Prólogo a La imagen del agua en la ciudad

Compartimos el prólogo que el urbanista Manuel Perló Cohen escribió al libro La imagen del agua en la ciudad (Arquine, 2022), de la arquitecta e investigadora Loreta Castro Reguera, acerca de la presencia del agua en la ciudad y la forma en la que las infraestructuras la ocultan o la hacen visible quien establece ahí una completa introducción y presentación de esta reciente publicación. Este fragmento da una idea al lector del argumento que Castro Reguera desarrolla a través de una forma interdisciplinaria y creativa, echando mano de la historia, la crónica, los viajes, el urbanismo y, por supuesto, la arquitectura.


El 22 de marzo de 2022, la Organización de las Naciones Unidas celebró el día mundial del agua, dedicándolo a las aguas subterráneas, bajo una consigna profunda y atinada: “Hacer visible lo invisible”. Esta consigna puede hacerse extensiva a un gran número de ciudades del mundo, puesto que el agua se ha convertido en un elemento oculto. En general, no sabemos de dónde proviene y desconocemos cuál es su destino una vez que la desechamos. Nos conformamos con abrir una llave y verla correr sin enterarnos de los mecanismos que operan para que esto suceda, y ello, en opinión de Loreta Castro Reguera, ha generado una evidente ruptura entre habitantes, ciudades y agua.

Las consecuencias de la invisibilización del recurso hídrico en la calidad de la vida urbana, así como en la sustentabilidad a mediano y largo plazo, son devastadoras. Disminuye su disponibilidad, su pureza se deteriora, las familias gastan cada vez más en comprar agua embotellada y los conflictos por obtenerla se multiplican. La echamos de menos durante el estiaje, pero después aparece con agresiva cuantía en época de tormentas, provocando inundaciones.

Pero existe también otra preocupación, de la que nos previene Castro Reguera, que se refiere a una de las consecuencias de su invisibilización y que retroalimenta el conjunto de la problemática hídrica que enfrentamos: la imagen del agua. Su presencia en las ciudades se ha venido desdibujando y es cada vez más difícil encontrarla en los recorridos urbanos. Cuando el agua se deja ver, es en fuentes ornamentales que dependen de un sistema de distribución estresado, relacionado con lujo y desperdicio. La ciudad contemporánea, que funciona por medio de infraestructuras subterráneas, no integra en su imagen este elemento, el más importante para garantizar la supervivencia.

La conclusión no puede ser más contundente: si el agua no se ve, desaparece de nuestro entorno cotidiano. Esta paradoja pone en evidencia la incapacidad del diseño moderno de la ciudad para incorporar el ciclo hídrico.

Para romper este círculo vicioso, Castro Reguera emprendió hace más de una década un gran desafío, cuyos magníficos resultados se expresan en esta publicación. A partir de sus recorridos por distintas ciudades, en los que exploró innumerables proyectos a lo largo de los años, así como por obra de una investigación incesante, con éxitos muy sobresalientes, aunque no por ello exentos de dificultades, nos comparte sus hallazgos. ¿Caminos del agua en una ciudad? La invitación a recorrer calles, edificios, jardines y monumentos es inherente al urbanismo, la arquitectura, la sociología y la crónica urbana, y nos trae a la mente nombres tan ilustres como el de Kevin Lynch, Christopher Alexander, Jane Jacobs, y por supuesto, Walter Benjamin; o bien, aquí en México, de cronistas como Luis González Obregón y Salvador Novo, y poetas como Efraín Huerta. Sin embargo, recorrer la ciudad para encontrar los caminos secretos del agua, sus sitios ocultos, requiere una mirada original y novedosa: la de Loreta Castro Reguera, quien, animada por el espíritu del filósofo francés Gaston Bachelard, en El agua y los sueños, va a la búsqueda del cuerpo, el alma y la voz del agua.

A partir de una exploración muy personal y rigurosa, en el primer capítulo se presentan seis ciudades situadas en las geografías más sorprendentes, las culturas más diversas y las épocas más alejadas: por un lado, Suzhou en China, Venecia en Italia y Tenochtitlán en nuestro país; y por el otro, Hyderabad en la India, Curitiba en Brasil y Malmö en Suecia, tres ciudades modernas que han hecho esfuerzos enormes para transformarse e integrar el agua como parte fundamental de sus plataformas. En todas, el agua ha sido y es su elemento rector.

