
En datos revelados por dos encuestas de percepción ciudadana de calidad de vida aplicada en la Ciudad de México en 2013 y 2014 se destaca, entre otros,[1] la insatisfacción ciudadana en temas urbanos relacionados con el espacio público -disponibilidad y condiciones-, las vialidades –estado, infraestructura y eficiencia-, al igual que, con el desempeño por parte de las autoridades del gobierno de la ciudad ante estos temas-problema.
Específicamente en el tema de pavimentación se halla que en 2013, el 35% de los ciudadanos respondió que la pavimentación de las calles empeoró mucho/algo y en 2014 este porcentaje pasó a 40.3%. En 2013, el 68% de los encuestados respondió estar nada/poco satisfecho con el estado de las calles y el 57% se expresó como nada/poco satisfecho con la eficiencia de las vialidades. Porcentajes que se incrementaron en 2014 a 73% y 62% respectivamente. Por otra parte, en 2013 el 76% de los encuestados consideraron que el gobierno del Distrito Federal hacía poco/nada para resolver los problemas mencionados, siendo similares estas respuestas en 2014, con un 80%. En general, se calificó la calidad de vida en 2014 con 3.79 sobre 5, un tanto más baja que en 2013, cuando fue de 3.85 sobre 5.
Uno de estos temas-problemas vigente, que ciertamente influye en los resultados de la percepción ciudadana sobre la calidad de vida en la ciudad son los baches. A veces, situación temporal o condición permanente con la que se convive a fuerza. ¿Acaso son los baches nuevos hitos urbanos que muchos no hemos comprendido como tal, en una era posmoderna en donde se pretende deconstruir literalmente la vialidad o consisten en la recreación de algún pasado anhelado de deterioro urbano sin el cual no se reconocerían los lugares?
Pero no irónicamente, los baches son un problema urbano casi patológico, pendiente de resolver en el corto plazo, cuyo origen y solución debe explorarse en la gestión pública y competencias de las dependencias, entes y organismos del gobierno del Distrito Federal. Además, en acciones de contraloría dentro y fuera del mismo.
Perfil de la gestión y problemática en el Distrito Federal
La Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE) del Distrito Federal y cada una de las 16 delegaciones son las autoridades de gobierno encargadas del mantenimiento de vialidades y bacheo de la ciudad,[2] estando repartida su responsabilidad de acuerdo a la escala/importancia de la vialidad. A la SOBSE le corresponde el mantenimiento de las vialidades primarias, mientras que a los gobiernos delegacionales les compete el mantenimiento de las vialidades secundarias, calles locales, puentes peatonales y reductores de velocidad.[3] En este sentido, su acción es necesaria y complementaria para contar con calles y vialidades óptimas para el uso, tránsito peatonal y vehicular.[4]
A pesar que estas instancias de gobierno cuentan con la asignación anual de recurso presupuestal para obtener la provisión de material de trabajo (mezclas asfálticas) y emprender acciones al respecto, el estado de deterioro y la presencia de baches que ostentan no pocas calles de la ciudad, hace cuestionar la existencia de dichos rubros o de autoridades responsables de los servicios urbanos,[5] como también de alguna autoridad de control o esquema de contraloría ciudadana que vigile la gestión pública.
No obstante esta percepción, existen tanto las autoridades como los recursos. En lo relacionado con estos últimos, se encuentra que ninguna de las delegaciones invierte más del tres por ciento de su presupuesto total de egresos anual para la adquisición de “mezcla asfáltica templada” -material de uso obligatorio para obra pública-[6], ni para los rubros de “mantenimiento, conservación y rehabilitación en vialidades secundarias”, según su actual Programa Operativo Anual (POA) 2015.[7] Esto parece ser insuficiente, al implicar existencia de vialidades sin atender y sin mejoras por un semestre o más.
