Vía Verde, negocio gris

El pasado 12 de julio se anunció la inauguración del proyecto Vía Verde, que pretende convertir en jardines verticales las columnas de Periférico. Inaugurado por el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, Vía Verde proyecta cubrir más de mil columnas de los puentes de la vialidad, a cambio de que el 10% de las mismas puedan ser utilizadas para colocar publicidad, pues como es costumbre ya en cualquier plan urbano de la actual administración capitalina, éste recurre a la inversión privada. Durante la inauguración del proyecto, Mancera destacó que una de las cualidades de Vía Verde era su origen 100% ciudadano, mismo que había logrado visibilidad gracias a la publicación de una petición en Change.org, plataforma dedicada a promover campañas y movilizaciones ciudadanas mediante el acopio de firmas de simpatizantes.

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No es de extrañar que con cada anuncio de una iniciativa de desarrollo urbano de la actual administración capitalina surjan numerosos cuestionamientos a la pertinencia urbana, el mecanismo de financiamiento, los mecanismos de asignación de los proyectos, etc. En este conjunto podemos citar los casos del fracasado Corredor Chapultepec, la Rueda de la fortuna e incluso la construcción del CETRAM Chapultepec, por mencionar algunos casos. El de las columnas verdes parece no ser la excepción: bastan unos cuantos clicks para que afloren las inconsistencias que ponen en duda si esta propuesta puede considerarse un aporte benéfico para la ciudad.

Empecemos con la idea de un negocio que se presenta como petición ciudadana. Hace apenas cuatro meses comenzó a circular en las redes una petición ciudadana en el portal Change.org que promovía la colocación de dichos jardines verticales sobre las columnas del segundo piso de Periférico. Además de contar con una cara famosa al frente –el actor Luis Gerardo Méndez, que sin duda atrajo a muchos simpatizantes–, la petición aprovechó la preocupación real de la gente por la contaminación en la ciudad de México y consiguió reunir más de 80 mil firmas. Pero el origen supuestamente ciudadano de la petición contrastaba con la condición empresarial del creador de la misma, el arquitecto Fernando Ortíz Monasterio, a cargo de la empresa Verde Vertical  (ver aquí y aquí) que desde hace algunos años construye muros verdes para el gobierno de la ciudad y para empresas particulares. Entre los proyectos realizados y presentados en su página destacan trabajos para la línea 5 del Metrobús así como el jardín vertical ubicado en Avenida Chapultepec a la altura de Sevilla, financiado por Nissan Mexicana, también cliente de Verde Vertical.

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Fuente: Captura de pantalla de aquí.

Junto a la duda del genuino “origen ciudadano” vale la pena mencionar que 80 mil firmas no representan ni siquiera al 1% de la población de la ciudad. La petición no había alcanzado las 150.000 firmas que se proponía inicialmente para ser entregadas a Mancera, cuando la misma ya había despertado el interés del jefe de Gobierno. Apenas habían pasado unos meses de la publicación de la misma y el mandatario ya había aprobado el proyecto.1 En palabras del propio Mancera: “En las áreas de Gobierno di instrucciones para revisar esta propuesta ciudadana porque sonaba como algo que le haría bien a la ciudad. Que cambiaría tanto la vista, como le podría dar un beneficio en esto que hoy estamos tan comprometidos, que es la lucha contra el Cambio Climático”.2 De hecho, en la página de Change.org de México, Vía Verde no aparece en la lista de las victorias logradas. En la misma petición, Vía Verde anuncia que encuestó a 2,400 personas afirmando de forma ambigua que el 98% de los ciudadanos quiere ver el proyecto hecho realidad, cuando es el 98% de únicamente 2,400 encuestados. Cabe mencionar que, hasta el día 15 de julio, las encuestas de la petición mostraban 100 respuestas, no 2,400 como aparecen actualmente.

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Fuente: SurveyMonkey, consultado el 15 de julio de 2016.

Por otra parte, en la petición referida, Vía Verde muestra las alarmantes cifras del déficit de áreas verdes que tiene la Ciudad de México a partir de recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pretende convencer al lector de que sus jardines verticales añadirán 30 millones de m2 de nuevas áreas verdes a la ciudad. Resulta interesante notar que Vía Verde cite datos de la OMS sobre la necesidad de áreas verdes pero omita la definición de estas. De acuerdo con la Agencia para la Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), las áreas verdes son aquellos espacios de tierra cubiertos totalmente o parcialmente por pastos, árboles, arbustos u otra vegetación lo cual incluye parques, jardines comunitarios y cementerios; son espacios abiertos que permiten las actividades recreativas y ayudan a incrementar la belleza y la calidad ambiental de las zonas urbanas.

