“Vidrios rotos por todas partes / Gente orinando en las escaleras, sabes que simplemente no les importa / No puedo soportar el olor, no puedo soportar el ruido / No tengo dinero para mudarme, supongo que no tengo otra opción / Ratas en la sala delantera, cucarachas en la parte de atrás / Adictos en el callejón con un bate de béisbol / Traté de escapar pero no pude llegar lejos / Porque un hombre con una grúa embargó mi auto”.
—The Message, Grandmaster Flash & The Furious Five
El hiphop es un movimiento compuesto por cuatro expresiones artísticas: rap, grafiti, djing y break dancing. En sus inicios, el grafiti funcionó como herramienta de apropiación simbólica del espacio mientras que el rap era usado para visibilizar las desigualdades sociales experimentadas por distintas minorías del Bronx en Nueva York. Estas prácticas estéticas funcionaron como punto de encuentro entre grupos desfavorecidos: las temáticas abordadas en ambas disciplinas narraban experiencias colectivas como la discriminación y las desventuras causadas por la escasez de privilegios.1 The Message fue una de las primeras canciones que visibilizaron esa realidad y mostró al espacio construido como un escenario en el que se ejercía el racismo institucionalizado. Por esta razón resulta relevante plantear la siguiente pregunta: ¿cuál fue el papel que desempeñó la arquitectura en la construcción discursiva del hiphop?

Ilustración: Adrián Pérez
Históricamente, las comunidades afroamericanas han sido segregadas por arquitectos y urbanistas. En sus inicios, el Bronx fue un barrio diverso donde habitaban minorías pero, a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, se demolieron extensos predios de vivienda para construir el Cross-Bronx Expressway. Este proyecto tuvo consecuencias importantes para el Bronx: lo fragmentó y segmentó comunidades compuestas principalmente por minorías.2 Robert Moses, responsable del proyecto y de la planificación urbana de Nueva York por más de cuatro décadas, edificó una ciudad bajo una lógica automotriz que destruyó hogares y desplazó a miles de personas.
En un intento por reubicar a la población desplazada, Moses impulsó la construcción de torres monótonas con alta densidad habitacional que imitaban el concepto de "torres en el parque" de Le Corbusier. No obstante, Moses sólo tomó la arquitectura física y descartó la provisión de recursos sociales, políticos y económicos a los residentes. Sin mantenimiento, fondos y empoderamiento de sus ocupantes, los proyectos habitacionales funcionaron como focos de violencia. Esta circunstancia derivó en que el Bronx estuviera plagado de torres multifamiliares hacinadas con escasez de espacio privado y altos índices delictivos.
Fue en este contexto que una torre habitacional marcó un antes y un después dentro de la cultura urbana: Sedwick 1520. Su relevancia no recae en su estilo constructivo, sino en los hechos del 11 de agosto de 1973. Ese día, DJ Kool Herc organizó una fiesta de regreso a clases con dos giradiscos y un micrófono;3 en ella, el jamaicano de nacimiento concibió una forma de separar las percusiones y bajos de los tracks populares del momento para que otras personas pudieran reutilizarlas. De pronto ya no era necesario contar con una banda en vivo o un estudio de grabación para hacer música —ni siquiera era necesario saber cantar cuando podías recitar. Y, como flor en una jungla de hormigón, el hiphop comenzó su germinación.
El hiphop “expuso las tensiones y contradicciones del entorno urbano […] con el objetivo de nivelar el terreno en favor de los desposeídos”4 y sirvió de vehículo para impulsar algunos movimientos políticos que combatían el statu quo. Mientras tanto, a partir de una distribución de espacios bajo una lógica funcional que reafirmó patrones de segregación racial en el espacio construido, la corriente arquitectónica modernista cimentó las bases de un contexto adverso que dio origen a una contracultura.
La arquitectura fue una pieza clave que orientó el desarrollo discursivo del hiphop; muchas han sido las y los raperos que influenciaron al movimiento, pero ninguno como Robert Moses. Desde su oficina surgieron decisiones que dejaron huella urbana y biográfica, fuente de inspiración para importantes tracks. En este sentido, Mike Ford —arquitecto y fundador de la iniciativa Hip Hop Architecture— señala que el hiphop funciona, a la vez, como un reporte posocupación y como un testimonio del impacto del modernismo en la vida de las personas —una exhibición de la íntima relación entre el entorno construido y el imaginario colectivo.
El hiphop ganó la batalla cultural;5 sin embargo, las exigencias que dieron origen al movimiento siguen sin ser atendidas.
Enrique Eduardo Ayala Gonzaga Rodríguez
(des)planificador urbano
1 Khanna, N. “Country clubs and hip hop thugs: Examining the role of social class and culture in shaping racial identity”,en Multiracial Americans and Social Class: The influence of social class on racial identity, Kathleen Odell Korgen (editora), Routledge, Nueva York, 2010, pp. 56.
2 Lusane, C. “Rap, race, and politics”, Race & Class, vol. 35, núm. 1, 1993, pp. 41.
3 Dimitriadis G. “Hip hop: From live performance to mediated narrative”, Popular Music, vol. 15, núm. 2, Cambridge, 1996, pp. 179–194.
4 Tricia, R. Black noise, fragmento traducido por Eduardo Gonzaga (Hanover: Wesleyan University Press, 1994), 22.
5 Kendrick Lamar fue acreedor de un Pulitzer por su álbum “DAMN.”. Mientras tanto, Eminem es una de las contadas figuras que cuentan con un Grammy y un Óscar, dos de los principales premios de la industria del entretenimiento.