Asimismo, se hallan notables diferencias en los requerimientos de material por parte de las delegaciones. Por ejemplo, Iztacalco para este 2015 no solicitó material a pesar de contar con una trama completamente urbanizada, mientras que Álvaro Obregón, Gustavo Madero, Magdalena Contreras, Tláhuac, Tlalpan, Xochimilco y Milpa Alta, con extensiones importantes de suelo de conservación, han realizado pedidos considerables en los últimos tres años. De igual modo, estos pedidos no son estables o regulares. Se conoce que de 2012 a 2014 el promedio de material pedido por las delegaciones fue de 175,643.44 toneladas (t), cantidad que prácticamente se duplica para este 2015 según el pedido inicial de asfalto, que es de 322,148 t. Siendo, el 39% de mezclas asfálticas requerido por la delegación Iztapalapa (126,100 t), seguido por las delegaciones Coyoacán con 18% (58,410 t) y Gustavo Madero con 10% (32,460 t).[8]
Gráfica 1: Requerimiento de mezclas asfálticas por delegación 2012-2014
(toneladas)

Por otra parte, la SOBSE desde el 1 noviembre de 2014 inició el Programa Especial de Bacheo con tecnología de alta presión en vialidades primarias y secundarias de la ciudad, con un presupuesto de 100 millones de pesos sin aportes de las delegaciones beneficiadas.[9] La meta planteada, tapar 92 mil baches (250 en vialidades primarias y 585 en vialidades secundarias) en 60 días.[10] Si bien en algunas vialidades ya se evidencian las acciones, en muchas otras todavía no hay resultados. De hecho, el porcentaje de avance actual registrado por la SOBSE es de 47%.[11]

Ante esto es pertinente preguntarse, ¿cuentan los órganos de gobierno delegacional con criterios técnicos para definir el porcentaje de presupuesto y la cantidad de material idóneo que permita cumplir con el mantenimiento de vialidades que les está designado normativamente?, ¿será que además de la cantidad disponible, la calidad de las mezclas asfálticas es la adecuada y la mejor en términos de sus propiedades técnicas y funcionales?,[12] ¿existe evidencia y garantía técnica de ello? De ser así, es de suponer que el mantenimiento de vialidades anual demande esfuerzos menores en términos de obras y recursos presupuestales año con año y no que se duplique como en este 2015.
De otra parte, ¿será el tamiz político, con sus incentivos, costo/beneficio presentes y futuros, más que el criterio técnico, el que define las intervenciones y la mejora o no de ciertas vialidades y banquetas, así como, las prioridades, eficacia y eficiencia de la gestión urbana?
En ese sentido, el rol de la Contraloría General del Distrito Federal es crucial para conocer, fiscalizar, investigar, controlar y sancionar las acciones u omisiones de las autoridades y servidores públicos, y por ende, sobre el tema en cuestión.[13] ¿Dichas acciones son usualmente conocidas y esperadas por la ciudadanía, en tanto, dan como resultado la aplicación de responsabilidades administrativas?
Si como lo indicaron las encuestas citadas, la ciudadanía no está muy satisfecha con el estado actual de la ciudad, buscar posibilidades y acciones para ejercer contraloría ciudadana –individual u organizada- sobre la gestión pública urbana resulta un camino necesario para exigir derechos urbanos e involucrarse en los asuntos públicos que influyen en la calidad de vida de la Ciudad de México.
Por lo pronto, la presencia constante de baches ha dado pie a diferentes usos y propuestas de uso muy creativas -por qué no desesperadas e irónicas- por parte de la ciudadanía para llamar la atención e incidir en el gobierno, esperando que éste haga algo. No sólo en la Ciudad de México, sino en otras ciudades capitales del país que experimentan el mismo problema.


(Marzo 2015).

En sintonía con las protestas por estos paisajes urbanos, parafraseando un fragmento de los Proverbios y cantares de Machado, podríamos entonar con sentimiento: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar, al andar se hace camino y al volver la vista atrás [se ven los baches, que nunca, nunca más, quisiéramos volver a pisar]”. Exhortando así poéticamente, a las autoridades para que decidan gestionar de manera óptima este asunto público y a los ciudadanos para que decidamos interesarnos en lo que pasa con nuestras ciudades, involucrándonos en lo público. Ambos dejando de ser o parecer esa especie de “idiotas” de la que siglos atrás, los griegos ya nos advertían. [14]
Catalina Villarraga Pico es politóloga de la Universidad del Rosario de Bogotá y maestra en Urbanismo de la Universidad Nacional Autónoma de México.
[1] Encuesta ¿Cómo Vamos Ciudad de México? Así percibimos nuestra calidad de vida en la Metrópoli 2013.
Encuesta ¿Cómo Vamos Ciudad de México? Los cambios en la calidad de vida de la Metrópoli 2014.
[2] De acuerdo a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Distrito Federal (1998, última reforma 2014) y al Reglamento Interior de la Administración Pública (2000, última reforma 2014).
[3] Ver artículos 27 numerales I al V; 39 numerales LII, LIII y LXXXI de la Ley Orgánica de la Administración Pública del Distrito Federal (1998, última reforma 2014). Al respecto, revisar las competencias de la Dir. Gral. de Servicios Urbanos de la SOBSE en artículo 58, numerales I, VI y XII. Además, las de la Dir. Gral. de Obras y Desarrollo Urbano a nivel Delegacional estipuladas en artículos: 126 numerales XII y XIII y 142 numeral XVIII y XIX del Reglamento Interior de la Administración Pública (2000, última reforma 2014).
