El extractivismo, una palabra generalmente asociada a la explotación indiscriminada en regiones del llamado Sur Global, está de vuelta en el mundo desarrollado. En Europa, la crisis energética agravada por la guerra en Ucrania ha acelerado proyectos de explotación en nombre de la transición energética. Los periodistas mexicanos Víctor Juárez y Bulmaro Martínez recorrieron dos comunidades europeas en las que esta tendencia empieza a generar oposición entre sus habitantes, y donde la alianza entre grandes consorcios energéticos con los gobiernos nacionales se impone al sentir local. En esta segunda entrega, en el corazón de Francia, un pueblo de 400 habitantes está destinado para convertirse en uno de los centros de extracción de litio más importantes de todo el continente, pese a las persistentes dudas de algunos pobladores respecto de la sustentabilidad del proyecto.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el departamento del Allier, ubicado en el centro de Francia, albergó al gobierno “títere” de los nazis conocido como el Gobierno de Vichy, por una de sus tres principales ciudades.
Ahora, a escasos 50 kilómetros de Vichy, en Echassières, la multinacional minera francesa Imerys prevé convertir un pueblo de 400 habitantes en la capital del litio en Europa, con lo que promete alcanzar la “soberanía nacional y europea” y saciar los objetivos de transición energética del continente. El llamado Proyecto EMILI (por Explotation de MIca Lithinifère par Imerys) promete extraer suficiente litio para la fabricación de 700 000 coches eléctricos por año.
Actual mina de caolín en Echassières. De acuerdo con la multinacional Imerys, un yacimiento de litio con capacidad para producir 700 000 automóviles eléctricos por año subyace a esta cantera

Para los habitantes de este y otros pueblos aledaños, el proyecto presentado el pasado 24 de octubre en la mina de caolín de Beauvoir ofrece más dudas que certezas, aun para quienes se dicen a favor del proyecto.De hecho, fue hasta el pasado 17 de noviembre, tres semanas después de la presentación formal del EMILI en presencia del ministro de Finanzas y Economía, Bruno Le Maire, que representantes de Imerys y autoridades locales sostuvieron una reunión formal con los ciudadanos en Echassières.
Asistimos a la reunión, en la que se constataron los diversos cuestionamientos que, al igual que en otras partes del mundo, conciernen al impacto ambiental del proyecto, al volumen de agua que demandará, el método de extracción del litio, el destino del material del desecho y hasta el perímetro real del yacimiento. Los representantes de la empresa no tuvieron respuesta para ninguna de las incógnitas anteriores.
“Las baterías tienen poca vida útil y las tendremos que comprar en 8000 o 15 000 euros… ¿Quién las va a comprar? Es para los ricos, no son para nosotros”, reflexionó una de las asistentes, habitante de Echassières, tras abandonar la reunión ante la falta de respuestas. “¿Cuál proyecto? No hemos tenido respuesta de nada, ni siquiera cuánto van a ocupar de agua”, reclamó.
Personal de Imerys presenta EMILI a habitantes de Echassières y comunas vecinas, en la primera reunión el 17 de noviembre de 2022

Melanie, una joven corsa que llegó al pueblo hace quince años y ahora es propietaria de la única cafetería local, Le ris blanc, dice estar preocupada por el medio ambiente y apoya la transición energética. Como madre de dos menores, piensa en el mundo que habitarán sus hijos en el futuro, y por ello dice estar a favor de la explotación del litio en Echassières.
En particular, le tranquiliza la promesa de Imerys de que este mineral estratégico no se procesará en el pueblo, únicamente se extraerá y será retirado por vía subterránea. De esta promesa se dieron muy pocos detalles durante la reunión. “Aquí no va a haber ruido, no va a haber camiones, por eso estamos tranquilos. Si hay litio y si lo tenemos aquí, hay que explotarlo, son los recursos que tenemos aquí. Yo no utilizo coche aquí, pero si necesitamos coches eléctricos, hay que ir por el litio“, señaló.
Melanie administra el único café abierto del centro de Echassières