De forma similar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también establece que las áreas verdes facilitan la actividad física y la relajación al tiempo que funcionan como refugios del ruido. Además de que los árboles y la vegetación producen oxígeno y ayudan a filtrar la polución del aire dañina y a reducir la temperatura en la ciudades, estos espacios tienen un papel fundamental al permitir la actividad física, la interacción social y la recreación. El acceso a áreas verdes en la ciudad también tiene efectos importantes en la salud mental de sus habitantes: de acuerdo a la OMS, realizar actividad física en áreas verdes ayuda a remediar la depresión y reduce el estrés, aspectos todos tan importantes, para la OMS y la EPA, como los servicios ecosistémicos que proveen: la filtración de agua a los mantos freáticos, la producción de oxígeno, la captura de CO2 y la disminución del ruido y la temperatura en las ciudades, entre otros. Es decir, las áreas verdes, tanto para la OMS como para la EPA, no son únicamente espacios con vegetación, son sitios donde la ciudadanía puede realizar actividades físicas, recreativas, reunirse y convivir, y esto tiene un fuerte impacto en la salud de los habitantes. La cohesión social que enfatiza la OMS no es posible en las columnas del periférico, si consideramos que se ubican en una autopista urbana.

Si contrastamos estas definiciones de áreas verdes con las propuestas por Vía Verde, notaremos una discrepancia de criterios que hace posible creer que la petición induce a los simpatizantes a creer que están firmando por el aumento de la superficie de áreas verdes. Si además de esto consideramos que la propia Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) considera las áreas verdes como espacios públicos relacionados con la mejora en la calidad de vida,3 y además tiene un programa para “la construcción de nuevos parques de diversos tamaños” principalmente los llamados “parques de bolsillo”, comprenderemos que lo que Vía Verde promueve no son áreas verdes.

En el mismo sentido, la petición de Vía Verde acude a la información de la SEDEMA para apuntar que “actualmente la zona urbana de la Ciudad de México, tiene únicamente 5.3 m2 de área verde por habitante”, pero lo cierto es que ese dato se usa desde 2003, cuando apareció publicado en el Inventario de áreas verdes de la ciudad, y el mismo dato continua reproduciéndose hasta la fecha (por ejemplo, en el documento informativo Ciudad Verde, Ciudad Viva de SEDEMA, en agosto de 2013). A falta de un inventario de áreas verdes actualizado, desconocemos —así como también parece desconocer Vía Verde— si esta cifra se mantiene igual, si la superficie de áreas verdes ha incrementado4 o disminuido5: recordemos que varios de los proyectos urbanos promovidos por la actual administración capitalina han deforestado, es el caso de la obra del Deprimido Mixcoac o la renovación del autódromo Hermanos Rodríguez, donde se talaron cerca de tres mil árboles, amplificando los efectos de la contaminación. Estos árboles nunca fueron restituidos por el gobierno de la Ciudad porque a cambio recibió una compensación económica.

En otro orden de ideas, de forma engañosa, la fotografía que ilustra la petición muestra una imagen del periférico lleno de frondosos jardines verticales sin mostrar ni una sola columna con anuncios: la imagen no considera que el 10% del espacio será para publicidad cuyos beneficios irán a los patrocinadores del proyecto; es decir una de cada 10 columnas estará cubierta de publicidad, lo que contamina visualmente el entorno urbano. Dejando el render de lado y acudiendo a uno de los muros verdes más conocidos de la capital (responsabilidad de la misma empresa promotora de la Vía Verde),  la puerta Chapultepec, notaremos una estructura sin vegetación adherida a ella, con pocos fragmentos de vegetal colgante.

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Fuente: Vía Verde y @anafvega.

Al respecto, surgen también los cuestionamientos sobre el procedimiento de asignación de la obra.  ¿Sólo porque contaba con el aval de unos firmantes en internet se otorgó el proyecto a esta empresa? Esta última pregunta cobra relevancia si consideramos que la Autoridad del Espacio Público (AEP) que dio la aprobación al proyecto, hace pocos meses despedía a su titular, la coordinadora Dhyana Quintanar, para investigarla por casos de favoritismos a ONGs y empresas publicitarias. En febrero de este año varios medios difundieron la nota, e incluso los audios, en los que la funcionaria de la AEP supuestamente aceptaba beneficiar a la empresa VerdMX. En el portal de la misma aparece como proyecto la escultura verde de Chapultepec, una pieza que, como también se aclara en la página de VerdMX, es diseño del arquitecto promotor de la “iniciativa ciudadana” Vía Verde, Fernando Ortíz Monasterio, y fue construida por su empresa, Verde Vertical.