En el segundo capítulo, auxiliada por la historia, la técnica, la arquitectura y la poesía, Castro Reguera se lanza en busca del Imaginario del Agua, pero a diferencia de los sociólogos, filósofos y escritores, que definen el imaginario a partir de las narrativas de una comunidad, ella elige un camino nuevo, original, cercano a la propia vocación profesional y artística. Las imágenes que captó con su cámara en sus recorridos y exploraciones aparecen convertidas en un lexicón de términos que muestra las diferentes formas que el ser humano ha desarrollado para hacer uso del agua en las ciudades y áreas urbanizadas de nuestro planeta. El Imaginario del Agua es un proyecto en construcción que hoy cuenta con más de 150 imágenes, pero está planteado para continuar creciendo. Por su ubicación en un dominio de internet, puede ser alimentado constantemente. Esta herramienta visual es una ayuda importante para encontrar maneras de reintegrar el agua a la traza urbana, precisamente porque compendia elementos que dan fe del uso del agua en las urbes a través de la historia, reinventándose y adaptándose según su ubicación geográfica y su temporalidad. Se trata, pues, de un concepto de imaginario flexible; de un instrumento, más que de una definición rígida; de una puerta abierta, más que de una frontera infranqueable. Claramente, involucra una propuesta creativa: la imagen del agua tiene que refundarse, reinventarse; tiene que trascender el discurso, convertirse en un objeto material.

En el tercer capítulo se presenta un conjunto de estrategias que constituyen la síntesis de su investigación, su conocimiento técnico, sus múltiples recorridos y su creatividad estética. Esta corriente creativa fluye desde la identificación de los usos del agua en la Cuenca de México hasta la formulación de tipologías que se apoyan en elementos prefabricados, y desemboca en la creación de elegantes y bellas maquetas. Un ejemplo sorprendente es el del sanitario público, que evoca a los dioses Tonatiuh y Mictlantecuhtli mediante una bóveda de dovelas prefabricadas de concreto y un prototipo elaborado con madera, acero y latón, de fino resultado estético.

Su proyecto busca ser un detonador para transformar la percepción del agua que se tiene en la ciudad y lo hace con una convicción muy clara: que la arquitectura debe ser infraestructura y que su ámbito de acción debe situarse en las zonas más desfavorecidas, en los tejidos urbanos rotos. Cada una de las estrategias que propone debe adaptarse a una realidad específica. No existe un solo camino, porque cada contexto, cada geografía, cada historia exige una respuesta específica.

En el cuarto capítulo se pone a prueba todo lo anterior, en un lugar puntual: Ecatepec. El Imaginario del Agua, las estrategias, las tipologías, la dimensión social, las tecnologías, el diseño, todo tiene que reunirse finalmente en un espacio concreto del territorio urbano, como si fuera una maquinaria sofisticada y compleja. Solo así puede cumplirse el sueño de hacer una transformación del agua, de reintegrarla a la vida de las ciudades y sus habitantes.

¿Estamos ante una utopía? En parte sí, porque, de atenernos al significado original del término, se trata de un ideal, de una aspiración de muy difícil realización, pero al mismo tiempo se aleja de la utopía entendida como ideal irrealizable, como lugar inexistente, perteneciente al dominio de los sueños. Castro Reguera lo dice con claridad: más allá de una reinterpretación melancólica de soluciones tradicionales, el objetivo de su proyecto es la exploración arquitectónica, urbana y paisajística, fundamentada en una investigación rigurosa, con la finalidad de transformar el imaginario del agua de los habitantes de la ciudad.

Este libro es para el especialista, pero también para el estudiante, el funcionario, la asociación vecinal y el ama de casa. Es un libro para México, pero también para la geografía universal de sociedades, historias y territorios diferentes. Es resultado de un prodigioso recorrido, nutrido por la práctica, la reflexión y el trabajo en equipo, y forjado en la realidad.

Sin duda, es una obra para disfrutar, para aprender, pero también para transformar la realidad. Su objetivo es el empoderamiento de los habitantes de la ciudad, ya sean vecinos, autoridades locales o comunidades. El agua es demasiado importante para dejarse únicamente en manos de los especialistas. Por ello, Loreta Castro Reguera la pone a disposición de todos. Su mensaje no tiene dobleces: se trata de una responsabilidad compartida por todos, un desafío complejo del que depende nuestro futuro.

 

Manuel Perló Cohen
Urbanista. Profesor-investigador, Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

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Publicado en: Planeación urbana