Desde su presentación, el Proyecto EMILI ha estado inmerso en un desafiante discurso de soberanía energética. La guerra en Ucrania y los objetivos de transición energética para 2035 han hecho urgente la obtención de litio más allá del principal canal de abastecimiento, China, que controla 60 % del procesamiento de este mineral a nivel global.
A fines de octubre, la Unión Europea llegó a un acuerdo para prohibir por completo la venta de vehículos de combustión interna a partir de 2035 con el objetivo de reducir las emisiones de gases que provocan el cambio climático en 55 % durante esa década, lo que hace aún más imperante “el desarrollo de fuentes locales [que] es igualmente una cuestión de soberanía nacional y europea”, como indican los folletos publicitarios de Imerys.
Para quienes habitan en Echassières y sus alrededores, no es la primera vez que la demanda por energías verdes de Francia se interpone en su camino.
Ya en 2018, las comunidades detuvieron la instalación de turbinas eólicas en los alrededores del Bosque de Colettes, un área natural protegida de poco más de 2000 hectáreas que provee servicios ecológicos a otros pueblos además de Echassières, y ante cuyos límites se ubica la mina de Beauvoir, literalmente al cruce de una carretera departamental. En aquella ocasión, se trató la multinacional española EDP Renewables.
Letreros en rechazo al daño al Bosque de Colettes colocados frente a la carretera departamental que separa la mina del propio bosque

Este bosque forma parte de una amplia red de áreas de conservación dentro de la Unión Europea conocida como Natura 2000. Esta red, si bien ofrece ciertas directrices de gestión a los países miembros, no representa una limitación estricta contra las actividades productivas como la agricultura, la silvicultura y la minería.
Esta ambigüedad ha despertado la preocupación de otras comunidades en Francia donde también se ha encontrado litio, como en Trèguennec, en el departamento de Finisterre, al oeste del hexágono francés. Aquí, aunque no existe un proyecto tan firme como EMILI, la existencia de otra área Natura 2000, la Reserva biológica de Trunvel-Trégoat, inquieta a los vecinos sobre la posibilidad de dar la vuelta a esta etiqueta ambiental.
Por lo pronto, los habitantes de Trèguennec ya crearon una página de Facebook, “¿Litio en Trègennec? ¡No, gracias!?”, en la que siguen puntualmente lo ocurrido en Echassières, a casi 800 kilómetros de ahí. “Hay opiniones encontradas respecto a la posibilidad de ir más allá de Natura 2000. Algunos creen que la importancia del yacimiento podría llevar a que los políticos intenten crear excepciones. Creo que en el corto plazo, en los siguientes diez años, eso no ocurrir“, responde, vía correo electrónico, Pierre, un integrante de la asociación ambientalista La Torche, en Treguènnec.
De vuelta al Allier, las autoridades locales aún no creen que el impacto del Proyecto EMILI, en la mina Kaolins de Beavoir, pueda transformar radicalmente a sus comunidades.
El proyecto de en la mina de Beauvoir se presentó con la participación del ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, en octubre de 2022

El alcalde de Echassières, Frédéric Dalaigre, quien tomó el cargo en julio, tras la dimisión apresurada de su sucesor por motivos de salud, desestimó la visible oposición ciudadana al proyecto de Imerys, como quedó evidenciada durante la reunión con los representantes de la empresa, argumentando que muchos de quienes exhibieron molestia por el proyecto ni siquiera son vecinos de su comuna. Aceptando las limitaciones de infraestructura del lugar, que podría enfrentarse al paso o arribo de mil nuevos empleados, Dalaigre ve en EMILI una oportunidad de desarrollo para esta región del Allier.
“No creemos que Echassières va a experimentar un cambio radical, principalmente porque el transporte terrestre será mínimo, principalmente de manera subterránea, entonces no tendremos camiones de grandes magnitudes atravesando el lugar, ese es un punto positivo para mí. Somos una comuna verde y el objetivo es seguir siendo así, intentando conservar el vivir bien aquí”, afirmó en entrevista con Proceso.
Echassières, de 400 habitantes, situado en el departamento francés de L’Allier

En tanto el Proyecto EMILI se despliega, las previsiones indican que la demanda por el litio se multiplicará en diez veces durante los próximos trece años, el plazo para la prohibición total de vehículos a combustión interna en el viejo continente. Así, sin saber si se tratará de una nueva bonanza o de un desastre irreversible, en pequeños poblados como Echassières se juega el destino energético de Europa.
“Hasta el momento sólo sabemos que no utilizarán camiones”, bromeó, refiriéndose a EMILI, un vecino que abandonó la reunión con Imerys sin obtener las respuestas que deseaba.