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Fuente: VerdeMx.

Además de considerar necesaria la publicación de los mecanismos de asignación de obra y contratos para este proyecto, en los que está en juego la credibilidad de la AEP, otras preguntas a considerar son si una empresa que tiene permisos para instalar muros verdes también tiene permisos para la instalación y explotación de espacios publicitarios en las columnas del segundo piso. De igual forma, hasta la fecha tampoco sabemos a ciencia cierta a qué empresas de la IP se le concederá la renta de espacios publicitarios, los cuales bien podría utilizar el mismo gobierno para financiar programas ambientales paralizados (incluyendo la creación de verdaderas áreas verdes). Finalmente, vale la pena cuestionar: ¿Qué hay de la autorización necesaria por parte del gobierno de Estado México, a quién también atañe la obra?

Desde esta perspectiva, la propuesta de los jardines verticales, más que respuesta a una iniciativa ciudadana realmente preocupada por la crisis ambiental de la ciudad, se perfila como un negocio diseñado previamente por empresarios que recurrieron a la plataforma Change.org para dar forma de petición ciudadana a un branding urbano, sello promovido por la actual administración capitalina en varios proyectos que, aunque fallidos, pregonan que la ciudad, antes que compromiso social y político, es un negocio redituable para unos cuantos. Si consideramos los factores ecológicos y la carencia de una política ambiental integral, Vía Verde sintetiza un greenwash o estrategia que pretende disfrazar de ecológico algo que no lo es. Esta obra difícilmente reparará una imagen dañada por una crisis medio ambiental provocada, en buena medida, por un modelo de movilidad enfocado al uso del auto. Y ninguna obra ha promovido más el uso del auto particular que el segundo piso del Periférico.

Georgina Cebey es candidata a doctora en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Cecilia Calderón Aguilar es bióloga por la UNAM, maestra en filosofía de la ciencia por la Universidad del País Vasco-UNAM, doctoranda en el posgrado de Filosofía de la Ciencia, UNAM.


1 Al margen del interés por esta petición, vale la pena mencionar que en la plataforma se alojan peticiones dirigidas al jefe de Gobierno que, incluso contando con más firmas de simpatizantes que las presentadas por el proyecto Vía Verde, no han conseguido llamar su atención. Podemos mencionar por ejemplo la petición que pide que los orangutanes del zoológico de Chapultepec sean trasladados a un santuario, que cuenta con más de 149 mil firmas, o la petición que exige una investigación por el asesinato de la Narvarte, que supera las 88 mil firmas.
2 Véase Excélsior, 12-07-2016.
3 En la página de la secretaría puede leerse que: “nuestra calidad de vida está vinculada a la calidad del espacio público en el que nos movemos, en el que llevamos a cabo diversas actividades y por tanto, a la calidad y cantidad de áreas verdes de que disponemos”.
4 Aunque la cifra se actualizó en el año de 2010, considerándose 14.4 m2 por habitante, el estudio responsable publicado por la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT), titulado “Presente y futuro de las áreas verdes y del arbolado en la Ciudad de México”, incluyó en el conteo de áreas verdes el suelo de conservación lo que provocó se elevaran la cantidad de metros cuadrados. Además, cabe mencionar que en este estudio se utilizó el conteo poblacional del INEGI de 2005.
5 En el artículo “El manejo de áreas verdes en la Ciudad de México y Pekín: la búsqueda de las sustentabilidad en las grandes ciudades”, su autor Eduardo Hinojosa sostiene que: “en los últimos 15 años el D.F. ha perdido alrededor de 50,000 ha de superficie verde (contando Suelo Urbano y de Conservación) (Montes 2011), lo que evidencia la ineficiencia de los esfuerzos por conservar e incrementar estos espacios”.


2 comentarios en “Vía Verde, negocio gris

  1. Nací en esta ciudad hace 44 años y desde que tengo uso de razón es una ciudad con carencia en los servicios de mantenimiento, de cuerdo a esto mi cuestionamiento es:
    Por cuanto tiempo van a lograr que los espacios se mantengan con vegetación viva, cuánto tiempo va a pasar para que el proyecto pierda lo verde y permanezca eternamente como estructuras con publicidad, claro ejemplo es la pieza de Chapultepec que ahora está pintada con colores para disimular lo fallido del proyecto verde.

  2. habría de considerar el costo económico, el costo en gasto energético y de recursos naturales para producir los insumos necesarios en su construcción, el tiempo de duración, la producción real de oxigeno y absorción de gases, y quien garantizará la calidad y tiempo de operación, y la integración de los desechos al medio ambiente…

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