En México, la situación del espacio público no es alentadora en su mayoría, presenta problemas de abandono y deterioro; no se ha entendido su relevancia como elemento articulador y eje estructural para poder generar movilidad, seguridad, recreación, convivencia y fortalecimiento del tejido social. Para que lo sea, es necesario crear comunidades sólidas, integradas y con sentido de pertenencia.