[4] Además de ser necesarias, la adecuada operación y señalamiento de las vialidades, responsabilidades de la Secretaría de Movilidad del Distrito Federal.
[5] Problema que también ha sido denunciado en diferentes medios.
[6] En la Gaceta Oficial del Distrito Federal, Octubre 12 de 2010, se establece el “Acuerdo por el que se establece el uso obligatorio de mezcla asfáltica templada en los trabajos de pavimentación, repavimentación y bacheo, así como para otras obras que realiza el Gobierno del Distrito Federal”, cuyo precio por tonelada para las delegaciones y contratistas del D.F. es de $878.00 pesos.
[7] Revisar en Plan Operativo Anual (POA) del Gobierno del Distrito Federal 2015.
[8] Respuesta a solicitud de información oficio GDF/SOBSE/DGPA-TRANSP/100/2015 del 23 de febrero de 2015.
[9] Respuesta a solicitud de información oficio SOBSE/DGSU/DMIU/SMIV/2015-03-03.001 del 03 de marzo de 2015.
[10] Ver aquí y aquí.
[11] Consultar avance de obra aquí. Cabe resaltar que aunque favorables como complemento a la acción de gobierno delegacional, este tipo de Programas llevados a cabo por la iniciativa del Gobierno del Distrito Federal a través de una de sus Secretarías, puede inducir a la no acción y/o al subejercicio de gasto por parte de los gobiernos delegaciones por estar a la espera de la acción del gobierno central en temas-problemas como la pavimentación o la iluminación de la ciudad. Hasta actuar de manera similar en temas como el presupuesto participativo, que representa entre el 1% y 3% del presupuesto anual delegacional. Alejándose así de cumplir con las atribuciones y responsabilidades que por norma tienen en lo local. Cuestión también susceptible de control, de acuerdo a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Distrito Federal.
[12] Como referencia se sugiere consultar aquí, aquí y aquí.
[13] Es claro que, según el artículo 34 de Ley Orgánica de la Administración Pública del Distrito Federal, la Contraloría General del Distrito Federal tiene competencias asignadas para “el control y evaluación de la gestión pública de las dependencias, órganos desconcentrados y entidades que integran la Administración Pública del Distrito Federal”, siendo más que pertinentes para el tema tratado los numerales: III, V, VIII, IX, XXV, XXVI, XXVIII, XXIX, XLV.
[14] Alguien que no se involucra en los asuntos públicos por egoísmo.
Ciertamente aunque desde la fonética la palabra “bache” es muy simpática, las consecuencias de su existencias no son nada agradables, todos hemos tenido malas experiencias con los baches que a ultimas hasta el bolsillo sale afectado.
Es cierto, aunque de algún modo pueda parecer graciosa la palabra, el tener que lidiar con baches diariamente, por el contrario, es desagradable, peligroso y costoso, ya sea en calidad de peatones, ciclistas o automovilistas. Habría que explorar los diferentes accidentes causados por la presencia de baches. De otra parte, dejar baches sin atender resulta doblemente costoso para la administración pública de la ciudad teniendo en cuenta que, un simple bache puede derivar con el tiempo en la fractura de tuberías de agua a causa su exposición constante a coches y tránsito pesado. Gracias por su comentario.
Este artículo sintetiza todo lo que quisiéramos expresar ante la desesperación ciudadana por mejores servicios. Ciudadanos que cubrimos nuestras obligaciones a través de nuestros impuestos locales y federales vemos, con una mezcla de decepción y enojo, a las autoridades actuando con impunidad en casos de corrupción o despilfarro mientras los baches se acumulan en nuestras ciudades. Concuerdo en la responsabilidad que nos toca de observar y denunciar, de hacer contraloría ciudadana. En este sentido felicito a la autora ya que su ejercicio brinda muchos elementos al respecto y constituye en si mismo un ejercicio valiente de denuncia cívica ante la falta de capacidad de muchas “autoridades” sin importar colores y partidos.
