Finalmente , ¿Entonces, dinos, ¿ qué árbol recomiendas? Lo que yo sé es que endémicos son los truenos, los fresnos mexicanos y los ahuehuetes. Pero quizás las plantas bajas son mejores en lugares como los camellones y las glorietas. Las palmeras de altura, las gordasm bajas ¿también están enfermas? Gracias

  2. Armando, se debería de sustituir la palmera infectada, con una palmera electrónica de última generación como las que hay en Dubai; esas no se infectan con hongos y dejemos que solo las palmeras de Agustín Lara sigan existiendo, porque esas solo están… borrachas de sol. Vale.

  3. Muy malo. La tierra que fue, y la tierra que vemos ahora, y la tierra sin human -invading civilization (inviziliation), las palmas que estan retirando, estan un grupo de mucho mas. Alireza

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