“Tú ni siquiera mereces un graffiti” es el mensaje sustraído de un rayado urbano realizado en la década de los ochenta en Santiago de Chile, que en su simpleza, permite la lectura de la complejidad del entorno. ¿Quién ni siquiera merecería un graffiti? Este mensaje nos enfrenta a una enorme apertura de posibilidades, pero si lo situamos en contexto éstas quedan reducidas a un sujeto concreto: Pinochet, tú ni siquiera mereces un graffiti.