Un barrio y un arquitecto

El siguiente texto pertenece al libro Repensar la vivienda suburbana, monografía enfocada en las intervenciones de Juan Carral en la colonia Donceles de Cancún. El título fue publicado este año por Arquine.

La acción de Juan Carral, en su obra en general y en el barrio de Donceles en Cancún en particular, enseña un profesional que confía en su saber para transformar la calidad de vida y urbana en una ciudad, empezando por un barrio.

Juan Carral propone, no espera ser llamado. Ha entendido hace tiempo la capacidad proactiva y transformadora de su actividad.

Asentado en Cancún, en busca de una vida más tranquila para su familia, al tiempo que de un espacio que le permitiera crecer como profesional, ya que su aspiración no es la arquitectura global, sino la arquitectura cotidiana. La primera sobra en la ciudad, la segunda falta. Ya que aún en las ciudades monotemáticas y globales hay gente que necesita vivir su cotidianeidad allí y es, en general, olvidada e invisible en las transformaciones derivadas del monocultivo económico.

El arquitecto propone desde su conocimiento proyectual y constructivo oportunidades de negocio que, a la vez, sean oportunidades de incidir en la mejora de las condiciones de urbanidad de un barrio, de una ciudad. Actúa y propone desde su confianza en la arquitectura como mejoradora socio-urbana, buscando las oportunidades para incidir.

Sus edificios adecuados a la estructura urbana y parcelaria de Donceles apuestan por la mejora de la urbanidad del sitio, desde una intervención relativamente pequeña y a través de la incorporación de nuevos usos en planta baja a la creación de espacios intermedios propios de cada apartamento, así como las terrazas y ambientes exteriores e intervenciones imprescindibles para el barrio, que es la mejora del espacio público.

Los proyectos que se muestran en esta selección resumen la actuación de casi 6 años en un mismo lugar y se basan en el reconocimiento de una necesidad como es la vivienda accesible para personas jóvenes, viviendas para comenzar vidas independientes. Para personas que valoran la ciudad y las relaciones sociales que en ella se pueden dar y que no encontraban antes de estas propuestas.

Bases del proyecto

El fundamento de sus propuestas tiene tres vertientes: la urbana, la arquitectónica y la económica, que se intercalan e interceptan. Su búsqueda de autonomía, y de estar convencido que se puede hacer buena arquitectura, técnica y espacialmente, así como socialmente comprometida y económicamente eficiente, le llevó hace poco más de 6 años a plantear un modelo de negocio inmobiliario en el que puedan ganar todas las partes: él, como arquitecto, puede hacer una arquitectura de calidad, y experimentar; las personas inversoras pueden recibir una renta a partir de inversiones controladas; las personas a las que va dirigida, tener la oportunidad de una vivienda con centralidad urbana a la vez que con proximidad a un territorio natural de gran calidad; y el barrio en general gana en diversidad de usos, de personas que habitan y en la mejora de su espacio público.

La primera escala de incidencia es la urbana, barrial, aprovechando las especificidades del tejido: estructura viaria y parcelaria regular y homogénea, resaltando en esta homogeneidad las esquinas como lugares de máxima sinergia y oportunidad para todas las partes. Por ello, la mayoría de los proyectos están en esta situación.

Manuel Solá Morales en la exposición y texto “Ciutat, cantonades” de 2004 eligió las esquinas como epítome de la ciudad, tanto por su interés figurativo como por ser el paradigma de la diversidad urbana, arquitectónica, cívica y cultural. En un texto de presentación de sus ideas, enfatizaba la importancia de la ciudad y de la esquina como lugar de encuentro social de lo diverso, como esencia primigenia de la ciudad. Nos dice: “La esquina de dos referencias provoca un enriquecimiento de oportunidades, que es el excedente necesario para producir significado […] la superposición de ejes virtuales en un punto material hace de la esquina el origen y el fermento generador de la diversidad urbana […] construir la esquina es un trabajo de acuerdos de dos frentes que tienen que coincidir. Su encuentro se hará de manera ejemplar […] la construcción de la esquina es siempre un ejercicio de mérito.”

La segunda escala es la arquitectónica, resuelta a través de proyectos de excelente calidad que están pautados por las condicionantes de la parte no proyectual de las propuestas: la rapidez en la ejecución sin perder calidad para hacer viable la inversión. Aquí reside una de las aportaciones de Juan Carral, que es la de proyectar a partir de un sistema constructivo modular local de relativa fácil ejecución que se basa en unos materiales que tienen valores sensoriales, visuales y táctiles, lo que permite dejarlos vistos, dando una imagen compartida a todos los proyectos. Estas decisiones están lejos de dañar las propuestas arquitectónicas, ya que la habilidad y el buen hacer del diseñador resultan en una búsqueda de variedad de soluciones tipológicas y espaciales sumamente interesantes y atractivas. Los espacios definidos por el concreto, la madera, los ladrillos y celosías cerámicos son de gran calidad y calidez, e invitan a su disfrute.

El resultado es una arquitectura esencial: rica espacialmente, háptica, vivible y funcional.

 

Zaida Muxí
Arquitecta, urbanista, profesora y escritora. Universidad Politécnica de Barcelona

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Publicado en: Vivienda