La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) moverá su industria militar de la Ciudad de México a Puebla, con lo que dejará libre un terreno de 1 millón 477 mil 49 metros cuadrados en una zona conflictiva, pero de muy alta plusvalía: Santa Fe, en la delegación Álvaro Obregón.

El acuerdo por el que el terreno fue desincorporado del régimen de dominio público de la Federación y autorizó su venta a través del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de enero. A raíz de esto, se empezó a especular una posible transacción que dejaría millonarias ganancias al gobierno federal. El 7 de marzo el SAE emitió un comunicado explicando que ni en el corto ni mediano plazo contempla emitir convocatoria para la venta del terreno, y que esta solo se emitirá después de discutirse diversos factores jurídicos, de uso de suelo, desarrollo urbano e impacto ambiental.

Como escribí en un texto pasado refiriéndome al terreno que será dejado por el aeropuerto una vez que el nuevo empiece a funcionar, ciudades tan grandes como la capital del país pocas veces tiene la oportunidad de contar con un espacio grande y libre el cual transformar. Dependiendo el enfoque, el terreno puede impactar en la calidad de vida de los ciudadanos, para bien o para mal.

Si bien el terreno de industria militar (147 hectáreas) es más pequeño que el aeropuerto (710 ha), su ubicación entre Santa Fe y el resto de la ciudad hace de este un lugar codiciado para la industria inmobiliaria. Especialistas consultados por Reuters aseguran que esta área no urbanizada tiene el potencial de convertirse en uno de los desarrollos inmobiliarios más lucrativos de América Latina, con un precio que podría llegar a los mil millones de dólares. De dejar en manos del libre mercado la decisión, no solo presenciaríamos la construcción de varios de los inmuebles más caros de la ciudad, si no que se complicaría la prestación de servicios como recolección de basura, agua potable y movilidad para una zona de la ciudad de por sí colapsada.

Los problemas con los grandes desarrollos inmobiliarios en el poniente

A principios de año se reportó desabasto de agua en la delegación Álvaro Obregón; tres de las colonias más afectadas se encuentran adyacentes al terreno de industria militar: La Palmita, Lomas Becerra y Unidad Belén Santa fe. En el terreno se podrían llegar a construir hasta 25 mil 100 unidades de vivienda, complicando más la situación precaria de agua en la zona. Cabe destacar que este no es un problema único del poniente de la capital; la ciudad se enfrenta en los próximos años a una potencial crisis de agua similar a la que se vive en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Las palabras Ramon Aguirre Díaz, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México para The New York Times fueron lapidarias: “Si deja de llover en las presas [Sistema Cutzamala] de las que la ciudad se abastece vamos a enfrentar un desastre potencial. No hay cómo contar con suficientes camiones de agua para lidiar con un escenario como ese”.

De igual manera, por la falta de transporte público de calidad, la gente que ahí viviera se vería obligada a depender del auto para transportarse, saturando una de las zonas más complicadas de la ciudad. Cabe resaltar que con los datos adquiridos en la reciente Encuesta Origen Destino 2017, sabemos que Santa Fe, con 172 mil viajes diarios, no es uno de los puntos de la ciudad que más viajes atrae; sin embargo, Chapultepec-Polanco, es la segunda zona que más viajes atrae al día con 522 mil. El desarrollo inmobiliario quedaría atrapado entre estas dos zonas sin una opción de transporte público de calidad generando una dependencia al automóvil. La idea original de la línea 7 del Metrobús (MB) que actualmente corre sobre Reforma se pensó para llegar hasta Santa Fe transitando por un lado de lo que hoy es Industria Militar, conectando así con transporte público masivo el poniente de la ciudad. No obstante, el proyecto únicamente llegó hasta la Fuente de Petróleos. Si bien el 26 de marzo se publicó en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México la implementación del Corredor Auditorio-Santa Fe, un sistema de autobuses que “complementará” el servicio de la línea 7 del MB, al ser un servicio desintegrado del MB, esto solo implicará un gasto más para quien tenga que transbordar. Según los últimos datos de la Encuesta Nacional Ingreso Gasto por Hogar, el transporte es el segundo rubro en el que más gastan sus ingresos los hogares mexicanos, destinando el 19% de sus recursos.

Tampoco debemos pasar por alto que este no es el único desarrollo inmobiliario proyectado en la zona poniente de la ciudad, hay al menos otros dos de gran tamaño -junto con un desarrollo de esparcimiento. El recién inaugurado parque “La Mexicana” se construyó a través del Sistema de Actuación por Cooperación (SAC), el cual es un instrumento previsto en la ley que busca “articular la acción de los sectores públicos, social y privado para la realización de proyectos…que generen beneficios directos al entorno urbano”. El acuerdo para la construcción de este parque consistió en otorgar la concesión para el mantenimiento del parque, a cambio de permitir la construcción de mil 600 viviendas en el 30% del predio, concesión que fue otorgada a la “Asociación de Colonos ZEDEC de Santa Fe”. Tres particulares han solicitado al Tribunal de Justicia Administrativa que determine la nulidad del decreto por el cual el gobierno declaró la necesidad de concesionar el parque argumentando que se le adjudicó directamente la concesión a la Asociación de Colonos sin ningún tipo de licitación pública.