Ejercer ciudadanía activa implica responsabilidad sobre los asuntos públicos. Sería ideal que la insatisfacción ciudadana llevara a las personas a interesarte e involucrarse en los temas públicos y que afectan su calidad de vida, no a replegarse en su ámbito privado sin hacer nada o quedarse en la simple crítica. Si bien esto no siempre ocurre, conocer ejemplos de creatividad para hacer visible un problema ante las autoridades de gobierno como los citados en el artículo, pueden resultar inspiradores para otros. Ojalá así lo sea. Estar bien informado/desinformado también es un primer paso para hacer seguimiento a la acción de las autoridades. Conocer, participar, apoyar la acciones de organizaciones civiles y redes es otro. Gracias por el comentario.
La nota es muy clara en cuanto a señalar un problema citadino, al que parecemos no darle importancia, aún cuando representa un riesgo importante para el paso de las unidades en las diversas vialidades con baches, sin olvidar que en daños severos a la unidad procedería una demanda legal contra el Gobierno de la Ciudad por reparación de daños y perjuicios en la vía administrativa, lo que lamentablemente pocos ciudadanos se decidirían a interponer por la falta de Cultura de Legalidad, y porque consideran que pelear con el gobierno no tendrá resultados por ser aquél juez y parte en el proceso.
Por otrolado, cabe recordar que existe una Unidad a cargo de Fernando Aboitiz,antiguo delegado en Miguel Hidalgo, encargada de vigilar la acción y eficacia de las Delegaciones en sus funciones, a quien sugiero se envíe el articulo para su conocimiento.
Agradezco su comentario. Lo que Ud. menciona, me lleva a considerar algo importante y es que el tipo de acciones que el ciudadano ejerce ante el gobierno y las autoridades, depende del tipo de relación que se “permite” tener frente a éste último, pero también de las condiciones institucionales. Si el ciudadano se asume y respeta como sujeto de derechos (frente a él mismo y de las instituciones hacia él), entonces el presentar solicitudes, peticiones o quejas ante las autoridades sería un ejercicio común de interacción con las autoridades en virtud de los derechos reconocidos a nivel constitucional y normativo. No algo extraordinario. Sin embargo, el tipo de respuestas institucionales ante estas mismas acciones, pueden corresponder en pocos o muchos casos a inercias poco democráticas y transparentes enquistadas dentro de las instituciones de gobierno, realidad que a su vez, desincentiva la presencia o persistencia en la acción ciudadana en lo público. Dando lugar a un circulo vicioso que tristemente deja por fuera a la cultura ciudadana y de legalidad. Superar esos escollos es reto doble de las democracias, sobre todo en época cercana a las elecciones y frente a la reforma política que viene en camino para la ciudad. La ciudadanía tiene una gran responsabilidad en el tema. Por otra parte, tomaré en cuenta su sugerencia y enviaré vía twitter el artículo a la Agencia de Gestión Urbana y a su titular. Aunque su competencia es de conocimiento y de seguimiento de temas frente a las autoridades locales, no de acción sobre los prolemas. Vamos a ver si emiten alguna opinión.
Soy una simple ciudadana que no sabe mucho de reglamentos y leyes, sin embargo me parece fundamental que alguien como tú se preocupe y se interese por un problema al cual ya nos aconstumbramos y lo veamos como parte de nuestra vida cotidiana,sin darnos cuenta que tenemos el derecho de tener nuestras calles en mejores condiciones,ya que pagamos impuestos para que sean usados en bien de nuestra ciudad. Presentas un trabajo muy bien documentado y demuestra el tiempo que invertiste en la investigación.Felicidades.
Este artículo nos muestra que como ciudadanos hemos sido indiferentes, no tenemos sentido de pertenencia con nuestra ciudad y permitimos que nuestros gobernantes y las entidades encargadas del mantenimiento vial no cumplan con su trabajo, permitiendo que nuestras vialidades se deterioren cada día más, de acuerdo a las estadísticas presentadas en este artículo.
Nuestro compromiso como ciudadanos que amamos nuestra ciudad, debe ser el de velar porque el recursos asignados para tal fin no sean despilfarrados. Los invito a que hagamos VEEDURIA!
Gracias por su comentario y su invitación a los demás lectores para hacer veeduría o contraloría ciudadana a la gestión pública de la ciudad. Además de ello, estar informados y hacer seguimiento a la propia acción de la Contraloría General del Distrito Federal.
Con la noticia de que Mexico exporta asfalto de alta calidad y aqui no es capaz de mantener carreteras en regular estado.
Es bien sabido que baches y topes son parte del negocio de autopartes y de venta de gasolina en países orgullosamente tercermundistas como el nuestro.
Nadie tropieza dos veces con el mismo bache, pues nuevos baches surgen tras los baches ya existentes.
Exelentes contenidos, de mucha utilidad para la vida cotidiana. Felicitaciones