Otro proyecto que también ha causado polémica en la delegación es el SAC Álvaro Obregón, donde vecinos se ampararon argumentando que esta obra pretende construir edificios de lujo y centros comerciales con lo cual se viola el decreto de Área de Valor Ambiental de la Barranca de Tarango.  La Barranca de Tarango se declaró Área de Valor Ambiental el 22 de julio del 2009, lo que implicó reconocer la importancia de esa zona libre de urbanización; “La pérdida o detrimento de esta función [Infiltración de agua] puede tener consecuencias fatales si se atiende a la escasez de agua que prevalece en la Ciudad de México”, se lee en el decreto. Sin embargo, el 30 de junio del año pasado, Miguel Ángel Mancera publicó un acuerdo para poder urbanizar la zona y dejar únicamente el 10% del total del área para su conservación; el mismo día que dejó su cargo, el ahora exjefe de gobierno capitalino anunció la creación del parque “La Cañada” pasando así de 268 ha de área verde, a 27.

Ilustración 1: Localización de Industrias Militares, Bosque de Chapultepec, La Mexicana y Barrancas de Tarango

La Ciudad de México requiere de vivienda; diariamente se realizan más de dos millones de viajes provenientes del Estado de México, muchos de estos por motivo de trabajo y realizados por gente que no puede costear una renta dentro de la capital. Sin embargo, los SAC no fueron pensados para la construcción de vivienda social, y si bien es cierto que podrían llegar a ser una manera de mantener en buen estado una parte de las áreas verdes concesionando su administración a privados, el Estado está relegando una de sus funciones principales, el cuidado del medio ambiente, a un ente privado.

Finalmente, el 12 de marzo fue publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el Plan Maestro de Rehabilitación de la tercera sección de Chapultepec, que incluye la reforestación y restauración hídrica de la zona. La rehabilitación podría ser aprovechada para impulsar un corredor ecológico de Reforma hasta Santa Fe. El Plan también propone un teleférico de 12 kilómetros de longitud que cruce las tres secciones del bosque conectando la estación de metro Auditorio con la nueva estación del tren interurbano en Santa Fe, teniendo estaciones intermedias en la segunda y tercera sección del bosque. Podría agregársele una estación a Industria militar para así conectar toda el área verde del poniente de la ciudad: Bosque de Chapultepec-Industria Militar-Parque La Mexicana. Según el documento presentado, este teleférico tendría vocación de transporte público y no turística, reduciría la circulación de entre 25 y 30 mil automóviles y conectaría auditorio con Santa Fe en tan solo 25 minutos por un costo de 15 pesos, la viabilidad técnica, económica y social de este teleférico tendría también que ser discutida.

No hay que perder de vista que en 2016 ya se intentó rehabilitar la tercera sección del Bosque concesionando su mantenimiento a un ente privado al cual se le otorgaría la capacidad de construir un nuevo desarrollo en lo que alguna vez fue el parque acuático El Rollo. Vecinos de la zona acusaron de falta de transparencia y participación ciudadana en las convocatorias para llevar a cabo esto que se ampararon para frenar dicha iniciativa.

La propuesta: área verde en pro del medio ambiente y la recarga acuífera

Aunque a la Ciudad de México requiere de mucha vivienda social, por las condiciones antes descritas de la zona, esta podría no ser la mejor idea. Si uno habita en la Ciudad de México podrá constatar la falta de áreas verdes; la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomienda 16 metros cuadrados (m2) de área verde por habitante, la CDMX lejos de eso, tiene 10 m2 según la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT). Las áreas verdes regulan el clima y mitigan el efecto de las llamadas islas de calor, fenómeno que dificulta la dispersión del calor acumulado durante el día en los edificios y asfalto de la ciudad; recargan el manto acuífero y contribuyen a la remoción de la contaminación del aire al convertir el dióxido de carbono en oxígeno.  De dejarlas como área verde, las 147 hectáreas de industria militar podrían brindar estos beneficios.

Ante una posible crisis de agua en un futuro cercano, construir vivienda en el poniente de la ciudad parece una terrible idea: “El peor error para la sustentabilidad de la ciudad y el Valle de México ha sido urbanizar el poniente, incluido Santa Fe, es la zona con más potencial de recarga del acuífero y con mayor biodiversidad”, señaló el investigador del Instituto de Biología Luis Zambrano. Miguel Ángel de Quevedo —uno de los más grandes arquitectos y ecologistas mexicanos de la primera mitad del siglo XX— advertía desde hace más de 100 años la necesidad de la ciudad por contar con áreas verdes suficientes, para lo cual planteó un proyecto de reservas en el poniente de la ciudad.

Ilustración 2: Plano de proyecto de reservas forestales al poniente de Tacubaya que incluye la actual zona de Santa Fe

Fuente: Exploración Forestal de la Prefectura de Tacubaya D.F. Escala 1: 50,000 en Revista Forestal Mexicana, México, Año I, Número 5, noviembre de 1909

Por sus características el poniente de la ciudad nunca debió ser urbanizado, al menos no en la magnitud que ya está. La urbanización sucedió sin una conexión real a los sistemas de transporte público masivo de la ciudad, cualquier persona que labora o ha viajado a Santa Fe y alrededores sabe lo complicado que es el transportarse en la zona. Aunado a lo anterior, los suelos permeables que ahí se encuentran constituyen una de las zonas de mayor importancia para la infiltración de agua y recarga de los mantos acuíferos del Valle de México. La Ciudad de México corre un grave riesgo de quedarse sin agua, la salud y calidad de millones está en juego. A principios de año la BBC de Reino Unido reportó que la capital es de las ciudades en el mundo con mayor riesgo a quedarse sin agua en los futuros años. Gobiernos han pasado y parece que nadie ha tomado este tema con la seriedad que merece, concesionar espacios para más desarrollo inmobiliario no es la respuesta para el desastre que se avecina. Aprovechando la época electoral cabe preguntarse ¿Algún candidato realmente propone como solucionar este dilema y conservar lo poco del poniente de la ciudad que aún queda?

 

Gerardo Velarde
Politólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas por la Universidad Autónoma Metropolitana.